Ley del cine en Cataluña: ¿doblar o no doblar?

Artículo publicado el 25 de Marzo de 2010
Artículo publicado el 25 de Marzo de 2010
A principios de febrero, más del 75% de los cines de Cataluña cerraron sus puertas en señal de protesta a la propuesta Ley del Cine, según la cual el 50% de todas las películas en la comunidad autónoma se tienen que subtitular o doblar al catalán. Tradición, dinero y marginación son algunas de las razones detrás de este rechazo a la nueva propuesta y la población parece estar de acuerdo

Se puede ver con subtítulos en catalánLos cines Verdi son de los pocos en Barcelona que emiten películas en versión original y actualmente proyectan su primera y única película con subtítulos en catalán: Precious. Hoy en día, el 3% de las películas distribuidas en Cataluña se proyectan en catalán, un idioma hablado por unos 10 millones de personas en España, Andorra, Alguero (Cerdeña) y el sureste francés. Parece natural querer proteger y promover una parte fundamental de una cultura con una historia tan conflictiva.

Los subtítulos: el rompecabezas del guión

Dejando a un lado el debate político, los catalanes con los que hablo en Barcelona están de acuerdo con que haya subtítulos en castellano en una comunidad autónoma llena de hablantes bilingües. No sólo están acostumbrados a ver películas traducidas al castellano, sino que además hablan de problemas de traducción. Por ejemplo, las palabras malsonantes de origen castellano no suelen tener una traducción adecuada en catalán, comenta Xavier-Albert Canal Gomara, de 52 años, abogado y asesor del gobierno local en la Ley del Cine.

El mercado del cine en Cataluña contribuyó en más del 21% de los ingresos anuales del sector en España

Este problema se hizo visible con la creación de TV3 en 1983, el primer canal de televisión en Cataluña con contenidos en catalán. Dallas fue de los primeros y más famosos programas en inglés traducidos al catalán. Pero en lo que debería haber sido un momento dramático de la mítica serie de televisión, una mala contestación de JR hacia su mujer Sue-Ellen hizo que los espectadores se rieran disimuladamente por toda la comunidad autónoma. La versión catalana ocultó gran parte del significado, haciendo que el insulto resultara más gracioso que ofensivo. Vayamos un paso más allá y comparemos Dallas con películas más duras como Reservoir Dogs o La jungla de cristal. Una sala repleta de risitas en medio de un discurso de Bruce Willis seguro que supone una pérdida de significado respecto a la versión original.

La huelga de 74 cines en febrero era más una respuesta por parte de una industria del cine decepcionada que de un público descontento. La nueva ley no beneficia al productor medio, que debe incluir un idioma adicional en cada distribución para evitar así un nuevo impuesto (incluido en la ley). Ante la labor de traducir las películas, los productores se están haciendo oír junto a las distribuidoras que están amenazando con boicotear el enorme mercado del cine en Cataluña, que contribuyó en más del 21% de los ingresos anuales del sector en España en 2008, según un artículo publicado el 4 de marzo en el semanario Variety.

Catalanízalo

Las prisas del gobierno autónomo por poner un sello catalán de aprobación en uno de los últimos espacios públicos donde el catalán no es la lengua dominante no parecen muy razonadas. El gobierno local sigue insistiendo en aplicar la ley como sea. Es una reacción de orgullo comprensible teniendo en cuenta el complicado pasado de Cataluña con el resto de España, la antigua represión bajo el régimen fascista que acabó en 1975 y sus complicadas relaciones de hoy en día con el gobierno central en Madrid. Esta sensación de aislamiento se amplificó el 7 de marzo, cuando la UE volvió a negarse a reconocer el catalán como lengua oficial. Esa misma semana, el catalán se había utilizado e interpretado por primera vez en el Parlamento Europeo en la conferencia 'Language Diversity: A Challenge for Europe' (Diversidad lingüística: un reto para Europa).

El debate más reciente ha introducido la idea del compromiso: doble subtitulado impulsado por la lenta digitalización de las pantallas de cine de Cataluña. Sin embargo, esto dependerá de la implementación de avances técnicos que hasta ahora ha sido lenta, incluso para los estándares españoles o catalanes. ¿Y qué pasa si el resto de lenguas que son importantes para mucha gente a lo largo de Europa sigue el modelo de Cataluña? Existe la posibilidad de que estos movimientos se extiendan. Si los políticos acaban saliéndose con la suya, seguro que otras regiones a lo largo de Europa se replantearán sus propias políticas. Quizás veamos a un Bruce Willis gaélico antes de lo que pensamos, sonando casi igual de ridículo que el argumento de su última película.

Fotos: principal por Mary Mactavish; fotograma de la película Precious