Las abejas parisinas, un milagro urbano

Artículo publicado el 30 de Junio de 2011
Artículo publicado el 30 de Junio de 2011
De los tejados de la Ópera Garnier a los jardines de Luxemburgo, en París es fácil encontrarse con panales y colmenas. Sorpresa: en la ciudad hay una miel deliciosa, mejor y más sana que la del campo, infectada por los pesticidas. Es fruto de la acción de ciudadanos individuales que se encargan del mantenimiento de la biodiversidad en la ciudad.

La Estrategia Nacional de la Biodiversidad (SNB) creada en Francia el 9 de mayo de 2011 ha decepcionado a muchos por la falta de objetivos definidos, de cifras claras y de acciones encaminadas al freno de la extinción de especies vegetales y animales. El gobierno pide a los diferentes colectivos locales, sindicatos, empresas y asociaciones que se impliquen, algo novedoso con respecto al Plan ciudadano para la preservación de la biodiversidad de 2010, que invitaba a los parisinos a convertirse en observadores activos de la flora y fauna urbana. ¿Amor por la participación a favor de un bien público como la diversidad o falta de fondos para aplicar una estrategia planificada? Quizás ambas hipótesis, la primera como consecuencia virtuosa de la segunda. Todos, excepto los agricultores, han respondido a la llamada firmando una declaración de implicación voluntaria. De hecho, son los propios agricultores (entre otros) los que representan los verdaderos intereses económicos que realmente podrían verse perjudicados por las nuevas estrategias y reglas para preservar la existencia de más especies de la zona, ya amenazadas por la masiva producción agrícola basada en el monocultivo que usa pesticidas.

Allí donde se posan las abejas

El SNB corre el riesgo de ampararse en la buena voluntad de las personas, en vez de en las ambiciones y medios de una elección y línea política. Y ambiciones en la ciudad hay muchas, una de ellas es la de tener la mejor miel de Francia, incluso mejor y más sana que la de la vecina campiña. Entre los tejados de la Ópera Garnier, el parque Morceau, los jardines de Luxemburgo y el Georges Brassens, se pueden contar en París entre 200 y 300 colmenas. Cada asociación, cada persona implicada en la apicultura urbana crea para las abejas un ambiente mejor que el que podrían encontrar en la campiña, donde el uso del monocultivo, de los pesticidas y la introducción de OGM (organismo genéticamente modificado) amenazan la vida de los insectos de la miel, ya en gran disminución. Nos lo explica George, apicultor del barrio de Butte Bergeyre, que además añade: “Hay dos reglas que respetar: las colmenas no pueden estar situadas a menos de 25 metros de un hospital o un colegio; debe instalarse una valla protectora de dos metros de alto cerca de la colmena”.

La miel se enriquece de mucho aromas

Las abejas tienen un papel esencial en el mantenimiento de la biodiversidad, según los últimos datos del INRA (Instituto Nacional de Investigación Agrónoma) el 35% de nuestra alimentación y el 65% de su diversidad depende del proceso de polinización de las abejas. Acacia, castaño y milflores son las mieles más producidas en París y, gracias a la mayor atención a la biodiversidad de plantas y flores en los prados parisinos, la miel se enriquece con múltiples aromas

“Buenos días. En los panales hay abejas contaminadas por un producto químico puesto en las flores o en el agua. Ayudadnos a buscar la causa para remediarlo lo antes posible. Gracias por vuestra ayuda. Catherina y George, los apicultores.” Así reza un cartel colgado en la cancela del jardín gestionado por la asociación de vecinos de Butte Bergeyre, en el distrito 19, donde con pocas colmenas se producen 200 kg de miel: “ el primer año teníamos solo 2 colmenas y produjimos 40 kg de miel, ¡este año hemos llegado a los 200 kg!” explica George. Se puede saborear la miel milflores de Butte Bergeyre y de los otros jardines donde se practica la apicultura urbana el primer fin de semana de octubre durante la fiesta de la miel.

Una nota de interés para los más voluntariosos: “en las colmenas” del Jardín de Luxemburgo es posible también apuntarse al curso de apicultura. Las próximas inscripciones están previstas a partir de septiembre de 2011. Los cursos están organizados por la Sociedad central de Apicultura, que desde 1856 lucha contra la extinción de las abejas.

Este artículo forma parte del proyecto Green Europe on the ground 2010-2011, una serie de reportajes realizados por cafebabel.com sobre el desarrollo sostenible. Para saber más sobre el proyecto,  Green Europe on the ground.

Todas las fotos © Greta Gandini