¿LGTB? En mi oficina no, gracias

Artículo publicado el 2 de Mayo de 2011
Artículo publicado el 2 de Mayo de 2011
Las condiciones laborales del colectivo LGTB (Lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) son aún un desafío en muchas partes de Europa. El aumento de los casos de discriminación por motivo de orientación sexual; el mal tratamiento que muchos medios de comunicación dan a estos temas y la falta de estudios en profundidad sobre la materia no ayudan a encuadrar el fenómeno.
Radiografía del problema en dos países, Francia e Italia.

Una sola sílaba, problemas distintos

"Cada vez son más los que salen del armario en el lugar de trabajo", expica Salvatore Marra, miembro de la oficina de nuevos derechos de CGIL, uno de los mayores sindicatos italianos. Una novedad positiva que, sin embargo, va de la mano del crecimiento de episodios de intolerancia en ambientes laborales. "Vivir la propia sexualidad de un modo abierto es más fácil en las grandes ciudades y en las empresas donde el trabajador tiene un contrato estable", afirma Marra.

En el caso de Francia, dos sectores laborales centran la hostilidad al colectivo: la industria y las escuelas. Lo dice Catherine Tripon, portavoz de la asociación francesa ‘L’Autre Cercle’, que hace poco difundió los resultados de la investigación ‘La vida del colectivo LGTB en el trabajo en 2011’ acerca de las actitudes discriminatorias en ambientes laborales. En el caso de la industria, es la cultura machista que reina la que provoca más problemas; en el caso de los centros escolares, es el miedo a ser acusados de pedofilia lo que frena a muchos profesores a hacer pública su tendencia.

Atajar estos problemas por medio de legislación específica es menos simple de lo que pueda parecer. Los problemas varían en base al tamaño de la ciudad, el tipo de puesto de trabajo o la flexibilidad del contrato. Eso sin olvidar que las siglas LGTB agrupan personas que experimentan dificultades diferentes: el colectivo transexual no tiene, por ejemplo, los mismos problemas que gays y lesbianas.

Pocos estudios para encuadrar el problema

Diseñar estrategias para resolver el problema es difícil por un motivo simple: existen muy pocos estudios que traten la materia. En Italia, el Departamento para la Igualdad de Oportunidades encargó en 2008 al Instituto Italiano de Estadística la realización de una investigación sobre la discriminación de género. Los primeros resultados, extraídos de un grupo piloto de 1500 personas, se difundieron en 2010, mientras que el resultado final del trabajo saldrá a la luz a lo largo de 2011. Los franceses de ‘L’Autre Cercle’ han reunido por su parte a 930 individuos: “El 53% de las personas elegidas dentro de nuestra red LGTB ha confesado que no pueden hablar libremente de sus propias preferencias sexuales. Y si es difícil que lo hagan con nosotros, no es difícil imaginarse cómo tiene que ser con otros”, comenta Catherine.

En Italia, según un estudio de Eurispes, el 35% de los italianos tolera la homosexualidad siempre que no se haga ostentación de la misma, mientras que un 15% declara sentirse incómodo cuando entre en contacto con personas LGTB. Incluso existe un 44,8% cree que amar a una pareja del mismo sexo va contra la naturaleza.

Todo se 'resuelve' sin los jueces

La falta de investigaciones y estudios que expliquen el problema hace que la información sobre los mismos se reduzca a noticias de medios de comunicación tratadas, en general, desde un punto de vista superficial. Tampoco ayuda que este tipo de casos no lleguen a los juzgados: "No se va a los tribunales porque se busca una solución antes”, explica Marra. “Todo se resuelve sin la necesidad de acudir a delante de un juez: se busca un destino más cómodo para el trabajador discriminado, mientras que los agresores suelen ser castigados de un modo muy suave”, añade Catherine.

"Es una comunidad invisible, al contrario que otros colectivos discriminados como las mujeres o las personas de color"

La directiva europea 78/2000 contra la discriminación en el lugar de trabajo tampoco parece ayudar. “Además de no ser bien aplicada en Italia, impone al trabajador la obligación de demostar la discriminación que sufre. Y eso es algo muy difícil”, asegura Marra. “Además, esto es aún más complicado para la minoría LGTB, una comunidad invisible al contrario con lo que sucede con otros colectivos discriminados, como las mujeres y las personas de color”, añade Catherine.

Según un Eurobarómetro, la orientación sexual es la octava causa potencial de discrimación cuando se opta a un puesto de trabajo en la Unión Europea. Los trabajadores suelen denunciar la ley de silencio que reina sobre estos temas en las entrevistas de trabajo y las presiones que reciben al respecto. Otro informe de la Agencia Europea por los Derechos Fundamentales, citado en noviembre de 2010, denuncia el trato de invisibilidad y silencio en el que vive el colectivo LGTB dentro la UE. Morten Kjaerum, director de esa agencia, cree que esas condiciones se ven agravadas en muchas ocasiones por determinadas políticas de los estados miembros.

Conseguir que se produzcan estudios que analicen el tema en profundidad o desconectar el debate del tratamiento erróneo que dan al asunto algunos medios de comunicación parece ser la vía para conseguir avances en este terreno.

Foto portada: (cc) Philippe Leroyer/flickr;  foto texto (cc) Pak Gwey/flickr