Laszlo Tengelyi y el problema de ser filósofo en Hungría

Artículo publicado el 28 de Abril de 2011
Artículo publicado el 28 de Abril de 2011
El día 8 de enero, el primer ministro húngaro, Víctor Orban, inició una investigación para descubrir si un grupo de filósofos a los que se les habían concedido ayudas públicas para investigar, estaba malversando los fondos.
Bajo la sospecha de que se tratase de una estrategia política para eliminar la disidencia, un grupo internacional de intelectuales lanzó la iniciativa 'Protect the Philosophers!' (Protejamos a los filósofos). A la cabeza, LaszloTengelyi, húngaro residente en Alemania.

En el año 2010, los filósofos Radnóti Sándor (profesor de filosofía de la Universidad Eotvos Loránd de Budapest, ELTE); Heller Ágnes (del New School for Social Research, NSSR); Vajda Mihály (antiguo director del instituto de filosofía en la Academia de Ciencias de Hungría, MTA); Gábor György (profesor de estudios judíos en la Universidad de Budapest) y Geréby György (profesor de estudios medievales en la Universidad Europea de Budapest, CEU) fueron acusados de malversar 440 millones de forints (entre 1,1 y 1,4 millones de euros), dinero procedente de fondos para la innovación de la Oficina Nacional Húngara para la Investigación y la Tecnología.

La trama fue vista como una maniobra de acoso político dirigida a intelectuales que se proclaman abiertamente contra las políticas del primer ministro. El ataque hizo que se publicara un escrito abierto suscrito por sesenta académicos de prestigio mundial entre los que se incluían ganadores del Nobel. Los eruditos filósofos alemanes Juergen Habermas y Nida Ruemelin pidieron a la U.E que fundamentara el caso y que garantizara los “derechos morales fundamentales en Europa”. El temor se ha ido forjando a partir de la posibilidad de que estas investigaciones sean la manifestación de una represión más preocupante que subyace en la esfera cultural de un país que ostenta en este momento la presidencia semestral del Consejo de la Unión Europea. Nadie se ha pronunciado todavía sobre los resultado del proceso, pero los húngaros no van a claudicar de ninguna de las maneras.

Cafebabel.com: ¿De qué va realmente todo esto?

Laszlo Tengelyi: Tras el cambio en 1989 y hasta 2010, académicos e intelectuales habían recibido el mismo trato que en los países occidentales. Amparados por una ley de la coalición socialista-liberal, los científicos de cualquier campo y los intelectuales de la rama de humanidades podrían solicitar unas becas de investigación relativamente generosas (en 2004 y 2005 se destinaron unos 360.000 euros para tres años en humanidades, unas diez veces la cantidad destinada a las ciencias naturales). Este fondo nacional se creó en 2001 bajo el primer mandato del partido conservador Fidesz, gracias al Profesor József Pálinkás, por entonces ministro de Cultura y más recientemente presidente de la Academia Húngara de Ciencias. A fecha de hoy, se han concedido seis becas. Según Magyar Nemzet, un periódico vinculado al gobierno de Fidesz, los afectados pertenecen a un círculo liberal de filósofos considerados los beneficiarios del antiguo gobierno. En enero y febrero se iniciaron las pesquisas policiales de cuatro proyectos, pero no se está investigando todo el sistema de distribución de esta dotación (aunque el gobierno ha declarado recientemente su intención de seguir investigando otros diez proyectos más).

Cafebabel.com: ¿Cómo encaja esto en el actual contexto del país?

Laszlo Tengelyi:Fidesz ganó las elecciones en abril de 2010 con el 53% de los votos y dos tercios de la mayoría en el parlamento. Han aprobado varias leyes que han colaborado al desmantelamiento de las instituciones democráticas de Hungría. Una ley de medios incompatible con las normas europeas fue sólo la punta del iceberg: la jurisdicción del Tribunal Constitucional se ha visto considerablemente limitada, el Consejo Fiscal fue sustituido por un nuevo organismo dirigido por un miembro de Fidesz y el Fiscal General es otro por todos sabido simpatizante del partido. Además, se aprobó una ley aprobada por el parlamento húngaro hace seis meses permitía el despido masivo de los trabajadores de la administración pública sin necesidad de una justificación explícita.

