Ljubljana: una casa okupa ilegal abre sus puertas a los refugiados

Artículo publicado el 16 de Marzo de 2017
Artículo publicado el 16 de Marzo de 2017

En la capital eslovena, jóvenes activistas y emigrantes se reúnen en una casa okupa. El objetivo: promover una cultura solidaria hacia los refugiados del país. Un reportaje de un lugar donde se intenta hacer lo correcto.

Ljubljana (Eslovenia), una tarde de invierno. En el número 72 de la calle Trubarjeva, tres letras pintadas de azul sobre la entrada llaman la atención: ROG. Una estatua futurista y una reluciente bicicleta montan guardia cerca de la entrada, la cual da a un patio interior en ruinas. Cruzada la puerta principal, entramos en un amplio recinto de 7000 metros cuadrados, rodeado por un muro de cemento donde se pintan grafitis. Varios edificios, más o menos deteriorados, ocupan el espacio de forma irregular. En el patio, alambradas, botes vacíos de pintura, vigas, chapas de aluminio y obras de arte con formas sinuosas se pelean por el terreno lleno de malas hierbas. Bienvenido a ROG, la casa okupa más famosa de Ljubljana. 

Bienvenidos refugiados

Primero hay que atravesar el patio principal y dejar el edificio más impresionante a la derecha antes de llegar delante de la puerta batiente de un discreto edificio. Una escalera asombrosamente bien conservada conduce al primer piso. Empujad una segunda puerta y estaréis frente a una escena inesperada: en una gran sala reformada, una docena de personas se alteran en la penumbra, equipados con proyectores, marionetas o cámaras de vídeo. Cuatro grupos se sustituyen por turnos en el centro de la habitación bajo la luz de los proyectores. Un hombre inclinado ligeramente hacia atrás organiza la sucesión de escenas silenciosas interpretadas por los participantes. "Todas las semanas organizamos un taller de cine. Hoy es la tercera lección. El objetivo de las prácticas es realizar una escena animada sin mover la cámara", explica. 

Pero ¿quiénes son los participantes de este original taller organizado a mitad de semana? "Dos tercios son refugiados, explica el profesor Gregor Kovacicbajt. Los demás son miembros de la comunidad ROG que quieren participar en la formación". Gregor es voluntario. Empleado en una empresa de producción, se turna con uno de sus compañeros para venir aquí una o dos veces por semana. Uno de los participantes entrevistados del taller explica: "He crecido en Marruecos, pero vivo en Ljubljana desde hace seis meses. A menudo vengo a ROG porque estoy de acuerdo con los valores de este lugar. Comencé a implicarme más cuando me propusieron ayudar a los voluntarios que enseñan el esloveno a los grupos de refugiados. Necesitaban a alguien para traducir al árabe".

Si los miembros de ROG se implicaron hace poco con la acogida y la integración de los grupos de emigrantes, la breve historia de la casa okupa refleja bastante bien su comprometida acción: esta antigua fábrica de bicicletas, ocupada por activistas y artistas desde 2006, fue primero el barrio general de los olvidados de la Guerra de los Balcanes. En efecto es aquí donde se reunían en varias ocasiones los 'borrados' de Eslovenia, esos residentes yugoslavos suprimidos de los registros civiles por el Estado esloveno durante la independencia, a pesar de las numerosas condenas del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Frente a la nueva crisis de emigrantes, ROG acoge desde el año pasado a grupos de refugiados para participar en varias actividades y formaciones con los miembros de la casa okupa. Una acción que le costó ser atacada el pasado junio por un grupo de treinta neonazis, y poco después un intento de expropiación del ayuntamiento. Situada al final de la 'ruta de los Balcanes' tomada por los emigrantes en tránsito hacia Europa Occidental, Ljubljana hace frente desde el año pasado a una afluencia de recién llegados, provocando reacciones moderadas. 

"Promover la solidaridad a favor de los más débiles"

"Estoy aquí desde los inicios de ROG. Siempre hemos trabajado con los grupos discriminado", cuenta Aigul Hakimova, líder del programa Second Home (Segunda Casa, nda) de la casa okupa. "La mayoría de los refugiados vienen aquí porque tienen la necesidad de sociabilizar y de intercambiar ideas. Aquí nos respetamos, nadie es una víctima y tomamos las decisiones juntos", añade. Casi todos los días, Second Home organiza diferentes actividades en las cuales participan de la misma manera los activistas, de la clase de lengua y cocina, en los talleres de reparación de bicicletas, pasando por las clases de teatro. Cada jueves, una asamblea reúne de igual manera a refugiados y activistas: "Queremos crear una comunidad de emigrantes autogestionada, capaz de organizarse y de ser autosuficiente. Durante las asambleas, tenemos debates moderados sobre el objetivo de esta comunidad. Algunos quieren organizar más tardes y eventos informales, y otros, como yo, piden hacer hincapié en las formaciones", aclara Aigul.

De esta forma, de sesenta a ochenta migrantes vendrían a ROG cada semana. Pero el núcleo duro del movimiento está compuesto por veinte individuos, de los cuales diez son refugiados. Entre ellos, Hassan, de 22 años, originario de Kurdistán, está a la espera de la regularización desde hace once meses. "He ayudado a reparar y a pintar el lugar donde organizamos nuestras reuniones, ya que estaba en ruinas y no tenía acceso a electricidad, explica. Hablo del programa a otros residentes de mi albergue, para proponerles venir a ver lo que sucede. Siempre viene bien conocer personas y aprender cosas nuevas".

Demandado por el Gobierno, el futuro de ROG hoy se pone en manos de un puñado de activistas determinados a ocupar diferentes espacios¡. Situado solo a algunos minutos del centro de la ciudad, esta casa okupa no es como las otras y continúa atrayendo a un buen número de turistas y curiosos. "Vivimos en una sociedad capitalista y buscamos promover la solidaridad a favor de los más débiles, resume Aigul. Queremos crear un movimiento político que incluya al mismo nivel a todos los refugiados, e impedir la apropiación de este lugar por un grupo de interés reducido".

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