Líbano: entre atentados y aires de cambio

Artículo publicado el 18 de Julio de 2006
Artículo publicado el 18 de Julio de 2006

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El Líbano comienza a abrirse al mundo tras la retirada de las tropas sirias. Incluso los periodistas se benefician de este cambio, aunque hayan pagado muchas veces con sangre la independencia del Líbano.

Beirut, 25 de septiembre de 2005 –el Líbano aún vive una dorada tregua con Israel, sin aviones ni misiles en el cielo-, May Chidiac, moderadora del programa matutino más popular de la televisión, Naharkom Sa’id, abandona el edificio de la cadena televisiva LBCI y se sube a su coche. Se marcha a casa. Pocos minutos después estalla una bomba lapa debajo de su coche. Como resultado pierde su pierna y brazo izquierdos.

El acontecimiento consternó a la opinión pública libanesa. Chidiac era famosa por su periodismo televisivo crítico; aquel día trató en su programa la implicación siria en el atentado cometido contra el antiguo primer ministro libanés, Rafik Hariri, en febrero de 2005. Esta moderadora es hoy una de los tres periodistas famosos que han sido o bien heridos grave o bien asesinados en el Líbano el pasado año. El conflicto que se cuece en el país se saca a la luz en periódicos y televisiones convirtiendo a los periodistas en víctimas de este.

Ahora no están de un lado los musulmanes y del otro los cristianos, como ocurrió en la guerra civil (1975-1990). El conflicto es ahora entre chiíes y suníes. El campo suní lucha por un Líbano abierto al mundo y quiere separarse de Siria. Los chiíes son liderados por grupos como Hezbolá -armados y radicales-, y quieren continuar con la alianza estratégica que mantienen con Siria.

Tras el asesinato de Rafik Hariri, Siria retiró a sus tropas del Líbano bajo la presión de la comunidad internacional. Desde entonces, el Líbano ha tomado un nuevo rumbo; también en el panorama mediático, las órdenes que dicta la autoridad tienen prioridad. Tanto expertos como periodistas hablan de progresos y de una creciente libertad de prensa. Como en el caso de Chidiac, este progreso es digno de elogio.

Política en los medios de comunicación y tramas asesinas

En palabras de Jim Quilty: “Mucha gente piensa en primer lugar que los problemas que tenemos podrían deberse a conflictos religiosos. Por ello, la lucha gira en torno a la consecución del poder político. Aquí se incluye también a los medios de comunicación". Este Doctor en Historia especializado en Oriente Próximo se trasladó en 1998 desde Canadá a Beirut. Desde entonces, escribe para la sección de Cultura y Política del Daily Star y de la revista The Middle East Internacional Magazine, ambos periódicos de habla inglesa.

Jim Quilty es consciente de que los periodistas son enseguida objeto de las críticas en materia del complejo conflicto en Oriente Próximo: “Los medios están politizados por completo. Claro que hay diversos periódicos y canales de televisión, pero todos tienen una posición política, y en el caso de que, como periodista, adoptes públicamente una posición contra Siria, te puedes meter en problemas."

Así ocurrió con Gibran Tueni. El director del periódico liberal de habla árabe Al Nahar fue víctima de un atentado con bomba el 12 de diciembre de 2005. En junio del año anterior, el columnista del mismo periódico, Samir Kassir, corrió la misma suerte. Tueni y Kassir eran duros detractores de la política siria para el Líbano y de su presencia en el país de los cedros. Hasta el día de hoy, no se han esclarecido los hechos de ambos asesinatos.

Mejoría a pesar de los atentados

Después de los atentados e intrusiones contra periodistas, el Líbano ha pasado del puesto 87 al 108 en la clasificación que se recoge dentro del informe anual de la organización de periodistas Reporteros Sin Fronteras. A pesar de ello, muchos periodistas creen que la situación ha mejorado tras la retirada de las tropas sirias. Mientras canales de televisión como Future TV emiten programas de castings imitando el modelo occidental, el Líbano se dirige, con independencia de Siria, hacia un modelo de Estado pluriconfesional en Oriente Próximo.

“Lo que se ha gestado en este país durante el último año no es una revolución, sino su independencia”, sentencia Jim Quilty. Desde el atentado a Hariri, la prensa libanesa apuesta cada vez más por el periodismo de opinión y muestra su descontento hacia su país vecino más grande, Siria. Quilty opina que “los atentados con bomba perpetrados contra periodistas tras la retirada de Siria, no han detenido la actividad de los redactores a la hora de expresar públicamente su opinión”.

Desarticulación de la red de seguridad

El periodismo de opinión y los programas liberales son consecuencia de la desarticulación de la red de seguridad (General Security) o aparato de censura previa. Este departamento especial del Ministerio del Interior estaba al cargo del control de la censura en los medios de comunicación. La arbitrariedad del servicio de seguridad prohibía las publicaciones detractoras de los sirios, así como las “inmorales”, siendo perseguidos también los periodistas de manera sistemática.

La directora libanesa de cine y ciudadana berlinesa, Myrna Maakaron, lo compara diciendo: “La General Security controlaba el Líbano como así lo hiciera la Stasi en la RDA. En la cúpula se encontraban agentes sirios". Además de la censura directa, el servicio de seguridad apuesta por la intimidación y la amenaza a periodistas. Ahora, el terror estatal ha llegado a su fin, ya que el antiguo jefe de las autoridades, Jamil Al-Sayyed, se encuentra en prisión preventiva desde agosto por planear el atentado contra Hariri.

Aunque la “Revolución de los Cedros” anunciada en los EE UU no trajera consigo un golpe de Estado en el Líbano, tanto del lado de los periodistas como del de los directores de cine, ven un avance positivo: "El presidente continúa estando a favor de Siria y todavía se censuran muchas cosas. Aun así, por otro lado, hay cada vez más políticos y, sobre todo, periodistas que expresan con libertad su opinión y escriben lo que piensan. No obstante, y a pesar de este avance positivo se encuentran por ello, todavía, en peligro de muerte".

Asimismo, May Chidiac, no se deja acobardar. Aunque el atentado la mutilara, quiere volver a las pantallas y hacer de moderadora en su programa. El 3 de mayo, la UNESCO le concedió por su dedicación el premio Guillermo Cano de Libertad de Prensa.