La vida sin Kapuściński, “maestro del periodismo”

Artículo publicado el 25 de Abril de 2012
Artículo publicado el 25 de Abril de 2012
El 4 de marzo habría cumplido 80 años. Si todavía estuviera entre nosotros, probablemente seguiría explorando incansable lo exótico del mundo para los europeos, viajando cientos o miles de kilómetros en busca de la historia viva y universal. ¿Por qué Ryszard Kapuściński sigue siendo excepcional para nosotros? ¡Os invitamos a averiguarlo!

La fuerza de su palabra se difundió por todo el mundo (sus libros se han traducido a 35 idiomas), instruyendo a multitud de lectores y periodistas a los que marcó con su estilo, su entusiasmo y el “sabor de la vida” que refleja su literatura. A pesar de la confusión creada por el libro de Artur Domosławski titulado Kapuscinski non-fiction en los medios de comunicación y en la crítica en torno a su persona (concretamente en lo referente a su integridad periodística), la obra de Kapuscinski sigue gozando de popularidad entre los entusiastas de los viajes y de la emoción literaria. Cafebabel.com cita las declaraciones de tres europeos para los que los libros de Ryszard Kapuscinski ocupan un lugar de honor en su biblioteca personal.

Vencer el eurocentrismo

“Durante muchos años, a mí mismo se me podría considerar eurocentrista. Seguramente como todos los que han sido educados en escuelas europeas, sabía casi todo sobre el viejo continente, pero de fuera de él, solo lo justo. Tuve la suerte de que cayeran en mis manos los libros de Kapuscinski. Gracias a sus reportajes, me di cuenta de lo pequeña que es Europa, con sus estados microscópicos, frente al increíble y enorme mundo que la rodea. También me hizo comprender lo triviales que son nuestros problemas: por ejemplo ¿qué importancia tiene lo bajas que están las pensiones, frente a no saber si vas a vivir hasta los cuarenta?”.

Przemek, Polonia

Viajes con Herodoto

Kapuscinski viajó con Las Historias de Herodoto, el primer reportaje que nos acercó a la Historia de la Antigüedad. Ese texto, único en su naturaleza, lo consideró “indispensable” en sus expediciones. A medida que va pasando por un camino tachonado de árboles, no duda en inmortalizar en su cuaderno la naturaleza circundante, anotando con cuidado el nombre de cada arbusto que encuentra. Sus expediciones son buen ejemplo de una manera de viajar a un ritmo lento, sintiendo el placer “anárquico” que proporciona cada paso caminado. Recorriendo el mundo de esta manera, se deleita en el arte de las palabras, tratando de conciliar la exactitud de la descripción con la forma, resaltando así la gran importancia que atribuye a los detalles y al estilo de expresión. ¡Habría sido la estrella de Twitter!

Valeria, Italia

Un maestro del periodismo

Si tuviera que relacionar a Kapuscinski con algún concepto, seguramente sería con el concepto de “curiosidad”; más aún, diría “curiosidad salvaje”, como la que este escritor intenta satisfacer realizando en el curso de 30 años los viajes más extremos a rincones olvidados del mundo. Surcando no pocas veces el ancho mar, abriéndose paso por bosques y por desiertos, Kapuscinski observa, escucha, lucha. Un buen ejemplo de curiosidad saciada mediante incontables entrevistas, miles de libros, junto con una enorme sensibilidad (a veces impuesta, sobre todo cuando viajaba sin ningún tipo de expectativas) hacia la suerte de los otros. Si a todo ello le añadimos su talento literario (algunos críticos le reprochan una imaginación excesiva para un periodista), podemos hablar con seguridad de un periodismo que fue capaz de acercarnos a la historia más compleja del siglo XX. Para mí, Kapuscinski se merece el título de “maestro del periodismo”.

Argemino, España

Fotos: cortesía de la página de Ryszard Kapuscinski en Facebook.