La voz de alarma de los filtradores frente al silencio de Europa

Artículo publicado el 27 de Noviembre de 2017
Artículo publicado el 27 de Noviembre de 2017

Luxleaks, los Papeles de Panamá, los del paraíso… han revelado los escándalos más importantes de nuestra época. Hoy en día, los filtradores dan la voz de alarma frente a las lagunas jurídicas y al silencio de la Unión Europea (UE). Denis Robert y Raphaël Halet fueron los primeros.

ClearStream, OffshoreLeaks, SwissLeaks, Luxleaks, los Papeles de Panamá, los Papeles de Monsanto, el caso Snowden y ahora los Papeles del paraíso y unos trece millones de documentos filtrados… Con los años, siguen las revelaciones, cada vez más impactantes, quedando comprometidas las grandes multinacionales, los políticos y otras personalidades de poder. Arrojan luz sobre la existencia de regímenes fiscales de Estado a menudo al borde de la legalidad. Pero, mientras que la esfera pública y mediática se exaspera ante la pasividad política para luchar contra la fuga y el fraude fiscal, nadie se preocupa por la suerte que les depara a los filtradores, deshonrados y aplastados por máquinas judiciales.

"Debí darme cuenta de que la vida estaba en otra parte"

En medio de la locura mediática y política que crean estas revelaciones, tendemos a olvidar que detrás de cada fuga, sea modesta o masiva, se ocultan cada día multitud de hombres y mujeres. Empleados, trabajadores, estudiantes de prácticas, autónomos o simples testigos que a veces, muy a su pesar, ponen en peligro su reputación, sus carreras profesionales, incluso su propia vida para dar a conocer el caso. El asesinato del pasado octubre de la periodista maltesa, Daphne Caruana Galizia, lo ha mostrado de la manera más violenta. Incluso en Europa, dar a conocer un caso o prácticas que van en contra del interés general se puede pagar a un alto precio: el de sangre.

Una conclusión compartida por Denis Robert, el periodista y escritor detrás de las revelaciones sobre el funcionamiento opaco de la cámara de compensación Clearstream a principios del nuevo milenio [escándalo fiscal que puede considerarse como germen de las actuales filtraciones masivas y en la que se vieron salpicadas personalidades políticas como Dominique Villepin, ndlr] y cuya historia fue adaptada al cine en 2015 [La encuesta, dirigida por Vincent Garenq, ndlr]. Entre dos rodajes, responde con amargura sobre los acontecimientos de la época. En primer lugar, no se considera un filtrador, término, en su opinión, revelador respecto al fracaso del periodismo. No obstante, su testimonio acredita las dificultades que soportan los que algunos llaman "centinelas". "Sesenta y tres procedimientos se lanzaron contra mí durante diez años. Fui víctima de lo que los canadienses llaman procedimientos mordaza", cuenta el periodista haciendo referencia a sus causas judiciales, cuyo objetivo no eran condenar sino provocar el miedo y la autocensura. Más que la persecución judicial, casi es más dolorosa la total avencia de periodistas, que hoy en día, cuando me ven, se esconden o se hacen los locos.

Para Robert, esta experiencia demuestra que el verdadero poder no reside en la capacidad de demostrar una información, sino en ocultarla. "Tuve que resistir, aguantar y sobre todo no responder según el caso, porque los golpes vienen por todas partes. En un momento dado te pueden volver loco. Debí darme cuenta de que la vida estaba en otro lado… Durante estos diez años, he escrito novelas y obras de teatro. He ido de pesca, al cine, de vacaciones. Seguí viviendo". Sin embargo, el periodista, que trabajó para la revista Actuel y el periódico Libération, gozaba de una sólida reputación: "Era bastante difícil acabar conmigo, pero Clearstream lo consiguió, en parte, porque tenían un abogado y un servicio que hicieron su trabajo".

Denis Robert ya tenía un nombre que aún no tenía Raphaël Halet cuando dio a conocer, junto con Antoine Deltour, el caso de LuxLeaks, escándalo financiero que ha desarmado los acuerdos fiscales entre las grandes multinacionales y la administración fiscal luxemburguesa. El sufrimiento de este antiguo colaborador del gabinete PriceWaterhouseCoopers recuerda al de Denis Robert. "En un primer momento, sufrí presiones de mi exempleador, que quiso arruinar a mi familia y a mí", explica por escrito. "La indiferencia de la mayoría de la gente" fue un segundo golpe duro. "Ochenta mil millones de euros de impuestos no pagados por año debería haber provocado la revolución de la calle y el primer tema de discusión de todos", se enfurece el de Metz, que lleva meses pendiente de la corte de casación del veintitrés de noviembre. "Lo que me falta es el apoyo de los medios de comunicación generalistas", revela. Los medios de comunicación que, según él, están en manos de algunos millonarios, lo que explicaría ese gran silencio. "Por suerte está el apoyo popular a través de las redes sociales, en particular en luxleaks.fr", reconoce.

