Las elecciones de 2014 serán radicalmente distintas

Artículo publicado el 19 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 19 de Febrero de 2009
Todavía no hemos votado en las elecciones de junio de 2009 y ya se trabaja en la reforma electoral europea. La última gran reforma de las que quedan pendientes puede ser una revolución

“Europa quiere ser como una democracia nacional, pero carece de las armas electorales de un Estado-nación”, dice el eurodiputado liberal Andrew Duff. Este británico está al frente de la redacción del proyecto de reforma electoral europea desde hace meses y considera que de aquí a junio estará listo para que sea enviado al Consejo Europeo, que decidirá si presentarlo al Parlamento o no.

Con tasas de participación electoral tan bajas como las de 2004, los políticos de Europa sienten la necesidad de grandes cambios. “Los partidos políticos europeos aún no llenan el vacío entre autoridades y ciudadanos y tras las elecciones no hay un gobierno y una oposición con los que los electores puedan sentirse identificados”, remata Duff. Esta podría ser una de las razones por las que los partidos contestatarios tienen tanto éxito en las elecciones europeas.

Una organización innovadora y moderna

Hasta hoy, las elecciones europeas se extienden en el continente durante 4 días. Es demasiado tiempo como para que a los medios de comunicación les resulte rentable un seguimiento estratégico. En cuatro días se diluye la tensión y la emoción que puede generar una cita electoral tan importante, de modo que ahora se evalúa seriamente la reducción a dos días del tiempo para votar y conocer los resultados.

Además, se baraja la posibilidad de adelantar de junio a mayo el mes de las elecciones, “ya que en junio, en los países del norte, a menudo ya han empezado las vacaciones de verano y la gente se olvida de ir a votar”, comenta Duff.

Por último, se pretende la creación de una autoridad electoral europea que centralice y armonice la organización de las elecciones, la homologación de las listas electorales y la obtención y comunicación oficial de los resultados, como sucede en cualquier país democrático. Esto sería la independencia con respecto a las autoridades electorales nacionales.

Un poquito de europeización, por favor

La era de lo transnacional podrá llegar a la democracia. ¿Imagina usted una circunscripción transnacional? Se trataría de una circunscripción europea por la que se presentarían parte de los candidatos. Esta circunscripción podría combinarse con listas semiabiertas y listas transnacionales. Las primeras son listas decididas en parte por los partidos nacionales y en parte por la federación europea de partidos a la que pertenecieran. Por ejemplo, el Partido Popular español nombraría al 50% de sus candidatos a las elecciones, mientras el otro 50% lo nombraría el Partido Popular Europeo, con la ventaja de evitar al máximo que las listas electorales se conviertan en cementerios de elefantes políticos que los partidos nacionales quieren jubilar mandándolos a Bruselas. Es más, se tendrían parlamentarios mucho más especializados en las competencias europeas.

En cuanto a las listas transnacionales, la innovación consistiría en obligar a los partidos nacionales a incluir al menos un candidato proveniente de otro Estado miembro. Todo con el fin de cercenar los debates europeos en clave nacionalista tal y como hasta ahora abundan. “Esta última idea ha causado cierto malestar en el Consejo Europeo”, confiesa Andrew Duff. El Consejo Europeo es el órgano de decisión en el que más cala el discurso nacionalista.

Un Parlamento más fiel a la realidad social europea

Existe, asimismo, la preocupación por representar mejor a los sectores más desfavorecidos de la sociedad y las minorías de cada país. Se trata del capítulo más complicado. Por un lado, se quiere obligar a grandes países como España, Polonia o Rumanía a que abandonen la circunscripción única estatal que beneficia a los grandes partidos. A esto se le quiere sumar la reserva de escaños para minorías lingüísticas o étnicas. “Estas dos medidas son muy impopulares y han chocado entre otros al Partido Popular Europeo”, confirma el diputado Verde vasco Mikel Irujo.

“Lo que hace falta en todo esto es un acuerdo político”, señala Duff, quien estaría incluso a favor de permitir que un candidato se presentara a las mismas elecciones por varias ciudades de países distintos. Según él, hay que ser flexibles. ¿También con la representación de las mujeres? El objetivo es que se alcance en 2014 el equilibrio entre sexos en el Europarlamento. Hasta hoy, solo el 31% de los escaños lo ocupan mujeres.