Las reformas y los rusos: Trazando el futuro de los jóvenes

Artículo publicado el 2 de Diciembre de 2011
Artículo publicado el 2 de Diciembre de 2011
El 27 de noviembre, Vladímir Vladimirovich Putin se convertía oficialmente en candidato a las elecciones rusas de 2012. Las encuestas oficiales elogian a Papa Putin por todo lo que ha hecho por el país, pero ¿en qué parte de esas estadísticas se encuentran las condiciones de vida de los jóvenes rusos?

Durante los ocho años de presidencia de Vladímir Putin (2000-2008), el PIB de Rusia creció a un ritmo medio del 7%, sacando al país de la crisis que había causado el colapso de la Unión Soviética. Uno puede pensar que la economía ha empezado por fin a desarrollarse a toda velocidad. Los jóvenes rusos dejarán pronto de pensar en emigrar. Desgraciadamente, no es éste el caso. Aunque se han llevado a cabo supuestamente numerosos reformas para facilitar la vida del os jóvenes rusos, a éstos todavía les cuesta imaginar un futuro brillante. Al mismo tiempo, la población rusa está decreciendo. Aparentemente, el crecimiento de la economía Rusia no va de la mano con el incremento de las ganas de vivir. Los jóvenes rusos luchan por sobrevivir y por una educación decente, encontrándose solos para criar a sus hijos.

Exámenes trampa y ayudas sociales

“El problema principal es la corrupción y el hábito de confiar en los contactos”, dice Tatyana, una periodista de 22 años. “La patología se ha extendido en el sector de la educación. El sistema fue reformado hace seis años; hoy, para entrar en la Universidad, los candidatos tienen que participar en un proceso de elección que está a menudo amañado. Por ejemplo, los exámenes de ingreso suelen estar llenos de errores”. ¿Puedes entrar en una buena universidad en Rusia si no pagas primero un soborno considerable? La odisea no termina aquí. Conseguir un diploma no garantiza que no tengas que luchar después por material de supervivencia. “Sé bien lo que supone buscar un trabajo en Rusia”, admite Tatyana. “Terminé mis estudios hace un par de meses. Sigo confiando en tener suerte. No quiero enamorarme de un jefe viejo, sabes lo que quiero decir”.

“Las autoridades leyes establecieron una ley que impide el acceso directo de los padres a ese dinero”

A lo largo de los quince años que siguieron al colapso de la Unión Soviética, la Federación Rusia ha perdido entre 750. y 800.000 habitantes al año, alrededor de un 6% menos desde mediados de los 90. Rusia sigue registrando altos niveles de muertes prematuras y una baja tasa de natalidad. La extinción de la nación rusa no fue detenida por las reformas. Una ley ofreció 365.698 rublos (unos 9.000 euros) a las familias que decidían tener un segundo hijo. El problema es que en Rusia no puedes hacer mucho con esta cantidad de dinero. “Las autoridades leyes establecieron una ley que impide el acceso directo de los padres a ese dinero”, dice Tatyana. “La suma entera de la ayuda del estado debería ir para la educación superior del niño, un apartamento o la pensión de la madre”. Por eso esta ley es un gran malentendido, ya que en Rusia con 9.000 euros no te compras nada”.

Una recién graduada en la Universidad de Moscú (cuya identidad no quiere revelar) admite que la vida de los jóvenes rusos es “mala, realmente mala”. Un graduado de 31 años es incapaz de expandirse, abrumado por la cantidad de cuestiones a las que tiene que enfrentarse. Todo el sistema político-social de Rusia es objeto de más de una discusión. Últimamente, los rusos han comenzado a expresar su descontento cada vez más alto. Dicen abiertamente que los ingresos del Estado generados por las políticas de Putin no permanecen en el Tesoro público, sino que ha estado llenando los bolsillos de los llamados “siloviki”, los viejos apparatchiks (funcionarios) que siguen en el poder incluso después del colapso del sistema comunista y que nunca admitieron la idea de que como funcionarios públicos pueden reinvertir su dinero ej bono público. No es de extrañar que los jóvenes rusos que forman parte de la clase dirigente nunca se quejarán de sus condiciones de vida.

En vez de promover ideales pro-reformistas que animen la modernización del país, el Kremlin sigue siendo fiel a la filosofía del siglo XVIII de María Antonieta, que sugirió que una nación hambrienta debía comer pastel en caso de falta de pan. Aunque “el padre de la nación” ha admitido que “el sistema ruso no es perfecto”, confía en una potencial victoria en las elecciones de 2012. ¿Cuánto tiempo tendrán que esperar los jóvenes por una vida mejor? “Estoy segura de que ganará- dice Tatyana- “nuestra oposición es básicamente inexistente”. Si no ocurren cambios radicales, manejará los hilos durante los próximos 20 años. Nosotros, los jóvenes rusos, estamos esperando una revolución (en 20-30 años) que cambie por completo el sistema. Nuestra historia ha demostrado que tales puntos de inflexión han sido siempre sangrientos”.

Foto: portada (cc) ninara/flickr.com