Las migraciones europeas más extrañas

Artículo publicado el 6 de Julio de 2006
Artículo publicado el 6 de Julio de 2006

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

La ola migratoria mensual desde Bruselas a Estrasburgo es un derroche de dinero.

Como cada mes, las maletas están hechas. Los 732 europarlamentarios, así como sus asistentes, viajan cada mes desde Bélgica a Francia y vuelta a Bélgica, llevando con ellos todo menos el fregadero de la cocina, para celebrar su pleno de cuatro días en Estrasburgo.

El circo ambulante

Este circo ambulante de alto standing se aprobó con el Tratado de Ámsterdam en 1997. El Parlamento Europeo es la única asamblea en el mundo que no tiene ni un solo asiento. Se extiende a lo largo de nueve edificios en las tres ciudades de los países fundadores de la antigua Comunidad Europea: Luxemburgo, Francia y Bélgica.

La dispersión de las actividades del Parlamento entre estos tres lugares de trabajo sale muy cara y daña la credibilidad de las instituciones. El informe del Secretario General del Parlamento Europeo acerca del gasto que suponen tres lugares diferentes de trabajo, señala que el coste adicional para el contribuidor, después de la ampliación, es de alrededor de doscientos millones de euros al año. Los ciudadanos se preguntan, con razón, por qué el dinero de sus contribuciones se gasta en innecesarios viajes y edificios como el de Estrasburgo que permanece vacío 300 de 365 días que tiene el año. Muchos ciudadanos ven este edificio vacío un ejemplo de la costosa burocracia de la UE

La fórmula actual causa, además, ineficiencias importantes en la labor del Parlamento Europeo. Las otras dos instituciones de la UE, la Comisión y el Consejo europeos, tienen sus sedes en Bruselas. Durante la sesión plenaria del parlamento, algunas facilidades del personal permanecen en Bruselas lo que dificulta el llevar a cabo muchas tareas.

A diferencia de sus modestos comienzos, el Parlamento europeo es hoy un Parlamento a tiempo completo como sus homólogos nacionales, lo que significa que lo que funcionó para los principios de la Unión Europea, cuando el parlamento era una asamblea a tiempo parcial, ha dejado de ser válido.

Por desgracia el parlamento europeo no tiene la soberanía para decidir su propia manera de trabajar. Cualquier cambio requiere un cambio en el Tratado, algo que necesita de la unanimidad del Consejo.

Los cambios llaman a la puerta

En Marzo de 2001, nueve europarlamentarios procedentes de cuatro grupos políticos fundaron la Campaña para la Reforma del Parlamento (CPR). La CPR pretende cambios fundamentales en la manera en la que el Parlamento Europeo funciona en el día a día, para hacerlo más transparente, más responsable y más eficiente. En la actualidad, 130 europarlamentarios forman parte de esta iniciativa, representando casi a todos los grupos políticos del parlamento.

Por el momento, la CPR tiene dos iniciativas principales: conseguir el apoyo de los ciudadanos europeos y despertar conciencia política a nivel nacional.

La CPR lanzó un primer referendo de amplitud europea para promover el apoyo de los ciudadanos para terminar con el viaje del circo a Estrasburgo. Esta iniciativa ha aumentado para sus filas el apoyo en 700.000 europeos en las primeras seis semanas y gana firmas hora a hora. La petición tiene sus raíces en el artículo 47 del Tratado constitucional aún no en vigor, sobre la democracia participativa. La Comisión europea apoya esta campaña y quiere que los ciudadanos de la UE pasen a ser más activos y participativos en el debate sobre los asuntos europeos. Se necesita un millón de firmas para incluir el asunto en la agenda de la Comisión.

Además de esta iniciativa, es necesario reforzar la conciencia política y el apoyo a nivel nacional. Desde que se necesita la unanimidad entre los Estados miembro para cambiar el Tratado, los parlamentarios nacionales han alzado preguntas a sus respectivos gobiernos acerca del coste-eficacia y la sede del Parlamento Europeo.

Dada la importancia histórica de la ciudad de Estrasburgo como símbolo de la reconciliación y la unificación europea, el debate sobre la sede del Parlamento Europeo ha estado teñido de emoción. Mientras se reconoce la importancia de estos ideales, la mejor manera para reforzar la unidad y la estabilidad política en Europa de los 25 es asegurarse de que es eficaz y responsable en su toma de decisiones, y esto significa que no se demore una decisión sobre la sede del Parlamento.