Las tropas europeas deben quedarse

Artículo publicado el 6 de Junio de 2005
Artículo publicado el 6 de Junio de 2005

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Cuando el 20 de marzo de 2003 los EE UU invadieron Irak, pidieron a Europa su apoyo. Algunos países mandaron tropas, otros no. Lo importate es que quienes estén allí ahora no se retiren, porque lo que se necesita son más refuerzos.

Los atentados del 11 de marzo en Madrid probaron que no sólo los EE UU, sino todo el mundo es objetivo de ataques terroristas, y lo necesario es la colaboración internacional para hacerle frente. La decisión de Rodríguez Zapatero de retirar las tropas de Irak puede que haya servido para mantener la paz en España, pero ha sido un llamamiento a todos los terroristas en Europa para que atenten contra objetivos civiles como forma de ver cumplidas sus exigencias.

Los EE UU no lo pueden hacer solos

El hecho de luchar en una guerra con varios frentes desde los ataques terroristas del 11-S en Nueva York, ha hecho que EE UU esté cansado de batallar. En las pasadas elecciones, Bush fue reelegido por un estrecho margen y un sondeo efectuado el mes pasado mostraba que tan sólo el 42% de los encuestados creía que Bush estaba llevando a cabo un buen trabajo en Irak. Sin embargo, ahora que estamos allí hay que terminar la tarea, el problema es que los EE UU no lo pueden hacer solos. Durante el último trimestre el flujo de alistamientos ha sido menor que el necesitado y las tropas veteranas abandonan el ejército en bandadas, sin importar el dinero extraordinario que se les ofrezca, una vez que finaliza su stop-loss (Cláusula contractual que permite al ejército mantener a los militares movilizados en tiempos de guerra incluso después de haber concluido el periodo inicial por el que se habían alistado).

La Guardia Nacional y los reservistas, cuya función es complementar las unidades regulares del ejército, representan el 40% de las tropas en Irak, pero como dijera el general James Helmly en diciembre de 2004, el componente reservista del ejército "está degenerando con rapidez en una fuerza desestructurada". Al contrario que durante la Guerra de Vietnam, el servicio militar ya no es obligatorio, así que EE UU no puede hacer frente a una guerra prolongada como habrían podido en los años sesenta, por lo que necesitan el apoyo del resto del mundo en su lucha contra el terrorismo.

Problemas de imagen

No es sólo el funcionamiento interno del ejército lo que les está generando problemas, sino que además EE UU tiene un déficit de imagen. Su mala prensa combinada con el incidente de Abu Ghraib, donde un pequeño grupo de soldados reservistas humilló a los prisioneros iraquíes, junto con las recientes acusaciones de haber profanado el Corán en las prisiones de la Bahía de Guantánamo, han deteriorado la fe en los soldados americanos. Una gran fuerza multinacional sería más ampliamente aceptada por las comunidades musulmanas, tanto dentro como fuera de Iraq, puesto que ostentaría la legitimidad que le daría el estar respaldada por la comunidad internacional. Hay que tener en cuenta que EE UU es el mayor aliado de Israel, y por ello ha sido tachado por muchos terroristas islámicos, Osama Bin Laden incluido, de sionista. Europa queda más al margen de esta supuesta conspiración por lo que podría ser vista como un poder neutral para solucionar los problemas de ambas partes.

Esto no acarrearía un exagerado aumento de las bajas europeas en Irak puesto que la mayor parte de los destacamentos europeos, en especial los más reducidos, tan sólo llevan a cabo funciones auxiliares y de apoyo, por lo que una gran parte de las acciones de combate aún descansarían sobre los hombros de EE UU.

Bueno para Europa

El aumento de las tropas europeas en Irak no sólo ayudaría a limpiar la imagen de vaquero de los norteamericanos. Al haberse convertido Irak en un foco de células terroristas se han desviado tanto la atención como los recursos humanos de otros objetivos, de esta manera, al crearse una Meca para el terrorismo, los civiles de vuelta a casa dejan de ser objetivos y son sustituidos por soldados bien entrenados contra la amenaza. La guerra en Irak es algo con lo que se convive sin tanta dificultad, pero un ataque terrorista en Europa es un acontecimiento mayor. Además, una mayor presencia de tropas europeas implica mayor posibilidad de derrotar al terrorismo en Irak, lo que supondría un gran varapalo moral para todos los terroristas. Lo cual es importante, porque muchos de los terroristas exportados a Irak desde países como Francia, Inglaterra o Alemania son jóvenes de clase baja para los que combatir en una Yihad es una opción atractiva. Si el marcharse a Irak llega a ser visto como un suicidio sin contraprestaciones positivas, el número de reclutamientos está destinado a disminuir.

El terrorismo nos afecta a todos, sin importar la opinión personal que uno tenga de la guerra. La única forma que hay de ganar la batalla pasa por dejar a un lado argumentos pasados sobre la legalidad de la invasión y llegar a un acuerdo sobre cómo Europa y EE UU pueden trabajar hombro con hombro para luchar contra el terrorismo. Si las tropas italianas y polacas se retiran, como así lo tienen planeado, seria desmoralizante para los iraquíes, para quienes una retirada significaría extender la impresión de que la libertad en Irak es una causa perdida, y robustecería el empeño de los terroristas generando una mayor oposición a la que el mundo se tendría que enfrentar más tarde.

¿Serán recordados todos los países europeos, a excepción de algunos, como aquellos que no hicieron nada en la lucha por la democracia y para terminar con el terrorismo en el siglo XXI?