Levantando el pulgar hasta Rumanía

Artículo publicado el 24 de Septiembre de 2008
Artículo publicado el 24 de Septiembre de 2008
Una asociación francesa propone partir a descubrir países en autostop. Cada verano los miembros pueden elegir un nuevo destino, normalmente europeo, a veces incluso más allá de las fronteras Schengen. Y todo en coche

Del círculo polar a Marruecos, pasando por Grecia, Irlanda o Austria, Trans Euro Stop permite a una veintena de jóvenes viajar de un modo diferente desde hace 23 años. Los participantes se presentan en el país elegido de dos en dos; tienen diferentes etapas ya señaladas, pero se les da una gran libertad para permitir a cada uno guiarse por sus impulsos. Una vez en el lugar, las etapas están orientadas a descubrir la cultura del país.

Encuentros extraordinarios

(Photo:Transeurostop)Este año, los grandes pulgares de cartón, carnet de ruta de la asociación, llevaban la siguiente inscripción: Rumania. Thomas, un habitante de Nantes de 24 años, partió hacia el este pulgar en alto. “Dejar a tus amigos para vivir una aventura solo te permite abrirte a los demás y descubrir mejor el país y la cultura rumanas”, explica. Viaja con él otro francés, Fabien. “¿El autostop no está un poco pasado de moda?”, les preguntó asombrado un chófer polaco. Los dos trotamundos cruzaron Francia y Alemania sin problemas, con contactos diferentes en cada país: “En las áreas de descanso de las autopistas germánicas pedíamos directamente a los conductores que nos llevaran. ¡Hay que saber echarle cara!”.

Entre cenas en casa de los habitantes locales y finales de camino con compañeros de deber, este tipo de transporte contribuye a la magia de los encuentros de viaje. “Un jefe de estación incluso le pidió a Fabien que se casara con su hija…”, recuerda Thomas. Y, cuando la barrera del idioma se hace notar, la comunicación gestual funciona a las mil maravillas. “Los chóferes se detienen durante el viaje y recogen a los autoestopistas para pasarse el recorrido charlando. Cuando dormimos, el autostop pierde todo su interés”. Algunas etapas se hacen en tren para unirse al grupo a tiempo y ver Praga y Eslovaquia. 

Como en las películas de Tony Gatlif

Ocho días después de la partida, el país de Drácula. En el Este, los caminos son dignos de una película de Tony Gatlif. Carretas tiradas por caballos y un BMW nuevo pueden cruzarse por las calzadas sembradas de baches. En los arcenes, vendedores de arándanos. Aquí, la bandera europea está unida a la rumana. Nunca una sin la otra. Y el cálido recibimiento es propio del país. “Cuando llegamos a Rumania, una profesora de música le dio un papel garabateado a un taxista, que nos llevó a un pueblo. Allí, una profesora de teatro nos acogió. Su hija hablaba francés y nos hizo visitar los alrededores.”

Recorrer Europa con esta asociación, ¿qué puede haber más original y convincente para los aventureros estivales? “Muchos de los jóvenes europeos que encontramos en el camino o en los albergues estaban encantados con el concepto de la asociación”, señala Thomas.

Implantado localmente, este road trip tiene vocación para desarrollarse a nivel europeo.