“Little Broken Hearts”: la road movie musical de Norah Jones

Artículo publicado el 31 de Mayo de 2012
Artículo publicado el 31 de Mayo de 2012
Diez años después de Come Away With Me, del cual se vendieron más de 40 millones de copias, y una serie de álbumes de jazz, Norah Jones vuelve con una nueva obra lanzada el 1 de mayo, Little Broken Hearts (Blue note/EMI).
A sus 33 años, entre su éxito y sus decepciones amorosas, esta morena nos ofrece un álbum dramático e intenso, digno de ser la banda sonora original de una vieja película americana. Tanto es así que la revista American Songwriter lo define como “el comienzo más espectacular y gratificante de toda su carrera”.

Un Cadillac atraviesa un desierto norteamericano. La mujer al volante tiene un rostro dulce, sereno. Sus labios esbozan una sonrisa traviesa. Es la primera escena de la película, pero el fin de una historia. El espectador se pregunta: ¿qué habrá hecho para exhibir esa sonrisa, extrañamente malvada? ¿Una fuga? ¿Un asesinato? Esta escena podría ser la que acompaña a Good Morning, título que abre el nuevo álbum de Norah Jones. Una canción que anuncia un nuevo comienzo tras haber acumulado angustia, falsas esperanzas y dolor. Tras envolvernos en este ambiente tranquilo, se nos cuenta la historia atormentada del personaje…

Producido y compuesto en parte por Danger Mouse (Gnarls Barkley), Little Broken Hearts(Corazoncitos rotos) sigue siendo ligeramente smooth, pero mucho menos piano jazz que los anteriores. Además, la joven interpreta todas las canciones con la guitarra y el bajo. El cambio se produce incluso en una sola canción: el tema bastante oscuro y violento Take it back empieza con una melodía al piano para después acercarse sutilmente a notas procedentes de una guitarra, que de repente se impone. Norah Jones ya había tomado un giro folk con The Fall (2009), pero este nos ofrece una serie de ritmos de blues con una pizca de pop melancólico e hipnótico.

Los seguidores de sus comienzos pueden sentirse decepcionados, pero la voz de terciopelo de la hija de Ravi Shankar no pierde su fuerza, sino todo lo contrario. Sus historias dolorosas recientes (una chica que le quita el novio) le confieren una fuerza desmesurada y en ocasiones inquietante. En todo caso, no se aleja mucho de Cat Power. No os dejéis influir por el single Happy Pills y las dos primeras canciones suaves y traviesas del álbum; el resto es tenebroso, negro, incluso aterrador. Si echamos un vistazo al videoclip de esta canción, vemos además cómo esta morena pierde su máscara de niña buena y mata al hombre que la ha engañado con cloroformo y ahogándolo en un lago. Su rostro no muestra ningún sentimiento.

Y es que una Norah Jones enfadada y vengadora tiene mucha fuerza. Con calma. Minuciosamente. Con estilo. Por algo la carátula del álbum está inspirada en el cartel de la película Mudhoney (1965), del adalid de los pechos extraordinarios Russ Meyer, que sabe mostrar mujeres dulces a la vez que maquiavélicas. Little Broken Hearts tiene ese lado cinematográfico que nos da la impresión de transportarnos a una road movie de mujeres tenaces. Sus canciones pasan por todos los estados de ánimo, de la cólera a la resignación, y por todo tipo de situaciones posibles sobre la ruptura y su sufrimiento. Tiene el lado apacible y agradable de My Blueberry Nights (en la que ella misma actuó) en las baladas Travelin’On y Say Goodbye, o el más duro de Thelma y Louise en Out on the road. Con un humor vengativo y amenazante, la heroína se convierte en una especie de Beatrix Kiddo en Little Broken Hearts y Miriam. En esta última, la mujer se venga y mata a la mujer que le robó a su amante (justo después de que él mismo haya sido asesinado en Happy Pills). Sin ningún tipo de remordimientos, se felicita por ello con una alegría perturbadora: “Oh Miriam / That’s such a pretty name / And I’ll keep saying it / Until you die” (“Oh Miriam / Qué bonito nombre / Y seguiré pronunciándolo /Hasta que mueras”). Divertido y espeluznante.

Todo termina con All a Dream (Todo un sueño), una larga letanía en la que la mujer se da cuenta de que lo ha perdido todo. Con una resignación dolorosa, advierte que este romance solo era un sueño: “My stomach starts to churn / And the curtains in the wind begin to burn / And now I know it’s all a dream” (“Se me empieza a revolver el estómago / Y las cortinas al viento comienzan a arder / Y ahora sé que todo es un sueño”).¿Qué es de la mujer que conduce el Cadillac? Lo ha dejado todo tras de sí, serena y realizada. Simplemente ha cristalizado sus resentimientos en una obra de arte.

Fotos: portada,  © cortesía del la página oficial de Norah Jones ; vídeos:"Little Broken Hearts" (cc) YoutTube/SexReflex , "Happy Pills" (cc) YouTube/norahjones