Las invasiones islámicas

Artículo publicado el 31 de Octubre de 2005
Artículo publicado el 31 de Octubre de 2005
Una oleada islamofóbica atraviesa Europa: se calientan los ánimos, se bajan los velos, se desenfundan los sables. Viaje por el sentimiento europeo: miedo, desconfianza y una racionalidad que a menudo no deja lugar a la tolerancia.

Un informe de la Federación Internacional de los Derechos humanos de Helsinki, conocido en marzo de 2005, denuncia una "creciente desconfianza y hostilidad" hacia las minorías musulmanas. Tal discriminación e intolerancia han aumentado en la Unión Europea en particular desde los ataques terroristas del 11 de septiembre en Nueva York para después acentuarse tras los ocurridos el 11 de marzo en Madrid y el 7 de julio en Londres. "Desde que ha aumentado la lucha contra el terrorismo y la amenaza del extremismo religioso se ha convertido en una de los principales asuntos a debatir, el mundo musulmán se ha sentido más estigmatizado a causa de sus creencias", afirma el director del Instituto Finlandés, Aaron Rhodes con ocasión de la presentación de dicho informe. Esta situación está poniendo en peligro las tentativas de integración de la comunidad musulmana y está incrementando su debilidad frente a distintas situaciones referentes a violaciones de los Derechos Humanos. Al mismo tiempo se están reforzando los sentimientos de frustración en el seno de la comunidad islámica y erosionando su confianza en la autoridad. Entre las causas que han contribuido a acentuar la intolerancia, se encuentran también los medios de comunicación demasas: "medios periodísticos desequilibrados y estereotipadores que presentan a los musulmanes como ajenos a la sociedad europea y como enemigos en casa".

Musulmanes en Europa: entre desconfianza y rechazo

En Holanda, tras el asesinato del director Theo Van Gogh en noviembre de 2004, la situación se ha escapado de las manos de las autoridades. Tanto, que Abraham Soetendorp, uno de los más eminentes rabinos holandeses, ha denunciado que los musulmanes están etiquetados como extremistas y terroristas, comparando su situación a la de los hebreos tras las dos guerras. La imposibilidad de conjugar el Islam con el patrimonio de los valores sobre el cual se asientan las bases de la construcción europea ha sido uno de los caballos de batalla de los partidarios del Non y del Nee con ocasión de los referendos sobre la Constitución Europea. Como si el Islam y los musulmanes fuesen una entidad comparable con Europa. Sin embargo, en Europa se cuentan entre 12 y 15 millones de musulmanes cifra que podría doblarse de aquí a 2015. En la actualidad, cinco millones de musulmanes residen en Francia, tres en Alemania, un millón y medio en el Reino Unido, un millón en España y casi otro millón en Italia y Holanda. Pero el último sondeo del Eurobarómetro sobre la opinión de los europeos frente al ingreso de Turquía en la Unión Europea revela que un 52% de los ciudadanos europeos es contrario a la misma, mientras sólo están a favor de esta un 36%. El porcentaje de quien teme la llegada de los turcos a su propio país se incrementa hasta un 79% en Finlandia, un 78% en Austria y un 71% en Alemania, mientras que se reduce en Italia y Reino Unido hasta un 57% y un 52% respectivamente. Es reveladora también otra encuesta realizada hace cerca de un año por el diputado holandés de origen marroquí Ali Lazrak para comprender el origen de la desconfianza de los italianos, españoles y holandeses respecto de la comunidad musulmana. Sobre la cuestión islámica se ha quebrado la ideología del multiculturalismo en Holanda. Y si en España la islamofobia ha sido alimentada por los crímenes del 11 de marzo en Madrid, en Italia está basada en su posición geográfica, que la convierte en la frontera de Europa más expuesta a las oleadas migratorias provenientes de países musulmanes de la orilla meridional y oriental del Mediterráneo.

¿Porqué tememos al Islam?

El imaginario colectivo occidental ha creado una representación del Islam sobre la cual el miedo es casi siempre el denominador común. Las estadísticas y encuestas registran una tendencia a exagerar, exasperar y focalizar la atención sólo sobre ciertos aspectos del Islam. Terrorismo y Yihad , velo y sharia son los argumentos más frecuentemente utilizados para justificar el miedo y el rechazo hacia la comunidad islámica. En segundo lugar hallamos la retórica política populista que describe el Islam como factor de desorden que pone en peligro la cohesión nacional. Y esto suele dar miedo.

Pero, ¿de qué tiene miedo Europa cuando dice temer al Islam? Cuando los europeos asumen tener miedo del Islam están pensando en realidad en muchas otras cosas, olvidando que el Islam tiene muchas caras y no puede ser reducido sólo al velo en las escuelas públicas, al talibán afgano, al terrorismo, a los ayatolás iraníes, a las proclamaciones sobre las páginas web islámicas, a los partidos fundamentalistas islámicos o a una Turquía rompiéndose los nudillos a las puertas de Europa.

Desde las Cruzadas hasta la guerra de Argelia, desde los ataques terroristas a la crisis petrolífera de los años setenta, desde los secuestros de occidentales hasta el caso Salman Rushdie, desde el talibán hasta la violencia en Oriente Medio: todo esto no ha hecho más que alimentar una imagen negativa del Islam, que se añade a la tensión causada tras la crisis social que atraviesa Europa con motivo del incremento del desempleo, la marginación y la violencia urbana.

Los medios de comunicación de masas alimentan el miedo hacia el Islam

El Islam en los países occidentales no goza de una imagen positiva. Como culpables nos podemos encontrar igualmente a los medios de masas, en especial cuando se limitan a ser el amplificador de las convicciones predominantes de la sociedad. Del Islam ofrecen muy pocas noticias sobre su auténtico aspecto, pregonando sobre todo el fundamentalismo, con lo que se pretende explicar la mayor parte de los episodios que rodean el universo islámico. Esto nace de una visión superficial de la realidad que no siempre hemos sabido analizar en profundidad. Cambiar el modo de contar el Islam, liberándolo de la retórica, podría ser una buena terapia para que los europeos exorcicen su miedo hacia el Islam.