Libertad de Expresión tras Charlie Hebdo

Artículo publicado el 9 de Enero de 2015
Artículo publicado el 9 de Enero de 2015

Shock, tristeza, enfado. Todas estas emociones desciben cómo los europeos se sienten después del atentado al semanario Charlie Hebdo en París. Nuestros editores explican cómo este evento atenta a su concepción de la libertad de expresión. 

Matthieu, Francia: "Al principio no te sientes directamente afectado por lo que constituye un ataque a la libertad de expresión. Es algo complicado; al principio, uno se sorprende por el hecho de que alguien pueda implicarse en este suceso sin realmente llegar a comprenderlo. Después, poco a poco, ves las caras de aquellos a los que no volverás a ver más y caes en la cuenta de lo que representan y de los ideales que simbolizan. Y es en ese momento, llegados a ese punto, en el que ese sentimiento duele. Es raro porque normalmente no me gusta utilizar grandes palabras y me cuesta indignarme. Pero con este ataque es difícil no hacerlo. 'Me siento mal en el trabajo y cuando camino por la ciudad. A lo mejor es que soy un poco frágil. Allo maman bobo', decía una canción de Alain Souchon".

Katha, Alemania: "Me conmoncionó el hecho de ver cómo el miedo se extendía por todo el país después del atentado al semanario satírico Charlie Hebdo. Horas después sentí que tenía que formar parte de la solidaridad que poco a poco iba llenando la Plaza de la República. La policía había cerrado la estación de metro más cercana por temor a un ataque terrorista. Dudé: estaba cansada y mi hijo agotado. Aún así, pensé que lo que quería era que mi hijo creciera en un mundo en el que hubiera libertad de expresión: escrita y dibujada. Vengo de un país en el que esto no era posible durante la República Democrática Alemana (RDA). Un lugar en el que después vivimos con el "lujo" de poder expresarnos sin censuras. 25 años después de la caída del muro de Berlín, no voy a dejar que el miedo acapare este derecho.   

Pia, Polonia: "Hay dos cosas que me han llamado la atención después de este atentado. La primera fueron los comentarios de apoyo a los terroristas que aparecieron en las redes sociales. Estoy segura de que esto dará que hablar. La segunda fue la gente que no hizo absolutamente nada. Me conmoncionó y horrorizó ver como horas después había quienes hablaban de las rebajas como si fueran monstruos consumistas. Para ellos, ir de compras era más importante que mostrar algo de solidaridad con aquellos que habían fallecido. Una actitud completamente indiferente a la tragedia y a la violación de uno de los símbolos más importantes de los derechos humanos. Personas que argumentaban que era algo que no les importaba porque no les afectaba directamente y que estaban más preocupados por preservar su zona de confort". 

Cecilia, Italia: "Lo primero en lo que pensé después del ataque no tenía nada que ver con el periodismo. Primero, había gente en una habitación hablando. Varios minutos después no había nada más que sangre y miedo. Estoy conmocionada porque se trata de un ataque a la libertad. Me sorprendió el hecho de que hubiera gente para la cual esta matanza no suponía un problema. 'Se lo merecían. Deberían haber cambiado la forma en la que trabajaban', llegué a escuchar por mi barrio. El caso es que aquí estamos, para demostrar que un bolígrafo puede ser más peligroso que un kalashnikov, ¿no es así? Como decía un poema: 'cuando vinieron a por los escritores, pensadores, radicales y manifestantes, me di la vuelta (...) y cuando vinieron a por mi, me di la vuelta una y otra vez hasta que no quedó nadie...' Esto me hace pensar en aquello de 'es que llevaba la falda demasiado corta'. Es como si ahora le dijéramos eso a los periodistas y al resto de la gente". 

Ainhoa, España: "Una de las cosas que más me conmocionó del día de los ataques fue la oposición y el rechazo que la gente demostró a través de las redes sociales y la calles. Las protestas no eran sólo un clamor para condenar la masacre. Tambén eran un grito unánime en contra del intento por frenar la libertad de expresión. La gente reunida empuñó bolígrafos, carnets de prensa e ilustraciones como un símbolo. Se dijo no a esos actos y se apostó porque todos podamos expresarnos de distintas formas. Además de esas muestras de solidaridad, también me entristeció confirmar que a con este tipo de actos los extremistas dan la razón a aquello que intentan censurar. 'Es difícil ser amado por imbéciles', decía Mahoma en una caricatura de Charlie Hebdo. Este acto cometido por estos individuos no tiene otro adjetivo". 

Kait, Canadá: "Estoy triste por la muerte de las 12 personas asesinadas el miércoles y es increíble que este tipo de cosas puedan pasar en Francia. Sin embargo, y con lo mucho que rechazo este ataque, también me parece que la mayoría de las portadas de Charlie Hebdo son ofensivas y de mal gusto. En Canadá, como en muchos países anglófonos, nuestra libertad de expresión está sujeta al respeto a las diferencias sociales y a la voluntad de impedir la división social. La mayoría de medios británicos y estadounidenses no han publicado esas portadas precisamente por tratarse de algo políticamente incorrecto. Me sumo a esa postura que mantienen mis colegas británicos, canadienses y americanos y a la decisión de sus medios de no publicar las imágenes más controvertidas para no provocar más actos de odio y de violencia pero también como muestra de respeto a la diversidad social y multicultural".