Lo más de lo más de Eurovisión

Artículo publicado el 20 de Mayo de 2008
Artículo publicado el 20 de Mayo de 2008
Desde la primera emisión de Eurovisión, el 24 de Mayo de 1954, centenares de canciones han competido para bien o para mal, pero sobre todo para ganar. Un repaso a los mejores momentos eurovisivos.

 La francofonía, deshonrada

Poupée De Cire, Poupée De Son ©Straight no chaser/flickrDesde 1956, catorce títulos francófonos se han hecho con el primer puesto del pódium eurovisivo. Aunque, debido a la omnipresencia de la lengua de Shakespeare, raro es el país que osa conservar su lengua nacional. El 20 de marzo de 1965, sin embargo, la joven France Gall gana Eurovisión representando a Luxemburgo, con una canción, escrita por Serge Gainsbourg, titulada Poupée de cire, Popée De Son. ¡Un título 100% francés que no decepcionó a los luxemburgueses! El rol de muñeca le sienta de maravilla a una joven France Gall de 18 años, que se parece a las adolescentes que escuchan sus discos: despreocupadas, sin pensar en otra cosa que no sea el amor. En los ensayos, los músicos desaprueban la pieza, tocando como si se tratase de una carrera de caballos. Serge Gainsbourg, disgustado por esta actitud, desaparece de un portazo.

Años más tarde, Serge Gainsbourg, se impone como el icono de cantautor/compositor culto de los años 60-80 y, acto seguido, France Gall interpreta otro de sus títulos: La Sucettes d’Annie. Cuando la joven comprende el sentido salaz de su letra, le retira la palabra al compositor hasta su muerte. Otro pigmalión de la canción, de nombre Michael Berger, se cruzará en su camino llevándole de nuevo hasta la cumbre.

El La, la, la en castellano

Cliff Richards no pasa de moda ©Julie bee/flickrEl 6 de abril de 1968 en el Royal Albert Hall de Londres, Eurovisión se retransmite en color, el británico Cliff Richard vestido a lo Austin Powers lleva las de ganar. Sin embargo, Massiel, con su La, la, la, resulta ganadora. Cantada originalmente en catalán por Joan Manuel Serrat, la pieza fue interpretada finalmente por Massiel en castellano, cediendo a las presiones de la centralizada administración española y desbancando a la canción inglesa por un solo punto. La, la, la fue el punto de partida de una gran serie de éxitos flower power. Aún hoy, muy conocida entre los españoles, este hit no terminar de cautivar a los europeos. 

De hecho, la victoria de Massiel se ha visto salpicada de acusaciones que afirman que el concurso fue amañado, polémica que resurge con un documental español estrenado a principios de mayo de este año. Según este documental, responsables de la televisión española habrían cambiado cuotas de emisión a diferentes socios extranjeros por sus votos en Eurovisión. Hablando en plata, habría sido Franco quien preparó la maniobra… Cuarenta años después de su derrota, Cliff Richard aún no lo ha digerido: “he vivido tantos años con esa etiqueta de segundón. Sería formidable que un representante oficial del festival me dijera por fin: Cliff, ¡tú ganaste este maldito concurso!”

Massiel: Lalala

La ABBAmanía, un antes y un después

El 6 de Abril de 1974, en Brighton, Inglaterra, el grupo sueco ABBA, se presenta con un tema titulado como una batalla ganada por los ingleses, Waterloo. La entrada en escena del jefe de orquesta Sven Olof Walldoff, vestido de Napoleón, anuncia una puesta en escena psicodélica. Trajes de lentejuelas, zapatos a juego y un piano blanco resplandeciente, detonan un torrente de aplausos. ABBA se lleva el gato al agua con Waterloo, una perfecta metáfora amorosa que evoca la capitulación sin condición ante su seductor. Un auténtico choque en una competición donde dominaban, hasta entonces, las baladas melosas y cándidas. El Pop reina desde entonces en Eurovisión. 

Waterloo llega allí donde Eurovisión nunca lo había hecho: ¡nº 1 de ventas en diez países europeos y nº 6 en los Estados Unidos!, lo que la convierte en la primera canción de Eurovisión en la historia con un éxito así. En 1977 Waterloo es aún nº 60 en Australia. Un éxito tal que la canción será grabada en sueco, alemán e incluso en francés por el propio grupo. ¡Un verdadero Boom! Un total de 6 millones de singles y de 2,5 millones de álbumes inundan el mundo entero. El éxito más grande que un título de eurovisión ha obtenido jamás.

 ABBA: Waterloo

Charlestón en la Haya

El 3 de abril de 1976 en la Haya, Países Bajos, el grupo inglés Brotherhood of man gana la 21ª edición de Eurovisión con Save your kisses for me. Canción que cuenta la historia de un marido que abandona a su dulcinea para ir a trabajar, deseando guardar el monopolio de sus besos. Una coreografía perfectamente simétrica, ente pasos de charlestón, con sombrero tipo melón y botas de cuero incluidas. 

Brotherhood of man ya conoció el éxito a principios de los años 70 con United we stand, el himno del movimiento homosexual de EE UU de la época. En 1972, el grupo se recompone por completo y Save your kisses for me pasará a la historia de Eurovisión con el éxito flower power por antonomasia, cantado por los anglófonos más cañís. La edición de 1976 fue, sin embargo, muy criticada, ya que la mitad de las canciones fueron interpretadas en inglés. Oh my God!!

Brotherhood of man:Save your kisses

Un himno de paz y amor

El concurso de 1982 tuvo lugar en Harrtage, Gran Bretaña, un sábado 24 de Abril. Francia se ausenta, ya que el gobierno considera que este tipo de eventos son un “monumento a la estupidez”. Alemania, siempre participante y nunca ganadora, prueba suerte una vez más: Nicole, de 17 años, interpreta Ein bi//b//chen Frieden, sabiamente sentada sobre un taburete, guitarra en mano, acompañada de un arpa y un piano. Nada que ver con las coreografías burlescas de los años 70.

No olvidaremos jamás su letra un tanto anticuada: “menos palabras y símbolos. Más cariño, menos promesas. ¿Qué puedo hacer yo con una canción? pero, ¿por qué callarme? No hay razón para hacer la guerra, mi canción es mejor que un cañón, mi canción puede unirnos…” Sin duda, Eurovisión nos ha traído algunas de las mejores canciones del siglo XX. Éxitos que no pasan de moda.

Nicole:Ein bisschen Friede

Traducido por Marta Agosti Pinilla