Liv Holm Andersen: “A los daneses les gusta perder la sensación de seguridad”

Artículo publicado el 15 de Septiembre de 2011
Artículo publicado el 15 de Septiembre de 2011
Charla y se ríe moviendo las manos de forma mediterránea y habla un poco de griego, pero no se llame a engaño. Esta chica de 24 años es, en realidad, una de las políticas más jóvenes de Dinamarca, candidata del segundo partido más pequeño del país escandinavo, Radikale Venestre, para las elecciones del 15 de septiembre. Hablamos en Atenas sobre Europa, los Balcanes y aprender de España.

No es ninguna sorpresa oir que Liv Holm Andersen se interesó por la política a una temprana edad. Cuando tenía 15 años, fue introducida en la asociación de debate del colegio por un profesor socialdemócrata. “Elegí estudiar Ciencias Políticas en la universidad porque quería convertirme en política y no al revés”, explica Liv. Tras unirse a un partido político universitario, ya tenía experiencia en lanzar su propia campaña, lo que la situó en una buena posición: Andersen es candidata de Radikale Venestre (partido socialista liberal danés) para las elecciones nacionales del 15 de septiembre a la edad de 24 años.

Dinamarca y el reto balcánico

La perspectiva europea de Andersen se vio influenciada por su experiencia de vivir en la ciudad norteña de Støvring a los 6 años. Muchas familias bosnias huyeron a Dinamarca desde la antigua Yugoslavia y los padres de Andersen acogieron a una de estas familias refugiadas. Fue entonces cuando Andersen comprendió que había un mundo más allá de Dinamarca. Tras haber trabajado seis meses en la embajada danesa en Atenas, Andersen apoya lo que denomina “el enfoque griego”; el ministro de exteriores griego apoya la adhesión de los países balcánicos a la Unión Europea dentro de la agenda de 2014.

“Dinamarca no está ni remotamente cerca de los Balcanes, así que a la gente le da igual”

“A diferencia de Grecia, Dinamarca no está ni remotamente cerca de los Balcanes, así que a la gente le da igual”, admite Liv. “La sensación generalizada es que ahora que la gente ha dejado de matarse entre ella, ya no hay de qué preocuparse. Esto es un error porque aún hay tensión en la región. Los Balcanes están en el corazón de Europa. La UE tiene que pagar, ya que no paramos la guerra al lado de nosotros en los noventa, ayudando a estos países a conseguir un futuro próspero. El mayor reto en los Balcanes es la estabilidad, especialmente con las tensiones étnicas en Kosovo, la zona musulmana de Sandzak en Serbia, FRYOM y Bosnia”.

Euroescepticismo danés

“¿Saben que es danesa?”, le comento a la pareja que nos observa en la mesa contigua a la nuestra en Buenos Aires, un café argentino del centro de Atenas. Liv conoce algunas palabras griegas y es astuta en cuanto a los problemas compartidos entre ambos países, como los impuestos. Dinamarca no está en la eurozona y por ello se ha visto menos afectada por la crisis actual (Grecia ostenta una deuda de más de 3.000 millones de euros). Pero posee unos de los mayores impuestos del mundo, entre el  39% y el 63%. “Si los ingresos son superiores a las 390.000 coronas danesas, añadimos un 15% más a esa parte del sueldo para asegurar que los mayores ingresos tienen más impuestos”, asegura Andersen.

“La herencia social es pagar nuestros impuestos ‘con una sonrisa’. Todo partido político cree en el estado del bienestar. Mientras que los griegos se preguntan si de verdad quieren o no un estado, en Dinamarca todos sabemos que funciona bastante bien y cuida de las clases más bajas en sus necesidades, en prevenir un aumento de la delincuencia, etc. ¡Esta es nuestra historia! Los más fuertes se encargan de los más débiles por el bien de todos. Pero los daneses también están un poco preocupados. Su sistema social y su estado del bienestar funcionan en comparación con Grecia, Italia o España, pero no podemos imponer un sistema social en Grecia porque funciona en Escandinavia”. Flexiguridad es la palabra. Según el Grupo del Banco Mundial, Dinamarca posee el mercado laboral más flexible de Europa. Es fácil contratar y despedir (flexibilidad) y, entre trabajos, la compensación por desempleo es muy alta (seguridad). “La mejor solución sería inspirarnos unos a otros y ayudarnos para que las cosas funcionen, como cuando ocurrió la crisis del rescate de Grecia y políticos daneses vinieron a ayudar”.

España como modelo

Andersen se ve más atraída por la idea de una carrera política en casa que en Europa. Los daneses están divididos en cuanto a la UE, a la que se unieron en 1973, comenta. “Ser danés es suficiente, ya que a la sociedad danesa le va bien política y económicamente. Muchos perciben la UE como una pérdida de tiempo. La idea es, en cierto modo, que los daneses tendrán que hacer sacrificios por la UE pero no ganarán nada ellos. Mientras que los intelectuales y los empresarios dicen que entienden la necesidad de la UE, otros se preguntan “por qué una comunidad europea y no una internacional”. Liv cree que Dinamarca debería colaborar más estrechamentre con la UE. “Los problemas internacionales no podemos resolverlos solos. Entre ellos están la contaminación, la inmigración ilegal y las drogas. Los nacionalistas dicen que deberíamos cerrar nuestras fronteras pero aislarnos en nuestro pequeño país no nos ayudará a resolver los problemas a largo plazo.

“Ser danés es suficiente”

Los daneses pueden ser “euroescépticos”, pero esto no les hacer ser cerrados. “A los escandinavos les gusta viajar y tener aventuras”, sonríe Liv. “Estamos muy satisfechos con nuestras vidas pero nos gusta perder esa sensación de seguridad. Somos uno de los países más felices del mundo pero no resaltamos. Nos gusta ir a Italia, Grecia y España, con gente más abierta, extrovertida y, en cierto modo, feliz. Sabemos que luego podemos volver a la seguridad de nuestro hogar”. La propia Liv pasó un año en España. “Me gustaba cómo se movía hacia una sociedad más liberal. Crea más posibilidades para los individuos y se deshace de la herencia cultural y religiosa que ha estado presente en la política durante muchos años. Es admirable que estén haciendo un esfuerzo para separar las ideas políticas y culturales, tales como limitar el poder de la Iglesia. Me sorprendió mucho la enorme paradoja de que España permitiera los matrimonios sexuales antes que Dinamarca”. Europa no solo se basa en la cooperación, afirma Liv, sino también en aprender de otros países.

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Fotos: © cortesía de LHA