«Les Mondes Inversés»: la otra alternativa de Charleroi

Artículo publicado el 5 de Abril de 2016
Artículo publicado el 5 de Abril de 2016

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En el marco de Mons 2015, Capital Europea de la Cultura, la exposición titulada Les Mondes Inversés del BPS22 da fe de la renovación cultural de Charleroi, ciudad belga profundamente anclada en una realidad social de nuestro tiempo. La exposición, que ocupa las diferentes zonas del Museo de Arte de la Provincia de Henao, fusiona hábilmente culturas populares y arte contemporáneo.

Hasta el 31 de enero del 2016, en una antiguo edificio industrial de la ciudad de Charleroi construido en 1911 y convertido hoy en día en el Museo de Arte de la Provincia de Henao, conocido con el nombre de BPS22, el público podrá descubrir a unos cuarenta artistas contemporáneos belgas y de otras nacionalidades, cuyas disciplinas se entremezclan y sugieren una multitud de mundos invertidos. Inspirándose en tradiciones populares, folclore o artesanías olvidadas, estos artistas se divierten llevando a cabo un auténtico cambio radical del orden establecido, ya sea estético, moral, religioso, cultural e incluso político. 

Un mundo de piratas eminentemente social

El título de la exposición, Les Mondes Inversés, hace referencia a un capítulo de la obra del historiador británico Christopher Hill titulada El mundo trastornado: el ideario popular extremista de la revolución inglesa del siglo XVII, libro que fue uno de los primeros en plantear la piratería como un contramodelo político al origen de la democracia. Es, en efecto, a partir del siglo XIX cuando los piratas crearán regímenes de autogestión democráticos en los que las desigualdades sociales serán reducidas. La caída simbólica del viejo mundo y el derrocamiento de la monarquía es una característica recurrente de la cultura popular.

Les Mondes Inversés representa una excelente oportunidad de familiarizarse más con el arte contemporáneo, un arte que a veces incomoda por lo que tiene de subversivo e incomprensible. Aunque no siempre es fácil comprender su significado, perder los puntos de referencia espaciotemporales durante el tiempo dedicado a recorrer la exposición obliga a apelar a su curiosidad y permite una auténtica liberalización de las perspectivas. Ese es el objetivo del BPS22 según Pierre Olivier Rollin, director del museo. «El reto al que se enfrenta hoy en día el BPS22 es desarrollar una verdadera cultura contemporánea, en la acepción más amplia del término, para hacer frente a los mayores desafíos del siglo XXI. Este es probablemente el papel fundamental de las instituciones culturales, por ejemplo el BPS22 : plantar las semillas que permitirán el brote de esa cultura contemporánea», afirma.

Charleroi soleil

La exposición muestra un arsenal de artistas que consiguen de forma sorprendente poner patas arriba todo un sistema de símbolos e interpretaciones relativos a las tradiciones para revestirlos, a continuación, de problemáticas sociales que permiten abrir una reflexión sobre temáticas candentes del siglo XXI tales como los derechos cívicos de las minorías, la mundialización, las contraculturas, el nacionalismo o incluso el colonialismo. 

La obra del artista londinense de origen nigeriano Yinka Shoniba MBE, Scramble for Africa, da la señal poniendo de manifiesto la colaboración europea para el reparto de África durante la Conferencia de Berlín de 1884. El artista trata también la lucha por el control de las reservas y bienes naturales, cuestión que ocupa el centro de los debates de nuestra época.

El artista belga nacido en Argelia Eric van Hove, que se rodeó de artesanos marroquíes e indonesios para realizar una réplica de un motor de una apisonadora Caterpillar, provoca múltiples cambios simbólicos del orden dominante preguntándose, por ejemplo, sobre el lugar de la artesanía en el arte contemporáneo, de las relaciones Norte-Sur, así como del conflicto palestino-israelí.

La política de exposiciones del museo BPS22 está siempre basada en la idea de que "la cultura es un medio esencial de democracia que permite a los ciudadanos entender de manera más crítica el mundo en el que viven". Esta exposición se considera sin embargo como una encuesta sobre la forma en que la cultura popular (low culture) se enfrenta a la cultura dominante (high culture).

La exposición es también una buena ocasión de ser testigo de la renovación cultural de la antigua ciudad minera belga, a menudo desprestigiada. Desde hace algunos años, la ciudad pone todos los medios para convertirse en un lugar cultural fuerte, «una ciudad residencial de la creación». Entre nuevas construcciones y escenas de destrucción, la ciudad está viviendo una auténtica pequeña revolución a semejanza de la exposición , es decir asombrosa y profundamente anclada en una realidad social de nuestro tiempo. Ambas merecen ser entendidas con una cierta mirada, para abrirse así a nuevos mundos y explorar otros, posibles.