Las antiguas costumbres mueren lentamente

Artículo publicado el 10 de Diciembre de 2004
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 10 de Diciembre de 2004

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Eslovaquia, como los nuevos miembros de la UE, ha tenido que acometer cambios estructurales para cumplir con los criterios de acceso. Pero es más sencillo cambiar las instituciones que la forma de pensar de la gente.

Desde la ampliación de la Unión Europea a diez nuevos socios el pasado mes de mayo, el objetivo principal es completar la integración lo más rápido posible para que los nuevos miembros alcancen cuanto antes el nivel de desarrollo del resto de países. La lista de las reformas políticas y económicas que ha tenido que hacer cada país es impresionante y, por tanto, deben estar alentadas y tuteladas por la UE en la medida de lo posible. Independientemente de ello, los diez nuevos socios están ocupados reformando las leyes necesarias para garantizar la libertad de empresa y, aunque ya se han dado grandes pasos para conseguir un mayor nivel de progreso, no hay que subestimar todo el trabajo que queda por hacer. Uno de los mayores retos que esperan a los países ex-comunistas es cambiar la forma de pensar y la actitud de las generaciones que se han adaptado a la corrupción y han logrado cierto bienestar.

Te haré un favor si tú me haces otro…

El año pasado, el gobierno eslovaco, ayudado por fondos de la UE, lanzó una campaña destinada a incrementar la preocupación ciudadana por el daño que la corrupción provoca en la sociedad. La UE ha identificado la corrupción como uno de los aspectos más problemáticos que Eslovaquia necesita mejorar para completar su integración. Muchos eslovacos son conscientes de que se trata de un problema significativo que impregna a toda la sociedad, pero no son pocos los que piensan que la campaña no tendrá efecto y será una pérdida de dinero. Por ahora, la mayoría de la gente no está preparada para abandonar la práctica de pagar a los otros para que hagan el trabajo sucio o, si hablamos de los que están en posiciones de poder, para dejar de cobrar un dinero extra por ciertos servicios. Por ejemplo, si te van a multar por exceso de velocidad, ¿qué hay de malo en sobornar a un agente para que mire hacia otro lado si sabes que éste aceptará? En las oficinas municipales es una práctica común entre los que allí trabajan pedir un dinero extra para que la gestión sea más rápida y eficaz. ¿A quién culpar de la corrupción cuando el sistema está diseñado para que se produzca? Quizá una mejor pregunta sea, ¿si te estás beneficiando de un sistema imperfecto, por que vas a proponer cambiarlo? La respuesta es que muchos no desean cambios.

Vestigios comunistas

Hay una expresión, extendida en la época comunista, que en eslovaco dice así: “nekradnes, okradas svoju rodinu”. Y que se puede traducir por “Si no robas, estás robando a tu familia”. Es decir, que si no consigues algo cuando surge la oportunidad, estás poco menos que robándote a ti mismo o a tu familia. Durante la época comunista, la colectivización de las granjas producía cosechas “para el pueblo” que se vendían baratas en las tiendas controladas por el estado. Junto a estos cultivos, se plantaban otros campos en los que la gente podía coger gratis lo que necesitase para sus familias. Esta forma de conseguir productos, que no se puede denominar "robo" porque no estaba considerado así, no estaba muy extendida ya que quienes tenían el control del campo se decantaban por la otra opción. Aunque en otras áreas, esta conducta aún puede verse hoy en día.

En cualquier caso, lo cierto es que a la gente no le conviene cambiar su forma de actuar, o más bien, no hay nada que incentive el cambio. “Así funcionan las cosas aquí” parece que piensan la mayoría de los eslovacos, y hasta que no se pase un filtro a esta forma de pensar a favor de aquellos que están interesados en acabar con este tipo de prácticas, la presión ejercida por la UE no conseguirá acelerar la velocidad de integración de Eslovaquia. Eslovaquia y los otros nueve nuevos miembros tienen que ser felicitados por todo el trabajo y los cambios que han llevado a cabo en un corto período de tiempo, pero a la vez es importante reconocer que es necesario hacer un esfuerzo continuo por cambiar la forma de sentir y de pensar de la gente que aún no está dispuesta a dejar atrás los comportamientos que les han construido un confortable nicho en la sociedad. Sin ninguna duda, los nuevos miembros van por el camino correcto para alcanzar la tierra prometida que es la UE, pero el viaje será más largo de lo previsto.