Liz Green, la cantante que quería llevar una vida normal

Artículo publicado el 19 de Junio de 2014
Artículo publicado el 19 de Junio de 2014

Durante la última edición del festival Europavox, tuve la oportunidad de hablar con la cantante Liz Green, y lo que en principio auguré como una charla tranquila y cargada de buen humor se acabó convirtiendo en la entrevista más deprimente de mi vida. Os presento a Liz Green, la talentosa y original cantautora de Manchester que solo quería vivir como la gente normal. 

Me en­cuen­tro con la can­tau­to­ra bri­tá­ni­ca Liz Green poco des­pués de su con­cier­to en el Fes­ti­val Eu­ro­pa­vox de Cler­mont-Fe­rrand (Fran­cia). La can­tan­te de Man­ches­ter acaba de dar una en­tre­vis­ta y, ya a sim­ple vista, me doy cuen­ta de que pa­re­ce can­sa­da. Hace solo una hora y media que ha ter­mi­na­do de tocar y hemos sido unos cuan­tos los pe­rio­dis­tas los que hemos aguar­da­do para poder ha­blar con ella. Ni si­quie­ra se ha cam­bia­do de ropa, ima­gino que de lo que ten­drá ganas es de irse al hotel y re­la­jar­se un poco, pero el tra­ba­jo es el tra­ba­jo. No soy un ex­per­to en cul­tu­ra mu­si­cal (ni mucho menos) pero tam­po­co podía ima­gi­nar que rea­li­zar una en­tre­vis­ta con una can­tan­te de folk pu­die­ra lle­gar a ser algo tan com­pli­ca­do. Al fin y al cabo, Liz tiene mucho sen­ti­do del humor. Hablé con mis co­le­gas del fes­ti­val (la ma­yo­ría pe­rio­dis­tas es­pe­cia­li­za­dos en mú­si­ca) para que me die­ran al­gu­nos con­se­jos y al final de­ci­dí que lle­va­ría a cabo una en­tre­vis­ta ge­ne­ral, in­ten­tan­do no me­ter­me en nin­gún jar­dín com­pli­ca­do, que sir­vie­ra para que los lec­to­res de Ca­fé­Ba­bel co­no­cie­ran un poco mejor a esta pro­me­sa de In­gla­te­rra. La ca­rre­ra mu­si­cal de Green, que solía tra­ba­jar en una li­bre­ría, des­pe­gó cuan­do en 2007 ganó un con­cur­so mu­si­cal en Glas­ton­bury. A par­tir de en­ton­ces, la ar­tis­ta de Man­ches­ter fue ha­cién­do­se más y mas co­no­ci­da, pero no fue hasta 2011 cuan­do sacó su pri­mer álbum, O, de­vo­tion! Ahora, cua­tro años des­pués, acaba de sacar su se­gun­do tra­ba­jo, Haul Away!, en el que de nuevo en­con­tra­mos esa mez­cla de jazz, soul, folk e indie que la ca­rac­te­ri­za. De­ci­do rom­per el hielo pre­gun­tán­do­le por su úl­ti­mo disco (a los ar­tis­tas les suele gustar bas­tan­te ha­cer­se pro­mo­ción) para así, poco a poco, ir ga­nán­do­me­la. En serio, puedo notar a ki­ló­me­tros que no le ape­te­ce hacer la en­tre­vis­ta... 

Ca­fé­Ba­bel(CB): ¿Qué sor­pre­sas, qué no­ve­da­des, po­de­mos en­con­trar en este nuevo album?

Liz Green (LG): ¿Que qué po­de­mos en­con­trar de nuevo? Pues, bá­si­ca­men­te, lo mismo que en el disco an­te­rior pero con más piano… Eso y el flow.  Eso es más o menos la única di­fe­ren­cia. Sí.

