La voluntad mueve montañas

Artículo publicado el 9 de Agosto de 2016
Artículo publicado el 9 de Agosto de 2016

"No hay nadie tan pobre que no tenga nada que dar, ni hay nadie tan rico que no tenga algo que recibir". Recorremos Europa en busca de personas para quienes verano es sinónimo de altruismo. Ha llegado la hora de viajar a Tenerife y conocer a Elena. PERFIL.

No hay rincón en la isla canaria de Tenerife en el que Elena no haya estado. Ha descubierto parajes naturales que el resto tal vez desconozca, ha subido montañas e incluso ha llegado al pico más alto de España, el volcán del Teide, a 3.718 metros de altitud. Y no lo ha hecho sola. Junto a ella su inseparable silla de ruedas. ¿Imposible moverla por los montes canarios? No, eso que ya hacía Heidi con Clara por los Alpes suizos, ahora también lo lleva a cabo la Asociación Montaña para Todos por tierras volcánicas. Gracias a ella, todo el mundo puede sentirse cabra montesa por unas horas y darse cuenta de que, en el fondo, los límites se los pone uno mismo. Detrás de esta historia, un grupo de voluntarios, de entre los que ahora, también se encuentra Elena. "Hasta que no te pasa una cosa así, no te das cuenta de todo lo que tienes. Una vez que ya no hay vuelta atrás piensas las cosas de otra forma."

 Elena y la labor que realiza el equipo de voluntarios. Mover la flecha hacia la izquierda.

Desde el accidente de coche que sufrió en 1991, Elena confía en sus dos ruedas para desplazarse. El descubrimiento de la asociación hace unos años, le permitió volver a alcanzar un mundo que de repente se había alejado demasiado. ¿Cómo moverse por empinados caminos rocosos? El secreto está en la Joëlette, una silla de montaña con una sola rueda, empujada por dos acompañantes, que sin necesidad de ser Popeye, han de dominar a la perfección la técnica. 

"Primero me apunté a la asociación como una simple participante, pero luego me di cuenta de que allí también había un hueco para mí y decidí hacerme voluntaria", cuenta Elena. Además, explica: "La sociedad no está preparada. En general la gente te cede el paso y ese tipo de cosas, pero todavía queda mucho por hacer". Continúa: "Arreglan una acera, la hacen accesible a sillas de ruedas y luego van y te ponen en medio de la calle una farola. ¿De qué me sirve entonces la rampa?."

Permitir que alguien pueda llevar a cabo las mismas actividades que el resto es valioso, aún más si el que queda excluido es un niño. "Cuando tu colegio organiza una excursión, tienes dos opciones: la primera es quedarte en casa. La segunda ir con tus compañeros en el autobús y después quedarte allí en la sombra esperándoles todo el día. Nosotros hemos querido cambiar esto." 

Valentina

De entre muchas de las tareas voluntarias que realiza esta community manager con gran pasión por la informática, está la de organizar talleres y jornadas en colegios e institutos. "Vivimos en una sociedad muy competitiva. Estamos constantemente demostrando lo que somos y lo que no. Estamos como obligados a probar que tenemos las mismas capacidades que el resto. Y esto cansa mucho", indica. El arte del altruismo también tiene sus recompensas. ¿Qué se llevan los voluntarios al final del día? "Muy sencillo. Los voluntarios ganamos una sonrisa y un gracias, dos gestos sencillos y poderosos." Pero aún hay más: "Para mí, un simple like en nuestra página de facebook es ya un triunfo. Significa que, al menos, para una persona lo que hacemos merece la pena. Y eso importa mucho."

Salir de excursión no es un privilegio. Es una necesidad. 

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Este artículo forma parte de nuestra serie The Other Side of Summer, con la que contar historias de personas extraordinarias que sacrifican su verano para echar una mano a los demás.