Lituania… ¡de cine!

Artículo publicado el 16 de Junio de 2006
Artículo publicado el 16 de Junio de 2006

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Sus paisajes asombrosos y sus reputadas compañías filmográficas han hecho de Lituania un destino atractivo para la industria del cine mundial.

Desarrapados refugiados arrastrando sus pesadas pertenencias a través de un mar Báltico helado. El grupo, desesperado y exhausto, se encamina lentamente hacia el oeste intentado escapar del avance de las tropas soviéticas. Los ejércitos de Stalin están a punto de ocupar Europa del este y la ofensiva ha causado un éxodo en masa haciendo que miles de personas crucen el peligroso mar helado. De repente los refugiados son atacados con fuego pesado y algunos intentan esconderse donde pueden mientras otros desaparecen en el oscuro fondo del mar.

¡Corten! Los bien caracterizados actores se relajan, sonríen y combaten el duro frío tomando un buena taza de té caliente. Las temperaturas están bastante por debajo de cero en el paraje lituano cercano a Klaipeda donde el equipo de la película alemana Flucht und Vertreibung (Marcha de millones) ha plantado sus tiendas.

El rodaje perfecto

La película trata la suerte de las familias germanas que tuvieron que abandonar sus hogares en Prusia oriental al finalizar la segunda guerra mundial y Lituania a resultado ser el lugar perfecto para rodarla. “Hemos optado por Lituania por dos razones: en invierno teníamos la nieve necesaria asegurada y tanto la arquitectura como los paisajes del país son todavía muy similares a los de Prusia oriental durante aquella época”, nos explica la productora Katrin Goetter. Aun así, nos revela que hubo otro factor que hizo que por fin se decantasen por Lituania: “Los estudios de cine de Lituania han demostrado ser socios profesionales con bastante experiencia en la cooperación de producciones extranjeras".

En efecto, las coproducciones con compañías extranjeras se han convertido en la principal línea de negocio de los Estudios Cinematográficos Lituanos. Ramunas Skikas, director general de los estudios, estima que el 95% de sus películas son coproducciones con compañías foráneas. Skikas añade: “Muchas de las localizaciones que los productores extranjeros buscan se las podemos conseguir nosotros; gracias a la geografía lituana podemos fingir con facilidad que esto es Gran Bretaña o Alemania, y como Lituania todavía no está muy urbanizada, nuestro país es muy atractivo a la hora de rodar películas históricas, sobretodo para las producciones ambientadas a principios del siglo XX”.

Falk Schweikhardt, el director, productor y guionista alemán, nos da sus razones por las que Lituania se ha convertido en un destino atractivo para las producciones internacionales: “Por supuesto que el factor costes es la principal razón para que las producciones extranjeras vengan aquí, pero también es cierto que los bajos costes van emparejados con un buen saber hacer que no difiere mucho del de los estudios en Alemania”.

Schweikhardt nos resalta que hay ciertos criterios que se deben cumplir para que la cooperación se haga efectiva: “Cuando una película gira en torno a los diálogos de un par de personajes no es necesario que los occidentales vengamos a producirla a Lituania, sólo es rentable si la producción requiere muchos extras o grandes decorados”.

Este era el caso de esta película alemana para la que Skikas nos indica que “han aportado los extras, el vestuario, el atrezzo y los decorados”. Los Estudios Cinematográficos Lituanos se encargaron del casting para los papeles secundarios, puesto que los salarios de los actores en Lituania son bastante más bajos que los de los alemanes, y según nos reconoce Skikas “las compañías de Europa occidental se pueden ahorrar hasta el 50% de los costes si producen una película en Lituania”.

El espíritu del presente

A parte de sus cooperaciones con los extranjeros, los Estudios Cinematográficos Lituanos también llevan a cabo sus propias producciones, siendo la última de ellas Raganos ir Lietus (Brujas y lluvia) basada en una novela de Jurga Ivanauskaite.

Durante la época soviética, las producciones domésticas supusieron un importante medio para preservar la identidad cultural de los Estados Bálticos. Los estudios de cine en Vilnius han recogido ese espíritu. A día de hoy, los estudios cuentan con una plantilla permanente de 130 personas y una numerosa plantilla temporal que es contratada dependiendo del proyecto.

Con la caída de la Unión Soviética los Estudios Cinematográficos Lituanos fueron privatizados para la nueva existencia en una economía de mercado (el periodo anterior en una economía controlada por el Estado había hecho desaparecer cualquier tipo competencia y nadie estaba familiarizado con términos como la oferta y la demanda).

Aun así, los Estudios Cinematográficos Lituanos encontraron una ventaja, Skikas había trabajado en los EE UU y se trajo con él importantes contactos y el saber hacer. Skikas no teme a la competencia: “Nadie en Lituania o en cualquier otro lugar de Europa del Este puede competir con nosotros, tan sólo Bulgaria y Rumania pueden facilitar unos niveles de calidad tan altos a bajos precios, pero como el paisaje es diferente en esos países, atraen a otro tipo de producciones”, y prosigue: "sólo Ucrania, con sus paisajes similares podría representar una amenaza, pero no tienen ni los profesionales ni los medios técnicos".

Mirando al futuro

Lituania pronto podría atraer más producciones extranjeras: “Con suerte, el parlamento aprobará el año que viene una ley que permita los incentivos fiscales para los productores extranjeros y", según Skikas, "esos subsidios podrían crear nuevos empleos en Lituania". La aprobación de esta ley aún no está clara, pero los Estudios Cinematográficos Lituanos van por buen camino para ampliar sus instalaciones. “Tan pronto como sea posible nos trasladaremos a unos nuevos estudios en otra parte de la ciudad; su construcción ya ha comenzado y nuestra sede actual está anticuada”, anuncia Skikas. La compañía se halla en un complejo al norte de Vilnius que data de la época soviética cuando los efectos especiales digitales y la animación eran totalmente desconocidas al otro lado del telón de acero.

“Una vez que nos hayamos establecido en los nuevos estudios ya estamos mirando hacia el futuro y nuestro primer objetivo será hacernos con más producciones extranjeras, pues ya somos capaces de trabajar en 4 ó 5 proyectos a la vez”, sentencia.

En lo que concierne a los nuevos proyectos puede que Lituania sea de nuevo escogida como emplazamiento para dos películas históricas. “Estamos a las espera de la decisión de productores alemanes e italianos para trabajar en Lituania, así que nos podríamos implicar en dos nuevos proyectos si al final acceden, pero en este negocio he aprendido que jamás puedes dar nada por seguro”, concluye skikas.