Muy bien. No es lo que es­pe­ra­ba, pero bien. Le in­sis­to, pero no hay nada más. Nin­gu­na di­fe­ren­cia más. En fin, el pri­mer disco fun­cio­nó bas­tan­te bien, así que ¿por qué no iba a ha­cer­lo el se­gun­do? Sin em­bar­go, el sem­blan­te de Liz no es del todo op­ti­mis­ta, por lo que de­ci­do dejar este tema para más ade­lan­te y for­mu­lar la tí­pi­ca pre­gun­ta que no puede fal­tar en nin­gu­na en­tre­vis­ta mu­si­cal. 

CB - Tu iden­ti­dad re­sul­ta bas­tan­te ecléc­ti­ca: una mez­cla de jazz, soul… que nos trans­por­tan en el tiem­po hacia épo­cas pa­sa­das. ¿De dónde bebes, cuá­les son tus in­fluen­cias?

LG - No lo sé, real­men­te no lo sé. Sim­ple­men­te in­ten­to es­cu­char a mucha gente di­fe­ren­te y leer mu­chos li­bros dis­tin­tos y en­ton­ces tengo el… no sé. Es como un gran bol. Y en­ton­ces, em­pie­zo a hacer can­cio­nes y siem­pre hay al­guien que dice: "¡Oh! Esto viene de… O de…". Pero yo real­men­te no lo sé, pro­ba­ble­men­te venga de uno de los li­bros que he leído o de los dis­cos que he es­cu­cha­do. De donde sea. En cual­quier caso, el pro­duc­to de un gran bol ce­re­bral. No hay nin­gu­na in­fluen­cia es­pe­cí­fi­ca, sim­ple­men­te ocu­rre que sueno como mu­chas cosas.

CB- ¿Pero qué tipo de mú­si­ca es­cu­chas? (de­ci­do in­sis­tir y no ren­dir­me). 

LG -  Prin­ci­pal­men­te es­cu­cho mú­si­ca de mis ami­gos, una banda de Man­ches­ter con los que yo solía tocar, me gusta la me­lo­día que hacen, una mez­cla de es­ti­los di­fe­ren­tes como soul y mú­si­ca ir­lan­de­sa, jazz y blues… Ellos real­men­te me in­flu­yen mucho. Así que es como una mez­cla de soul, mú­si­ca clá­si­ca, jazz… sí.

CB - En tus can­cio­nes en­con­tra­mos temas tan di­ver­sos como el in­vierno, el si­len­cio o in­clu­so un fu­ne­ral. Casi todos nos re­mi­ten a un sen­ti­mien­to de nos­tal­gia, de me­lan­co­lía. ¿Cómo eli­ges tus temas?

LG- Se trata de mu­chas pa­la­bras (ríe). Real­men­te no elijo nada, para ser ho­nes­ta, y quizá esto me haga sonar como una es­tú­pi­da pero solo hago las his­to­rias por­que la gente quie­re saber qué his­to­rias hay de­trás de las can­cio­nes. Yo real­men­te no pla­ni­fi­co nada, po­drías pen­sar pro­ba­ble­men­te en cual­quier cosa y eso po­dría sig­ni­fi­car algo en al­gu­na can­ción. En reali­dad no me preo­cu­pan las in­ter­pre­ta­cio­nes que haga la gente de mis can­cio­nes. La gente que es­cu­cha una can­ción y dice "oh, sí, creo que esto habla sobre Liz y en­ton­ces, oh sí!". Pues mira, no sé si habla de eso… quizá sí ¿por qué no? Pero, sin­ce­ra­men­te, yo no sé qué in­ter­pre­ta­ción hacer. Suelo hacer, eso sí, his­to­rias de­pri­men­tes por­que creo que una his­to­ria no es buena si tiene final feliz. No es una his­to­ria buena, tiene que haber algo mal.

CB- ¿Y cuán­to puede lle­var­te es­cri­bir un tema?

LG- Cada tema es di­fe­ren­te…

CB- ¿Tie­nes algún lugar es­pe­cial donde es­cri­bir?

