Llegó el verano: ¡Barbacoas fuera!

Artículo publicado el 3 de Julio de 2009
Artículo publicado el 3 de Julio de 2009
En primavera y en verano el homo sapiens se coloca el delantal y enciende la parrilla. Se sienta al lado del fuego y, siguiendo la tradición de sus antepasados, prepara la comida para los amigos, la familia y para sí mismo

Durante el comunismo en Europa centro-oriental, dada la escasez de parrillas adecuadas, se encendía, a menudo, un simple fuego. Sin embargo, hoy en día, en lugar de esos pinchos de salchicha postcomunistas, la omnipresente moda de las barbacoas ha invadido nuestros parques y jardines. La tradición tiene su origen en las islas caribeñas, donde llamaban barbacoa a un conjunto de palos puestos sobre un hueco a manera de parrilla para asar carne, palabra que fue ‘adoptada’ por el español y adaptada por el resto de lenguas. Así que, la costumbre de preparar la comida en un espacio abierto no es nueva, pero las parrilladas son un fuente inagotable de inspiración e innovación.

Carnívoros al lado del fuego

Lo más normal es ocupar estas calientes parrillas con pescado, en los lugares cercanos al mar, y/o carne. Mucha carne. Podría ser sano, al menos si quitáramos un poco de grasa de nuestra dieta. ¿Por qué no poner en el asador un pedazo de carne de buey, salarlo, prepararlo y espolvorearlo con tomillo? Es un buen acompañante para la carne. Después, entramos en un debate internacional de vital importancia: ¿Cuál es el tiempo perfecto de cocción? En Alemania, la carne se cuece durante unos 4 minutos por cada lado; en Francia, la mitad del tiempo… Todavía más complicado, si lo tratamos desde este punto de vista, aclararse sobre el tiempo ideal en el fuego para el pincho húngaro, compuesto por carnes de ternera, buey y cerdo, intercaladas con pimientos amarillos y cebollas. 

Por desgracia, el famoso bistec de buey, las gambas al limón y las salchichas alemanas no no siempre van acompañados de verduras. Las patatas asadas, aunque sean sanas, no son suficientes. Mientras que en Polonia, después del Comunismo, las patatas, a falta de carne u otros productos más exóticos, eran la única exquisitez preparada en el fuego, ahora la carne se ha vuelto más querida y se come hasta tener ganas de vomitar. Nohoy hoy en día, la variedad de productos permite sorprender y experimentar en la parrilla. Basta con poner al fuego, un poco de queso camembert, feta griego (queso blanco de Grecia) u oscypek (queso polaco de oveja) envuelto en una hoja de aluminio y servirlo luego acompañado de arándanos rojos o verduras a la parrilla. No hace falta asar en la parrilla un pulpo para sentir el sabor de Grecia… Y una tortilla española o una piadina italiana (tortilla de pan ácimo) con verduras pueden saber a gloria.

Consejos sanos para aprendices sobre parrillas

Asar a la parrilla parece un juego de niños, pero la dificultad se encuentra en los detalles. Por ejemplo, para un fuego de leña, es mejor evitar el uso de coníferas, que producen un perfume intenso. También es ideal el carbón de madera, pero que sea de madera de árboles hojosos. A continuación, a pesar de que la carne a la parrilla sea más sana que frita, no tenemos que olvidar que la carne conservada con sal no es apropiada para la parrilla ya que desprende nitratos nocivos para la salud. A su vez, investigadores americanos han descubierto que la carne marinada a la parrilla puede eliminar sustancias cancerígenas.

No a todo el mundo le gusta el olor de la parrilla. Por esta razón, es mejor encender la barbacoa en jardín propio. Además, la carne no es la única opción que se puede preparar en una barbacoa. Manzanas con la piel asada o plátanos con jugo de limón, azúcar de caña y canela son un maravilloso entremés. Y como plazo principal, aconsejo los rollitos de berenjenas. Apresurémonos que nos esperan noches largas y calurosas…

Rollitos de berenjena:

-Ingredientes:

-2 berenjenas -5 cucharillas de perejil picado -4 dientes de ajo -Aceite de oliva -100g de queso parmesano (o de oveja) -Sal y pimienta

Preparación: Tras haber salado las rodajas de berenjena (de un grosor de medio centímetro), las colocamos durante media hora en la parrilla para que se ablanden. Después, cubrimos con una mezcla de parmesano (o de oveja), perejil, ajo y aceite de oliva. Echamos sal y la pimienta, cerramos los trozos enrollándolos con un palillo de dientes y los colocamos de nuevo en la parrilla. Y tan solo cinco minutos de espera para un placer divino.