Les salauds

Artículo publicado el 26 de Noviembre de 2013
Artículo publicado el 26 de Noviembre de 2013

Nos encotramos en una París oscura, gélida, con una banda sonora que nos mantiene constantemente con la angustia de que algo terrible va a ocurrir de un momento a otro.

Junto a un gran Vincent Lindon, protagonista de la película, el espectador va descubriendo qué hay tras el suicidio de su cuñado.

Ya desde los primeros planos nos damos cuenta de que nos encotramos en una París oscura, gélida, con una banda sonora que nos mantiene constantemente con la angustia de que algo terrible va a ocurrir de un momento a otro.

Junto a un gran Vincent Lindon, protagonista de la película, el espectador va descubriendo qué hay tras el suicidio de su cuñado. Son fotogramas en un principio extremadamente confusos que hacen que el espectador empatice con el protagonista, que igualmente no comprende qué intrincado mundo se esconde tras la familia del cuñado muerto, familia con la que permanecen la joven sobrina y su hermana, quien había contactado con él para pedirle ayuda.

Creemos estar frente a un thriller con implicaciones complicadas, al menos en lo que se refiere a la forma en que la historia se desarrolla en la primera parte. En realidad el fastidio y el disgusto, productos de la revelación del misterio, acompañan el descubrimiento de una realidad bastante banal y muy repetida en los guiones de los últimos años, especialmente en el cine de Europa del norte. 

Lo que permanece es seguramente una cierta mestría en la forma de involucrar al espectador en la oscuridad que rodea al protagonista cuando está aún en la más completa oscuridad; aprendemos lo que hay tras el telón junto a él. Su inquietud es la nuestra y con él conocemos los detalles más horribles que quizá no eran tan fundamentales ni necesarios para comprender qué perversiones pueden llegar a hacer los seres humanos