LG- Vivo en una ha­bi­ta­ción en una casa com­par­ti­da, allí es donde es­cri­bo la ma­yo­ría de mis can­cio­nes., en una ha­bi­ta­ción, con una cama, un es­cri­to­rio y una gui­ta­rra. Tam­bién es­cri­bo mucho en los tre­nes, son un buen sitio para es­cri­bir. 

CB- ¿Y tie­nes algún autor que te in­tere­se es­pe­cial­men­te?

LG- Clau­de Cahun, una fo­tó­gra­fa su­rrea­lis­ta de los años 1920. Pero no tengo ne­ce­sa­ria­men­te una in­fluen­cia única. La mayor parte de las in­fluen­cias vie­nen de los li­bros, solía tra­ba­jar en  una li­bre­ría. Me gusta Mar­ga­ret At­wood. Es real­men­te in­tere­san­te, una de las pocas au­to­ras co­no­ci­das en el pla­ne­ta, una au­to­ra glo­bal li­ta­ra­ria­men­te ha­blan­do… y no puedo pen­sar en nadie más ahora mismo. ¡Si­guien­te pre­gun­ta!

Lle­ga­dos a este punto, he com­pro­ba­do que a Liz no le ape­te­ce estar ahí, con­tes­tan­do mis pre­gun­tas. Y de ver­dad que lo sien­to, yo tam­bién tengo ganas de de­cir­le que para mí esto está sien­do tam­bién com­pli­ca­do, que esta está sien­do una de mis pri­me­ras en­tre­vis­tas con una can­tan­te y que, por favor, se apia­de de mí. ¡Soy joven, estoy in­ten­tan­do ha­cer­lo lo mejor po­si­ble y no me lo está po­nien­do nada fácil! Por un mo­men­to, pien­so en in­te­rrum­pir la en­tre­vis­ta, le­van­tar­me y darle un abra­zo. Pa­re­ce que eso es lo que Liz real­men­te ne­ce­si­ta, está muy can­sa­da. Sin em­bar­go, de­ci­do no tirar la toa­lla. Un par de pre­gun­tas más y podré abra­zar­la.

CB- Con esta pre­gun­ta ya casi ter­mi­na­mos... ¿Cómo te sien­tes en el es­ce­na­rio? ¿Qué in­ten­tas dar y qué re­ci­bes de tu pú­bli­co?

LG- In­ten­to cap­tar, pero estoy real­men­te can­sa­da ahora mismo. Es­pe­ro que la gente dis­fru­te. Ya sabes, en un lugar pe­que­ño con esta mú­si­ca suave… ¿sabes a lo que me re­fie­ro? Pero hoy el es­ce­na­rio era de­ma­sia­do gran­de y sabes, estas cosas a veces no fun­cio­nan. A veces es com­pli­ca­do, me re­fie­ro a co­nec­tar.  Quizá si hu­bie­ra po­di­do can­tar en un sitio más pe­que­ño que este... in­clu­so lo hu­bie­ra hecho en acús­ti­co, pero este no era el sitio. No es lo que la gente quie­re en un fes­ti­val, la gente quie­re bai­lar, em­bo­rra­char­se  y no es­cu­char una gui­ta­rra. Lo mío no es un es­pec­tácu­lo mu­si­cal. Pre­fie­ro, sim­ple­men­te, lu­ga­res más ín­ti­mos, lu­ga­res donde la gente no ne­ce­si­te bai­lar y dónde sim­ple­men­te ten­gan que es­cu­char­me. No me gusta sen­tir­me como que estoy in­te­rrum­pien­do a nadie. Lo mío no es mú­si­ca mains­tream así que es bas­tan­te di­fí­cil lle­gar a la gente, es­pe­cial­men­te en un lugar tan gran­de. Sí, ha sido bas­tan­te di­fí­cil lle­gar a la gente.

