Las feministas francesas, en pie de guerra: “madame” vs “mademoiselle”

Artículo publicado el 11 de Octubre de 2011
Artículo publicado el 11 de Octubre de 2011
¿Es discriminatorio que las mujeres tengan que poner una cruz en una casilla  o en otra dependiendo de  si son “mademoiselle” (soltera) o “madame” (casada) en formularios administrativos, mientras que los hombres sólo ponen una cruz al lado de “Monsieur” (señor)? La asociación feminista Osez le feminisme dice sí, y llama a la mujeres a reclamar su derecho a ser “madame”.

En AlemaniaFräulein” (señorita) fue eliminado de los formularios oficiales en 1972. Las mujeres pueden luchar contra el uso escrito y hablado del término ante los tribunales. Por supuesto, ¡esto no admite quejas contra las madres que disfrutan obligando a sus irascibles hijas para que obedezcan con un amenazante “Fräulein”!

La situación es bastante diferente en Francia, donde las mujeres todavía tienen que hacer la elección tortuosa : ¿señorita (mademoiselle) o señora (madame) ? Esto no es sólo una imagen confusa -imagina que tengo 63 años, pero soltera, por tanto mademoiselle, pero ¿me convierte en madame mi divorcio?- pero también existe, dicen las feministas de Osez le féminisme (“Atrévanse con el feminismo”).

Leer "¿señora o señorita? en cafebabel.com

Estas mujeres lanzaron  la campaña la “Mademoiselle, esa casilla es demaisado” (Mademoiselle, la case en trop) a finales de septiembre. Mientras muchas mujeres adultas se sienten halagadas cuando se les habla de “mademoiselle” y se les concede un cierto sentido de la juventud, es aquí donde Osez le féminisme ve el sexismo. ¿Por qué no hay una preciosa casilla para ponerle una cruz al lado de la palabra “Mondamoiseau” (“pequeño señor”) para la mitad masculina de la población o incluso “jeune puceau” (“hombre virgen”)? Después de todo, eso es exactamente lo que significaba mademoiselle: una mujer soltera joven, pura e inocente.

El criterio para elegir entre “mademoiselle” y “madame” es entonces visto por la parte femenina de la población como una intrusión irrazonable en la vida privada, porque las mujeres prácticamente tienen que revelar exactamente cómo se encuentra su vida amorosa en ese preciso momento – usando al matrimonio como regla-.

Por otro lado los hombres quedan aquí absueltos. O, con las palabras de Osez le féminisme: “Mademoiselle obliga a las mujeres a revelar sus vidas privadas, como si el matrimonio les diera mayor importancia. ¿Por qué las mujeres tienen que seguir definiendo su estado civil cuando hoy en día el matrimonio es algo que elegimos y que pertenece a la vida privada?”

Muchos (hombres y mujeres) encuentran el debate ridículo (“¡Disculpe, pero el hecho de que las mujeres cobren menos que los hombres es mucho más importante!”). Sin embargo, “el idioma refleja la realidad”, señala la autora francesa Brigitte Grésy. Podemos hacer algo en contra de la discriminación lingüística: seguramente no nos desharemos de la discriminación social de inmediato pero nos hace más conscientes de ello. La casilla al lado de “mademoiselle” merece ser eliminada. No obstante, incluso si esta iniciativa no triunfa, las mujeres y los hombres   franceses deberían ser al menos un poco conscientes de la discriminación.

Fotos: (cc)Marc Vathieu/flickr; Video (cc)france3idf/YouTube