Fidesz se apoya en determinados estratos de la población que no habían jugado un papel relevante en la génesis de la opinión política desde la Segunda Guerra Mundial. En 2006, este giro populista supuso una cierta cooperación con algunas organizaciones de carácter derechista en multitudinarias manifestaciones contra la coalición. Esa tendencia supone un nuevo cariz en la vida pública húngara, caracterizada por el resentimiento, la agresión, el prejuicio nacionalista y el espíritu antisemita. Y como parte de esta nueva perspectiva, se encuentra el menosprecio por la filosofía, el arte contemporáneo, el cine, el teatro e incluso la oposición a músicos como Zoltán Kocsis, András Schiff o Iván Fischer por motivos políticos.

Cafebabel.com: ¿Qué piensa de la implicación de la comunidad académica internacional? Por ejemplo, el filósofo norteamericano Daniel Dennett se negó a firmar el escrito.

Laszlo Tengelyi:Se trata de un episodio desafortunado. Resulta aún más deplorable a medida que las intervenciones de la comunidad académica internacional fueron ejerciendo su influencia en la vida política húngara. Es complicado para los intelectuales occidentales formarse una imagen fiel de la controversia, en un idioma que ni siquiera entienden. Están obligados a confiar en referencias. Sin embargo, la campaña prosigue en un nivel más alto y se necesitan nuevas intervenciones. Nueve importantes sociedades filosóficas de Alemania han firmado un escrito abierto dirigido al primer ministro húngaro y al presidente de la MTA.

Cafebabel.com: ¿Cuales pueden ser las consecuencias de todo esto?

Laszlo Tengelyi: Una serie de procesos legales contra algunos de los filósofos acusados. En Hungría, incluso los principios jurídicos más arraigados a veces no se respetan.

Cafebabel.com: Pero, ¿abandonarán los filósofos Hungría? Usted mismo dejó el país para enseñar en el extranjero hace diez años...

Las generaciones más mayores podrían hacerlo, pero de ninguna manera quieren recurrir a esto. Las nuevas generaciones harán todo lo que esté en su mano para encontrar un hueco en los países occidentales, una opción natural para un intelectual de la Europa centro-oriental que acaba de convertirse en ciudadano de la comunidad europea.

En mi caso, fue en 2001. Solicité un puesto de profesor en una universidad alemana cuando ya era profesor en la Universidad Eötvös de Budapest. En aquél momento, se trataba de continuar con mi investigación y actividad docente en un mayor nivel y de asumir y seguir con la herencia cultural de mis antecesores. Pero ahora, el peso de esta alternativa se vería claramente aumentado por motivos políticos obvios.

Tres preguntas para Daniel Denett

Cafebabel.com: Daniel, ¿En qué basaste tu decisión de no apoyar el manifiesto?

Daniel Dennett: Varios amigos de Hungría, de diversos campos, me informaron sobre algunos otros detalles, explicándome que solo había oído una parte de la historia. Como tengo buenos amigos en lo que confío que tienen visiones opuestas, no quise emitir un juicio. No sé lo suficiente para formarme una opinión sobre la situación.

Cafebabel.com: Dijiste que tu decisión se basaba en parte en haberte visto implicado en una “atmósfera polarizada”. ¿Es motivo para retractarse?

Daniel Dennett: Si hubiera sido una cuestión de preguntar sobre el tema a algún otro experto y haber leído una docena de informes más, lo habría hecho. Pero no conozco el idioma y ya había agotado mis fuentes, no estando aún si quiera cerca de una opinión bien informada para posicionarme.

Cafebabel.com: Crees que los filósofos húngaros que creen ser víctimas de una persecución merecen el apoyo de la comunidad international? ¿Tiene esa comunidad la obligación moral, o incluso la responsabilidad, de apoyarlos?

Daniel Dennett: Esos filósofos que denuncian ser perseguidos merecen ser escuchados atentamente, y sus reivindicaciones deberían ser investigadas de un modo imparcial por la gente con la competencia para ello. Si merecen, en conjunto o individualmente, más apoyo es precisamente lo que debatimos y no tengo la respuesta para esa pregunta.

Foto portada: (cc) Josh Pesavento/ Flickr; Foto texto (cc) Mathias Schindler en Wikimedia