Le Pen y Asociados: una unión débil y aislada

Artículo publicado el 12 de Febrero de 2007
Artículo publicado el 12 de Febrero de 2007
La adhesión de Rumania y Bulgaria a la UE permite constituir un grupo de extrema derecha en el Parlamento Europeo. Representan un 2,5% del hemiciclo y las demás fuerzas políticas tienen previsto hacerles el vacío.

No es ilegal, ni abusivo, ni deshonesto. Sólo se trata de números matemáticos: la adhesión de cinco diputados rumanos y un diputado búlgaro permitió alcanzar el quórum necesario para que el pasado 15 de enero de 2007 se constituyera el grupo parlamentario Identidad, Tradición y Soberanía (ITS). Si desde 1994 el reducto extremista liderado por el francés Jean Marie Le Pen había tenido que conformarse con un papel simbólico en el hemiciclo, ahora han podido alcanzar el mínimo de 20 diputados procedentes de 6 países distintos para conformar un grupo político europeo. Deberían tener la consideración de una más entre las distintas formaciones políticas, pero nadie está dispuesto a jugar con los niños malos del recreo.

¿Quién se encuentra, en verdad, detrás del ITS?

Aunque es cierto que ha sido necesaria la incorporación de estos dos países del Este para poder configurar el grupo parlamentario, no sería del todo justo acusar a Rumania y a Bulgaria de que la balanza europea se haya inclinado hacia la derecha. Para conformar el ITS tan sólo han sido necesarios un diputado búlgaro y cinco rumanos de los 53 diputados que se han incorporado hace poco. El resto, se han repartido entre el Partido Socialista Europeo, con 18 nuevos diputados; el grupo liberal, con 16 y el Partido Popular Europeo, con 13. El asunto reside en que el núcleo duro de la derecha europea procede de las entrañas de la Unión: en concreto, siete miembros pertenecen al Frente Nacional de Francia, cuyo delfín, Bruno Gollnisch, es el nuevo líder del ITS. Este político tiene pendiente un encuentro con la justicia francesa por haber negado el Holocausto. Le Pen y su hija Marine también forman parte de este partido. Por su parte, la extrema derecha austriaca aporta el ideólogo del grupo, Andreas Moelzer. El partido de ultraderecha belga, Vlaams Belang, participa con tres miembros y también encontramos dos diputados italianos, uno de ellos es la nieta del Duce, Alessandra Mussolini. Ashley Mote, el británico expulsado del grupo de los euroescépticos, completa el cuadro.

Unidos por la necesidad de defenderse

Hay quién dice que se trata de un matrimonio de conveniencia. Para agruparse en una sola entidad, hay que demostrar que existe una ideología y una política común que vaya más allá de los intereses nacionales. De hecho, muchos de los que ahora forman parte del ITS se opusieron a la entrada de Rumania en la UE por miedo a un alud migratorio. Frank Vanhecke, presidente del partido ultraderechista belga Vlaams Belang (VB), ha admitido que su partido no quiere tener la responsabilidad de asumir lo que decidan otros, pero que asociarse era el único modo de no ser “discriminado” por parte de los demás europarlamentarios. Ahora esgrimen compartir la voluntad de recuperar y mantener la “tradición” (en especial el ideal de familia basado en los valores cristianos) y la lucha por defender las identidades y las soberanías nacionales. ¿No os convence? Claro. En qué modo se podrán encajar estas ideas con el espíritu supranacional y comunitario de la Unión es algo que aún está por ver. No quieren ni oír hablar de la Constitución Europea que Angela Merkel tiene previsto relanzar durante su presidencia de la Unión, y por supuesto su idea de Europa no incluye en absoluto a Turquía.

Y ahora, ¿qué pueden hacer?

Ya han conseguido fuerza política, punto a favor. Y ahora, ¿qué? En primer lugar, tendrán los mismos derechos que el resto de partidos del parlamento en lo que concierne a tiempo de palabra en el hemiciclo, así que ganaran en visibilidad (a lo mejor son lo suficientemente radicales como para que logren que se hable más de la UE, quién sabe). Además, podrán enmendar textos y disponer de funcionarios, y… también empezaran a llenarse los bolsillos: calculan que percibirán en torno a un 30% más de lo que recibían como no inscritos, lo que supone cerca de un millón de euros suplementarios. Aparte de todo esto, si tenemos en cuenta que estos veinte diputados representan un 2,5% sobre el total de los 785 actuales y que los demás grupos han decidido bloquearlos siempre que les sea posible, no tenemos que preocuparnos por el hecho que la política europea tome un giro radical.

¿Un grupo parlamentario provisional?

Los nueve diputados procedentes de Rumania pertenecen al Partido Rumania Grande (PRM) y son conocidos por su antisemitismo. Sin embargo, han accedido al Parlamento Europeo en una representación proporcional provisional de sus parlamentos nacionales. Ambos países tienen que convocar elecciones este mismo año para que sea el pueblo que de forma directa los elija.

El profesor Francesc Veiga, experto en Rumania y en Europa Oriental, es de la opinión que aún es pronto para saber si la ciudadanía se decantará por el voto nacionalista: “De momento los ciudadanos rumanos están convencidos que necesitan Europa, creen que les ayudará y no votarán a quién quiera destruir el espíritu europeo. No obstante, si no reciben de la UE lo que ellos esperan, el desengaño les podría conducir a inclinarse por un voto más nacionalista con el fin de defender con más fuerza sus intereses en este tira y afloja que es la negociación en Bruselas”.

El eslogan propuesto por el ITS, que representa a más de veintisiete millones de votantes en la UE es el de “Patriotas del mundo, unios”. La cuestión en este caso sería: pero ¿contra quién?

Identidad, Tradición y Soberanía

“En mi país existen decenas de miles de gitanas que ganan en belleza a su señoría. De hecho, si estás en el lugar y a la hora adecuados incluso puedes comprar una, de doce o trece años, para que te espose. Las mejores son muy caras, pueden llegar hasta cinco mil euros cada una, ¡qué pasada!”

Opinión de Dimitiar Stoyanov, del partido búlgaro Ataka y miembro del grupo europarlamentario Identidad, Tradición y Soberanía (ITS), nos expone su opinión sobre la designación de la cíngara Lívia Jaroka como eurodiputada del año.

“Hago un llamamiento a todos los patriotas, soberanistas y verdaderos republicanos para que apoyen mi candidatura de oposición a la tecnocrática Europa de Bruselas. Quiero crear una verdadera fuerza popular que defienda la independencia nacional y se oponga a la globalización.

Opinión de Jean-Marie Le Pen, líder del Frente Nacional francés y miembro del ITS.

Los otros europarlamentarios

“Hay que combatirlos políticamente y hay que hacer que la gente no les vote en las elecciones. Los Verdes vamos a mantener una actitud de absoluto rechazo ante todo lo que hagan en la Eurocámara.”

Opinión de Monica Frassoni, presidenta del grupo de Los Verdes en el Parlamento Europeo.

“Me parece una hipocresía política el hecho que se diga que los requisitos para formar un grupo se tienen que cambiar para conseguir que la extrema derecha no lo conforme. Eso sería cambiar las reglas a mitad del juego, y los demócratas no hacemos estas cosas.”

Opinión de Íñigo Méndez de Vigo, eurodiputado del Partido Popular español.

Lea nuestro enfoque sobre Dimitar Stoyanov