Libros errantes en Georgia

Artículo publicado el 24 de Abril de 2014
Artículo publicado el 24 de Abril de 2014

Una fas­ci­nan­te ini­cia­ti­va li­te­ra­ria está ba­rrien­do Geor­gia. Dejas un libro en un lugar pú­bli­co con un men­sa­je. Al­guien lo en­cuen­tra, lo lee y vuel­ve a li­be­rar­lo.

"Hola, soy un libro erran­te. Ha sido duro dejar atrás a mi dueño, pero sé que tú tam­bién me ne­ce­si­tas. No me dejes aquí, vá­mo­nos jun­tos. Léeme y luego li­bé­ra­me".

"Hola, amigo. He pre­fe­ri­do salir a que­dar­me en casa acu­mu­lan­do polvo".

"Mi dueño me ha sa­ca­do para que viaje. Quie­ro via­jar mucho, así que cuan­do ter­mi­nes de leer­me dé­ja­me ir, por favor".

Estos son men­sa­jes es­cri­tos en li­bros que hay por Geor­gia. Cien­tos de li­bros están deam­bu­lan­do por las ca­lles. Pue­des en­con­trar­los en todas par­tes: ban­cos, pa­ra­das de au­to­bús, es­ca­le­ras, ace­ras, re­pi­sas…

UN JUEGO EMO­CIO­NAN­TE CON RE­GLAS MUY SIM­PLES

Si al­guien quie­re pa­sar­le su libro a otro lec­tor solo tiene que es­cri­bir una pe­que­ña nota en la pri­me­ra pá­gi­na, ano­tan­do la fecha y el nom­bre del lugar en el que dejó el libro. Y co­mien­za la aven­tu­ra…

Estos li­bros erran­tes son como las per­so­nas, tie­nen su pro­pio des­tino. Un día pue­den estar en Ti­flis y apa­re­cer meses más tarde en otro lugar de Geor­gia. In­clu­so pue­den cru­zar fron­te­ras y via­jar por el mundo. Ima­gi­na vol­ver a casa, can­sa­do, ago­ta­do, y de re­pen­te encontrarte El guar­dián entre el cen­teno en la puer­ta de tu casa. Te haría son­reír, sin duda. O quizá estás es­pe­ran­do al au­to­bús, abu­rri­do, sin nada in­tere­san­te que hacer y ¡bingo! Ves un libro que siem­pre has que­ri­do com­prar, así que em­pie­zas a leer­lo.

¿QUIÉN EM­PE­ZÓ EL JUEGO?

Esta es su historia:

Un día el es­cri­tor geor­giano Jaba Zar­qua es­ta­ba pen­san­do cómo pre­sen­tar su nuevo libro, The Reader Must Die, al pú­bli­co. Que­ría en­con­trar una ma­ne­ra fácil y efec­ti­va de lle­gar a nue­vos lec­to­res y en­ton­ces se le ocu­rrió la idea de los li­bros erran­tes.

"La gente se dio cuen­ta de que es fácil hacer cosas bue­nas. Si esta idea se ex­pan­de por toda la ciu­dad po­dre­mos arran­car nues­tras men­tes de las manos de los po­lí­ti­cos y li­be­rar­las con la ayuda de los li­bros. ¡Blo­quee­mos nues­tro país con cul­tu­ra!", co­men­ta Jaba Zar­qua. ¡Li­be­rad­los!

Son mu­chos los que co­no­cen Book­Cros­sing en todo el mundo, el movimiento que consiste en dar una iden­ti­dad única a un libro al pasar de lec­tor a lec­tor. Como dice el señor Zar­qua, los li­bros erran­tes son di­fe­ren­tes: "Book Cros­sing exige la in­ter­ac­ción web, está muy es­tric­ta­men­te es­truc­tu­ra­li­za­do y per­mi­te guar­dar es­ta­dís­ti­cas exac­tas. Los li­bros erran­tes no ne­ce­si­tan in­ter­net. Es más o menos 'caó­ti­co' y no se ne­ce­si­ta rea­li­zar es­ta­dís­ti­cas".

Hace al­re­de­dor de un mes Jaba Zar­qua y sus ami­gos crea­ron una pá­gi­na web para los Li­bros Erran­tes. Ya tiene 45.635 me gusta en Facebook. La gente cuel­ga fotos de los li­bros que va a "aban­do­nar" en la calle para de­jar­les via­jar, mien­tras que otros suben fotos de los li­bros que han en­con­tra­do. Una afor­tu­na­da lec­to­ra, Lika Ba­gash­vi­li, es­cri­bió lo si­guien­te en Fa­ce­book: "He es­ta­do bus­can­do du­ran­te los úl­ti­mos días por­que que­ría en­con­trar un libro de Sch­mitt, y re­sul­ta que he en­con­tra­do su El señor Ibrahim y las flo­res del Corán. Ape­nas podía res­pi­rar… Una en­can­ta­do­ra niña lo dejó. Que­rría darle las gra­cias… Quie­ro que­dar­me con el libro una noche y ma­ña­na lo li­be­ra­ré". Los ma­yo­res li­bros de la li­te­ra­tu­ra mun­dial están deam­bu­lan­do por las ca­lles de Geor­gia. Tened cui­da­do, por­que po­dríais en­con­trar al­guno. Re­cor­dad lo que dijo Geor­ge R. R. Mar­tin: «Una mente ne­ce­si­ta de los li­bros igual que una es­pa­da de una pie­dra de amo­lar, para con­ser­var el filo".