Lo que cuenta es el resultado

Artículo publicado el 3 de Enero de 2006
Artículo publicado el 3 de Enero de 2006

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¿Cómo es posible que idiomas tan diferentes como el austriaco, el eslovaco y el húngaro tengan palabras parecidas entre sí? ¿Puede el vocabulario traspasar a tres familias lingüísticas distintas? La respuesta es que sí. Después de todo, Austria, Eslovaquia y Hungría (así como otros muchos países) formaron parte del mismo imperio durante muchos años. Parece que las palabras que se refieren a la comida son particularmente parecidas. Por ejemplo, la palabra maíz en eslovaco es kukurica, en húngaro kukorica y en el este de Austria utilizan la palabra kukuruz en lugar de la palabra alemana Mais. Otro buen ejemplo sería la palabra torta. En eslovaco es palacinka, en húngaro palacsinta y en austro-alemán es Palatschinken. Sea como sea, lo importante es que la torta esté buena: el resultado es lo que importa.