Laos: ¿deportaciones financiadas por Bruselas?

Artículo publicado el 15 de Marzo de 2006
Artículo publicado el 15 de Marzo de 2006

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Alak, Hmong, Khmer, Mon, Mlabri, Katu son nombres de poblaciones indígenas de las montañas de Laos. Tribus que que quizás protagonicen el siguiente escándalo financiero comunitario: el “Laos Gate”.

En las montañas de Laos, país del sudeste asiático encajado entre China, Vietnam, Camboya, Tailandia y Birmania, no hay escuelas, ni agua potable ni servicios e infraestructuras. Como el gobierno comunista de ese país ha decidido que es demasiado caro llevar a todos sus ciudadanos las infraestructurs básicas, se ha puesto –usando métodos típicos de las democracias populares– a acercar los ciudadanos a los servicios. Denominación oficial de la empresa: “unificación de los pueblos” y “redistribución” para asegurar “cohesión de la población”. En realidad estamos ante una verdadera deportación que afecta a numerosas poblaciones indígenas que comprenden, según la revista Indigenous Affairs, cerca del 70% de los habitantes del país. Son poblaciones muy distintas de la etnia Lao que controla el gobierno comunista asentado. De 2001 hasta hoy, 59.947 personas habrían sido deportadas de sus aldeas. Otras 151.178 podrían ser desplazadas entre 2006 y 2010, denuncia la ONG alemana Society for Threatened People.

El informe 2004

Como es sabido, ayudar a las poblaciones más pobres y mejorar las condiciones de vida de los indígenas constituye uno de los objetivos de la UE en el mundo. Tan es así, que en un documento de trabajo fechado en 2004 y rescatado hace unos días por el europdiputado italiano Marco Pannella, Sandro Cerrato -representante de la Comisión Europea en Laos, tomaba nota de una degradación de las condiciones sanitarias, del avance de la malnutrición y de las “fracturas culturales” en las poblaciones concernidas por dichas deportaciones, concluyendo que una “aumento de las inversiones para planificación y actualización de la redistribución de las aldeas podría relajar significativamente las dificultades del proceso de transición”. Hablando en plata: ¡como no podemos impedir las deportaciones, ayudemos a deportar mejor!

Cultura indígena en peligro

De modo que las buenas intenciones de Ventiane (y de Bruselas) allanan –día tras día- el terreno que conducen a las poblaciones indígenas de Laos hacia el infierno. Desde 2001, las tasas de mortalidad de las poblaciones deportadas ha aumentado de manera vertiginosa, mientras sus culturas y tradiciones –ligadas a los lugares que habitan desde tiempo inmemorial- se encuentran en peligro. La Oficina de Atención Humanitaria de la UE (ECHO) y el World Food Program ya han intervenido de forma masiva para hacer frente a nuevas emergencias alimentarias.

La Comisión Europea permanece en silencio en relación a muchas sombras de un asunto que podría convertirse pronto en el “Laos Gate”. ¿Hasta dónde se ha apresurado la UE a ayudar a Laos? ¿Qué tpo de desarrollo rural contribuye Europa a fomentar? ¿Hasta qué punto la Comisión está ayudando a los comunistas de Laos a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones de las montañas? Urge contestar estas respuestas antes de tener que pedirle perdón a los miles de indígenas desplazados que sobrevivirán en las montañas de Laos a pesar de nuestras buenas intenciones.