Lamentaciones de un judío ultraortodoxo

Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2008
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2008
Mi Padre, Mi Señor “Se sigue pensando que la religión es algo elevado, que es algo bueno, mientras que el ateísmo no lo es, el ateísmo es como pasarse de listo”, afirmó el israelita David Volach, director de la cinta, en conferencia de prensa. Este autor nos trae a Sevilla una historia sobre la vida íntima y familiar de un rabino estricto con la Ley de Dios hebrea.
El final trágico de su hijo cuestionará los pilares de su fe.

Sumergida en un clima claustrofóbico, Volach dice haber pretendido con esta película “contar la verdad sobre la religión”. Este joven de 38 años se crió junto a sus diecinueve hermanos en Haredic (Jerusalén), una de las comunidades israelíes más rectas con la tradición hebrea, y estudió en una (universidad de estudio del Talmud). Hasta que a los veinticinco años decidió dejar su comunidad religiosa y establecerse en Tel Aviv para aprender a hacer cine.

yeshivá

“Yo abandoné la religión e intenté abrir mis horizontes”, cuenta Volach a los periodistas, “pero la religión está en todas partes”, setencia. El rabino de la historia que nos cuenta dedica toda su energía a inculcar la doctrina de fe a su hijo, de unos 12 años y escéptico de las creencias de su padre. Es una película sencilla, de ritmo pausado y colores tenues que invita a la reflexión y en la que el espectador comprueba que viene a ser una variación de la parábola de Abraham a Isaac, aunque en este caso el hijo del rabino no simbolice la rectitud religiosa, como sí la simboliza él. “También he querido mostrar en mi película esa tensión entre dos formas de vida”, una recta respecto de la fe y la ley talmúdica y otra más distante de la doctrina.

My Father, My Lord

, que ya obtuvo el galardón a ‘Mejor película de ficción’ en el Tribeca Film Festival (Nueva York), se presenta en esta 5º edición del Sevilla Festival de Cine Europeo en la sección oficial a concurso. Y al término de la primera proyección en Sevilla el silencio de la sala quebró en aplausos. No os perdáis el fallo del jurado que publicaremos el sábado.

Mi Padre, Mi Señor

Concha Hierro