Letonia 2014: socio europeo sin rechistar

Artículo publicado el 4 de Abril de 2013
Artículo publicado el 4 de Abril de 2013
En plena crisis, Letonia introducirá el euro el próximo año. Esta decisión se ha aprobado, pese a que un 65% de la población se opone a la moneda única. Muchos letones no sólo temen una subida de precios, sino que se niegan a que les toque pagar los platos rotos de los países en crisis de Europa del sur.
Este pequeño país hace poco ha superado una crisis económica y para ello ha tenido que hacer muchos sacrificios.

Hacer la manicura y peinar a las clientas. En la pequeña peluquería de Inga Kraft y Astrida Fishere siempre hay ajetreo. Todas las conversaciones versan sobre política estos días. El gobierno letón quiere introducir el euro en 2014. Voluntad que altera tanto a clientas como peluqueras. “Sólo hace 22 años que no dependemos ni de la Unión Soviética ni del rublo. Aún así quieren que digamos adiós a nuestro lats letón”, critica Inga. “Es parte de nuestra identidad”. Su compañera de trabajo asiente, mientras le pone mechas de color rojo a una clienta. “Los precios subirán y perderemos a nuestros clientes”.

El lunes el presidente del gobierno letón Valdis Dombrowskis firmó la solicitud de adhesión a la eurozona para 2014. “Ya desde 2003 tanto la economía letona como nuestra moneda nacional están ligadas al euro”, explica Dombrowskis. “Por eso, no tiene ningún sentido que sigamos con nuestro lats. Nuestro vínculo con el Euro y la Unión Europea es demasiado fuerte como para ignorarlo”. “Las empresas y los turistas se beneficiarían de la pérdida del tipo de cambio caro”, afirma Andris Strazds, economista jefe del Nordea Bank en Riga. Más de la mitad de las empresas exportan a los estados de la eurozona y están obligados a pagar altas tasas por el cambio de lats a euros y viceversa.

Letonia: con voz y voto

La psicología también desempeña un papel esencial, dice Strazds. A menudo se habla de una Europa de dos velocidades: la segunda velocidad, a la que pertenecerían la mayoría de los países socios de Europa del Este, y la primera velocidad, a la que pertenecerían los países del euro. “Deberíamos pertenecer a la primera velocidad y tener voz y voto sobre el futuro de Europa. Mal que nos pese, esas decisiones se tomarán dentro del marco de la eurozona".

Sin embargo a la población no le convence esta ventaja. Es cierto que los letones ya en 2003 votaron en contra del ingreso a la Unión Europea y a favor de la moneda común. No obstante, en 2004 el país pasó a formar parte de la UE y desde el pasado otoño cumple con los criterios establecidos.

Mientras más de un 65% de la población se opone a adoptar el euro.

Mientras más de un 65% de la población se opone a adoptar el euro. “El euro nos va a costar el cuello”, maldice un transeúnte en la capital Riga. Muchos letones piensan como él: No quieren verse con la obligación de ser el soporte de los países en crisis del sur de Europa porque su pequeño país hace poco ha superado a duras penas los embates de una crisis económica en la que los letones han tenido que hacer muchos sacrificios.

En 2009 Letonia afrontó un riesgo serio de bancarrota. A cambio del préstamo de más de 5.000 millones que le concedieron el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea, el gobierno tuvo que aprobar un plan de austeridad. Mientras el estado reducía con necesarias reformas su hinchado aparato administrativo y recortaba un 20% el sueldo de los empleados públicos, las empresas ahorraban en costes energéticos y se abrían paso en el mercado occidental. A finales de 2012 Letonia devolvió la totalidad del préstamo (tres años antes de lo acordado).

Sin rechistar

Tanto la política como la industria han sacado una valiosa lección de esta crisis financiera, añade el experto económico Aivars Timofejevs de la sede del Stockholm School of Economics en Riga. De esta manera la cuota de exportación aumentó de un 40 % (antes de la crisis) a más de un 60%. En el sector alimentario algunas empresas se fusionaron para tener una mayor competitividad en el extranjero. “La mejora de los productos es de vital importancia”, dice Aivars Timofejevs. “Si mejoramos nuestros productos, somos competitivos”.

Pero el crecimiento tiene un precio. Los salarios brutos en Letonia se sitúan en término medio en los 633 euros per cápita, un nivel inferior a antes de la crisis. “No nos quejamos tanto como otros países europeos”, explica el joven experto en tecnologías de la información Janis Gailis. Los letones dirigen su mirada al futuro y, a diferencia de otros como los griegos o los españoles, pese a las restricciones, no han inundado las calles de sus ciudades.

Hasta la llegada del verano, el presidente del gobierno Valdis Dombrowskis se ha comprometido a convencer a los letones sobre el euro. Por ejemplo, una moneda del euro que adopte el diseño del lats letón de la época de la anteguerra ayudaría a que los ciudadanos se sintieran identificados con el euro. Pero en última instancia será la Comisión Europea la que decida si Letonia está preparada para la eurozona. Las condiciones a cumplir son una inflación baja, un presupuesto estable y unos ingresos fiscales seguros. En la peluquería de Inga Kraft y Astrida Fishere se seguirán secando rizos y pintando uñas. Ambas letonas opinan que su país no superará todos los exámenes para la introducción del euro en verano.

Fotos: Cortesía de (cc) liber/Flickr; Im Text (cc)lancetino/Flickr