Las narcosalas en Europa: ¿pinchazos políticos o panacea social?

Artículo publicado el 20 de Agosto de 2010
Artículo publicado el 20 de Agosto de 2010
¿Es necesario acotar el consumo de drogas duras? Esta es una cuestión que se plantea en Europa con una intensidad diferente dependiendo del país. Si algunos Gobiernos vanguardistas ya han instituido estas ‘salas de chutes’, otros prefieren echar tierra al asunto. En nombre de la ética, claro está

Bien, de acuerdo, es cierto que la idea necesita pulirse un poco. Así de golpe, reservar centros especializados para que los yonkis con mono puedan chutarse tranquilamente, puede hacer que a la gente se les ponga los pelos de punta. Por lo demás, en Italia y en Francia parece que se tuviese miedo a los pinchazos. Los dos gobiernos rechazaron sistemáticamente todas las propuestas de la oposición en lo referente a hacerse cargo de los toxicómanos. En el vecino galo, el establecimiento de las salles de shoot (salas de chutes) genera actualmente polémica. En Italia, el tema no se aborda desde 2006. Los stanze del buco (literalmente, habitación del agujero) han desaparecido. Al parecer, no lo ha hecho la cocaína. En Roma, estudios científicos probaron que había una concentración de alcaloides (moléculas de esta droga en polvo) en el aire…

Está dirigida a los adolescentes y busca concienciarles sobre las consecuencias negativas del consumo de droga, como el sucidioPor ello, cuando más de tres millones de europeos consumen tranquilamente opiáceos, algunos países han intentado la experiencia de los drogatoriums, lugares donde los toxicómanos pueden consumir crack, heroína y cocaína con una relativa seguridad. Suiza, Inglaterra, Países Bajos, Alemania, España, Luxemburgo y Noruega han probado el sistema. En Reino Unido, por ejemplo, el gobierno impulsó en 2005 un programa relativo a las shooting galleries.  Durante cuatro años, las tres clínicas de South-London, Darlington y Brighton, elegidas para llevar a cabo el experimento, han obtenido un éxito concluyente. Menos tráfico de estupefacientes en las calles, menos toxicómanos a la vista y también menos asesinatos, según el periódico The Independent. En resumidas cuentas, los ingleses limpiaron sus calles demostrando al mismo tiempo que el sistema era eficaz. En Alemania, existen 16 Fixerstubens ('salas de inyecciones'). Y en Berlín, un 70% de la opinión pública estaría a favor de su difusión. En España, la ciudad de Barcelona cuenta hoy en día con cuatro narcosalas, número que aumentará hasta 13 de aquí a 2014. En España, la pionera fue la de Las Barranquillas, en Madrid, en el año 2000. Desde entoces, otras ciudades han seguido el ejemplo.

Del otro lado de los Pirineos, la jeringuilla sigue siendo tabú. La iniciativa de la (valiente) ministra de Salud, Roselyne Bachelot, tuvo el mismo efecto que un petardo mojado… Entonces, respecto a las múltiples disposiciones vecinas en cuanto a lucha contra la toxicomanía, Francia no tiene el mismo ímpetu corriendo por sus venas. ¿Snif?

Fotos: principal por (cc) Lomo-Cam/ Cameron Russell/Flickr; cártel de campaña británica por Adam Foster/Flickr