Así que de eso se trata. Sí, yo tam­bién he es­ta­do en el con­cier­to y lo he no­ta­do. El pa­be­llón, el es­ce­na­rio prin­ci­pal del fes­ti­val, era enor­me y, a las siete de la tarde, es­ta­ba medio vacío. Había gente que in­clu­so ha­bla­ba mien­tras ella can­ta­ba. No, de­fi­ni­ti­va­men­te, el con­cier­to no fun­cio­nó, a pesar de que Liz lo hizo muy bien. 

CB- ¿Y en qué tipo de fes­ti­val te sen­ti­rías más có­mo­da?

LG- No lo sé. Sin­ce­ra­men­te, no me gus­tan estos fes­ti­va­les…. No creo… no, no estoy se­gu­ra.

CB- ¿Pero hay algún lugar en el que te gus­ta­ría tocar es­pe­cial­men­te?

LG- No, de mo­men­to no. Bueno, me gus­ta­ría ac­tuar en un mu­si­cal, quizá, je­je­je. No sé, no deseo can­tar en nin­gún mo­men­to ahora mismo. Bueno, pro­ba­ble­men­te ya lo he hecho, he can­ta­do en mu­chos lu­ga­res, este ha sido uno de los lu­ga­res más gran­des donde nunca he can­ta­do y real­men­te creo que no es el tipo de es­pa­cio donde mi mú­si­ca puede fun­cio­nar. No es buena para eso, mi mú­si­ca re­quie­re un lugar más pe­que­ño y, la ver­dad, no sé qué es lo que quie­ro hacer en este mo­men­to. En este mo­men­to solo quie­ro irme a casa, estoy muy muy can­sa­da. No he ido a casa desde hace dos meses y, en serio, solo quie­ro re­cu­pe­rar mi vida nor­mal. Hacer la vida que hace la gente nor­mal, y ya está. Hemos gas­ta­do mucho di­ne­ro en todo esto y no está fun­cio­nan­do, así que solo quie­ro vol­ver. Y lo sien­to si no soy muy in­tere­san­te en este mo­men­to.

Fin de la en­tre­vis­ta. Me pre­gun­to si Pulp y su fa­mo­sa can­ción, con la que años des­pués Manel con­si­guió emo­cio­nar­nos a todos los que nos ex­pre­sa­mos en ca­ta­lán (y a los que no), le ser­vi­rán de ins­pi­ra­ción. Pero no se lo pre­gun­to, la char­la ha ter­mi­na­do y yo me de­ba­to entre abra­zar­la y no ha­cer­lo. Fi­nal­men­te, no hay abra­zo. Puedo en­ten­der lo que le su­ce­de, lleva de­ma­sia­do tiem­po fuera de casa, via­jan­do y li­dian­do con mul­ti­tud de pú­bli­cos di­fe­ren­tes, con los pro­ble­mas del día a día, can­tan­do en es­pa­cios muy dis­tin­tos e in­ten­tan­do ha­cer­lo bien. Liz, sim­ple­men­te, ne­ce­si­ta un des­can­so, como cual­quier per­so­na lo haría. Con todo, y a pesar de sus fu­nes­tas pre­vi­sio­nes, pre­fie­ro au­gu­rar­le (y desear­le) mu­chos éxi­tos. Acaba de lan­zar su se­gun­do álbum y quie­nes en­tien­den de esto ase­gu­ran que es un tra­ba­jo real­men­te bueno. Yo no en­tien­do mucho de mú­si­ca, pero el disco me ha gus­ta­do. Con­si­go eva­dir­me con la mú­si­ca de Liz. Así que le deseo eso: lo mejor y que, como su pú­bli­co, con­si­ga eva­dir­se pron­to, muy pron­to, en esa ha­bi­ta­ción de piso com­par­ti­do que tanto añora y de la que tan lejos se sien­te en este mo­men­to. 

Liz Green: Where the river don't flow (2014).