Las papeleras de las discordia sobre el río Uruguay

Artículo publicado el 15 de Enero de 2007
Artículo publicado el 15 de Enero de 2007
Los argentinos acusan a la multinacional finesa Botnia de querer exportar su contaminación, entre bloqueo de puentes y manifestaciones.

Existen fronteras naturales capaces de envenenar las relaciones entre dos Estados. La que traza el río Uruguay, entre el Estado homónimo asomado sobre el Atlántico y la inmensa Argentina es un ejemplo. Sobre todo cuando, para complicar aún más la cosa, se entrometen dos multinacionales europeas: la finlandesa Botnia y la española Ence, decididas a invertir en la construcción de sendas fábricas de celulosa en la ribera uruguaya de Fray Bentos.

Uruguay se defiende: “Respetaremos las nuevas normas europeas”

Montevideo sueña con los miles de nuevos puestos de trabajo creados –2.000 sólo para la planta de Botnia– en el caso de que de que el proyecto industrial se lleve a buen puerto. En Argentina, sin embargo, el enfado no hace sino crecer desde 2005. Desde entonces se vienen sucediendo enormes bloqueos de carreteras organizados, en señal de protesta, por los ciudadanos de la ciudad argentina de Gualeguaychú para impedir el tránsito de las mercancías y los vehículos hacia Uruguay.

Estela Vence, de 46 años, es uruguaya aunque reside desde hace mucho tiempo en Gualeguaychú. “Tengo cinco hijos y tres sobrinos; durante los bloqueos de carreteras no los puedo ver”, relata a las páginas del diario argentino La Nación. “Sin embargo, oponiéndome a la fábrica de celulosa me estoy ocupando de su futuro”. Entretanto, Argentina ha llevado el caso ante la Corte Internacional de La Haya. Buenos Aires aduce toda clase de normas internacionales sobre tutela común del uso de los cursos de agua internacionales. Según los argentinos, la producción de celulosa tendría un impacto devastador sobre el ecosistema a causa de los agentes contaminates de lenta degradación así como de las dioxinas.

Del lado uruguayo se asegura que, para el blanqueamiento de la celulosa, las nuevas industrias usarán un procedimiento llamado “ECF” : “elementary chlorine free” obligatorio en el territorio comunitario a partir de octubre de 2007 y respetuoso con el medioambiente.

Se pone en riesgo el Mercosur

Aun así, las garantías de Montevideo no bastan para calmar los ánimos. Tanto es así, que se anuncian nuevos bloqueos de carreteras para los primeros meses de 2007. Según el ministro uruguayo de Asuntos Exteriores, Reinaldo Gargano, se trata de “una clara tentativa de liquidar el Mercosur”, la zona de librecambio latinoamericana que toma ejemplo del éxito de la Unión Europea.

Mientras tanto, durante los últimos meses, Ence, la empresa de origen español que preveía la construcción de su planta de celulosa a pocos kilómetros de la finlandesa, ha abandonado el proyecto original, anunciando que construirá su fábrica más al sur, en la desembocadura del Río de la Plata, un estuario abierto al Atlántico.

¿Qué empuja a las empresas europeas a trasladarse a Latinoamérica para fabricar la celulosa? Según la periodista y bióloga finlandesa, Janna Kanninen, “en América Latina la mano de obra es más barata, el eucalipto puede ser utilizado al cabo de 10 años de su plantación, mientras en el norte de Europa necesita entre 60 y 120 años para ser usado. Además, muchos países en vías de desarrollo ofrecen exoneraciones de impuestos y un control estatal débil de sus actividades industriales”. Por último, se persigue evitar tragedias como la que en 2003 se produjo al verterse a la naturaleza por accidente 7.500 metros cúbicos de agentes contaminantes de la fábrica de la UPM/Kymmene –accionaria de Botnia– contaminando de modo dramático el lago Saimaa.