Las protestas desafían la economía turca mientras españa se frota las manos

Artículo publicado el 4 de Julio de 2013
Artículo publicado el 4 de Julio de 2013

Las manifestaciones en Turquía están amenazando el reinado de diez años del Primer Ministro Erdogan y están además atemorizando a los turistas y poniendo en jaque a la economía turca.


 

El Ministerio de Asuntos Exteriores, por ejemplo, ha aconsejado a los turistas británicos evitar las manifestaciones anti-gobierno en Estambul y otras ciudades a lo largo del país como Ankara e Izmir. “Las manifestaciones han tenido lugar en zonas frecuentadas por turistas británicos, incluyendo Fehtiye, Marmaris, Bodrum y Mersin, aunque éstas han sido en su mayoría pacíficas”, declara la web del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Más de 2,5 millones de británicos visitan Turquía cada año. Muchos de ellos van hoteles situados en costas como la de Marmaris. Los hoteles de este tranquilo pueblo pesquero son algunos de los favoritos de los turistas británicos en Turquía. Rusos (más de 3,5 millones) y árabes prefieren resorts en la costa mediterránea del sur del país mientras que alemanes (4,8 millones) visitan principalmente Estambul y lugares de interés histórico.

Según datos del Ministerio de Cultura y Turismo, Turquía atrajo a más de 31,7 millones de visitantes en 2012, mejorando en un 1,04 % las cifras del año anterior. Se prevé que las reservas en Turquía para esta temporada de verano caigan, especialmente si las protestas en ciudades y zonas costeras continúan. Mientras, España se frota las manos esperando atraer a aquellos turistas que decidan cambiar su vuelo hacia un destino “más seguro”.

Turquía es el sexto destino turístico más popular en el mundo. Más de 31 millones de turistas visitaron el país en 2011.

Las manifestaciones están afectando particularmente a la industria del turismo, pero está amenazando también a toda la economía turca. “Incluso un pequeño bache (en la industria turística) puede magnificarse en un país donde gran parte de la economía depende del sector servicios”, alerta la BBC. Sobre un 63% del PIB del país proviene del sector servicios.

El reto económico llega justo cuando la economía turca estaba empezando a crecer a un ritmo más lento. En los últimos diez años Turquía se había beneficiado de un excepcional crecimiento económico (la inflación había bajado del 30% al 6,6% y las exportaciones se cuadriplicaron). La renta per capita subió desde los 3,492 dólares hasta más de 10,000 dólares. Ahora el mercado de valores ha sufrido su mayor caída en una década y la Lira ha bajado hasta su bajo histórico respecto al dólar. Turquía teme además que la Reserva Federal de EE.UU. pueda finalizar en breve su programa de compra de bonos, un importante aporte de ingresos.

La economía de Turquía depende de las inversiones y el dinero del extranjero. Si los inversores se vuelven reacios a gastar en un país políticamente inestable, entonces, como afirma Al Jazeera, “El futuro económico de Turquía no estará en sus manos”. Es completamente irrefutable, sin embargo, que el futuro político de Turquía depende de su gente... y ellos parecen tener mucho que decir.

BABEL SEVILLA