Las series de televisión en Europa: la perfección inglesa

Artículo publicado el 30 de Marzo de 2012
Artículo publicado el 30 de Marzo de 2012
Mientras las series americanas monopolizan las programaciones de las cadenas de televisión públicas en Europa, algunas producciones procedentes del Viejo Continente se desmarcan debido a su originalidad y su sentido del realismo. Y un país parece haber comprendido todo a la perfección: el Reino Unido.

Dexter, Desperate Housewives, 24, Dr House o también Broadwalk Empire… son solo algunas de las series americanas que inundan las pantallas de los jóvenes europeos amantes del suspense y de sensaciones fuertes. Ya sea en los sitios en streaming o a través de las cadenas de televisión públicas, Estados Unidos todavía vende sueños a la vieja Europa. No obstante, aunque las creaciones europeas todavía sean humildes frente a sus rivales americanos, demuestran tener grandes cualidades. Y sólo un país sobrevive en el continente: el Reino Unido.

Retrato de una familia aristócrata en la Inglaterra de inicios del siglo XX

En efecto, la producción inglesa resplandece en Europa. Los amantes de las series ya conocen Skins y Doctor Who desde hace años. Pero desde hace poco tiempo nuevas series irrumpen en las pantallas británicas. Sherlock ha conseguido reunir 9 millones de telespectadores en la BBC; Downton Abbey -que trata sobre el porvenir de una familia aristocrática inglesa del siglo XX- ha conseguido una audiencia de 10 millones en ITV y Misfits -que relata las aventuras de falsos héroes en la periferia de Londres- también ha batido récords tanto en términos de audiencia como en descargas. Esta última se difunde ahora en Francia, como también lo hace Engrenage, ("Spiral" en la versión inglesa) que ha seducido al público con la cualidad de su argumento, en el que se mezcla realismo y suspense.

El final de los superhéroes

La originalidad de estas series es debida, primero, a su humor, como las réplicas de Sherlock (Benedict Cumberbatch) o las de Nathan (Robert Sheehan) en Misfits. Pero es sobre todo debido a las situaciones cómicas por lo que estas producciones hacen disfrutar. Se interesan por protagonistas inesperados (Misfit significa marginal en inglés), cuyos principales rasgos son la sátira colegial, abundante o claramente hortera. En resumen, es el final del superhéroe -el ejemplo más representativo del cual es sin duda el personaje de Nathan-. En la serie, representa un joven renegado vestido con un mono naranja que tiene poderes que él no sabe utilizar. Nathan es muy macho, torpe y casi obsceno. Un papel de transformación más cercano a Le Baltringue que a Batman. Pero esto no importa, es divertido.

De hecho, los héroes viven aventuras extraordinarias pero siempre quedan anclados en el mundo real. La familia aristocrática de Downton Abbey, cuya vida gira en torno a los dramas (un muerto desde los primeros episodios) reconstituye la evolución que tiene lugar en aquella época. La jerarquización entre las habitaciones de los criados y los preciosos aposentos de los señores es más tenue con el paso del tiempo, sobre todo cuando cada uno tiene que afrontar la guerra del mismo modo. Sherlock es un personaje extraordinario en un mundo real en el que el crimen está bien presente. Su doble maléfico, “el profesor James Moriarty”, crea enigmas “sobre la marcha” para desestabilizar. Sin embargo lo que está en juego continua siendo humano (“demasiado humano”): salvar vidas. Los héroes de Misfits han recibido superpoderes. Lejos de querer ser superhéroes, prefieren cambiarlos por otros más útiles.

Lejos del cine de pocos recursos

Finalmente, a pesar de las diferencias abismales entre los presupuestos americanos y los europeos, estas series no se presentan como  “el cine del pobre”. Al contrario, reúnen buenos actores, a veces desconocidos (que se están dando a conocer) pero también algunas estrellas. Maggie Smith, actriz muy apreciada en Inglaterra desde hace mucho tiempo y conocida por el gran público europeo gracias a Harry Potter, representa a la abuela de la familia Granham. El padre, Hugh Bonneville(Nothing Hill) es perfecto para el papel de aristócrata inglés. Sherlock es encarnado por un actor inglés acostumbrado a las tablas del teatro y al cartel de El Topo. Benedict Cumberbatch -de cabellos negros, la tez pálida, los ojos penetrantes- posee características físicas que se ajustan perfectamente al papel agrio e inesperado de la nueva versión de Sherlock. Por último, la actriz Lauren Socha de Misfits recibió este año el Bafta a la mejor actriz por su papel en la serie, en gran parte gracias a su acento “shave”, característico de los barrios bajos del este de Londres.

Estas tres series corresponden a universos bien distintos y particulares. Pero, todas juntas, simbolizan una muestra de la fórmula que comienza, discretamente, a tener éxito en Europa. Lejos de los finales felices y del concepto demasiado visto de los superhéroes americanos, las producciones europeas adoptan un tono inesperado e innovador, aunque sus retransmisiones se limiten, desgraciadamente, a las cadenas de televisión marginales.

Lee el artículo original en el nuevo blog de series de televisión de cafebabel Eurosoap

Fotos: portada ©  cortesía de la página de la serie Misfits, Downton Abbey © cortesía de la página francesa de la serie ; Vídeo (cc) youtube