Europa como un solo término

Para ellos, la única protección viable para los filtradores sería una ley europea que englobe a los Estados miembros, a todos los sectores, a las organizaciones privadas y públicas. "Periodistas extranjeros pueden publicar historias sobre Francia y los franceses pueden intervenir en los asuntos belgas, alemanes, etc. Diría que hay una necesidad de Europa, más que de naciones, cuando nos interesamos por estos asuntos", explica Robert. Y añade que los asuntos de las fugas y de fraudes fiscales son, por naturaleza, sin fronteras.

El periodista también sugiere algunas ideas, como proporcionar ayuda financiera y jurídica a los filtradores. Sugiere la creación de un "consejo de sabios" que se encargaría no solo de proteger, sino también de difundir la información mediante la creación de un portal en línea. La comisión verificará la información y garantizará una suerte de sello de calidad, además de actuar como intermediario entre los filtradores y los medios de comunicación. Para Halet es necesario meter presión a la Comisión Europea utilizando al máximo las redes sociales y las iniciativas locales, con el fin de alcanzar lo más rápido posible una ley a nivel europeo.

La Comisión Europea se ha comprometido a presentar una ley el próximo mes. El Parlamento Europeo, que está de su lado, ha tomado la delantera votando una solución que llama a la protección de los filtradores a nivel europeo. Virginie Rozière, eurodiputada socialista partícipe desde el origen en la redacción de la ley, se impacienta ante la pasividad de la situación. "Si te fijas en Suecia, la protección de los filtradores se remonta al siglo XVIII, por lo que no es algo nuevo", explica desde Bruselas. Para la eurodiputada, no faltan las fuentes de inspiración nacionales. En particular cita a los Países Bajos que disponen de una "casa de filtradores". "Sorprendentemente, Luxemburgo tiene una protección de filtradores, pero que no nos inspira menos o, mejor dicho, nos inspira lo que no hay que hacer", añade la diputada, explicando que en Luxemburgo la protección de los filtradores ha caído desde que se dirige directamente al público.

Al igual que Robert, la eurodiputada quiere acabar con los procedimientos mordaza e invertir la carga de la demostración: que sea la organización denunciada la que tenga que demostrar que la sospecha es infundada. Subraya la importancia de dar la posibilidad a un filtrador de dirigirse directamente a la prensa y a la opinión pública y espera, a largo plazo, poder crear una autoridad europea, un "consejo de sabios". De igual forma, insiste en la importancia de establecer un fondo para apoyar de manera financiera, jurídica o incluso psicológica a los filtradores.

"El filtrador no es un superhéroe"

Una definición exacta de qué es un filtrador es fundamental para la diputada. En su opinión, debería ser lo más larga posible para cubrir el mayor número de casos. "Lo que cuenta es validar la alerta, son los hechos filtrados los que forman una ofensa grave y probada para el interés general […] La identidad del filtrador no debería ser la cuestión".

Cada vez que se trata de filtraciones, parece difícil separarlas de quién está tras su origen. El cine lo entendió bien alabando algunas veces a sus protagonistas como en el caso de Julian Assange con Bill Condon (El quinto poder, 2015) o Edward Snowden con Oliver Stone (Snowden, 2016). Una creación que rechaza Rozière: "El filtrador no es un superhéroe, sino que es un ser humano enfrentado a un dilema interior, el estrés, las dudas, la desorientación, que no sabe con quién hablar y cómo". Para la diputada, el ejemplo holandés de una casa de filtradores es prioritario: "Esto permite recibir la información, garantizar la confidencialidad y, después de aconsejar, guiar, de ser el primer interlocutor cercano para el filtrador".

La solución votada por el Parlamento Europeo en octubre de 2017 acepta la mayoría de las proposiciones a excepción de un fondo europeo de ayuda financiera. La pelota está ahora en el campo de la Comisión Europea. Sin embargo, la institución parece ganar tiempo. Se había comprometido a presentar un proyecto de ley este año, el cual ha aplazado a 2018 debido a la complejidad de la ley. El desafío está en saber si esta ley tendrá tiempo de ser estudiada antes de la campaña de las elecciones europeas en 2019, fecha en la cual toda actividad legislativa será frenada.

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