Lo que los iraquíes esperan de Europa

Artículo publicado el 8 de Junio de 2005
Artículo publicado el 8 de Junio de 2005

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Hace un año la Unión Europea se comprometió a reconstruir Irak. ¿Qué ha sucedido desde entonces?

Las elecciones del pasado mes de enero sentaron las bases de la reconstrucción democrática de Irak, pero dada la actual ola de violencia será difícil que el país normalice por sí mismo el imperio democrático de la ley así como la seguridad interior. Por eso, los EE UU y la UE han lanzado una declaración conjunta mostrando su apoyo a las medidas contra la pobreza, en favor del gobierno y la sociedad civil así como para reforzar los derechos humanos. ¿Qué acciones concretas ha emprendido la UE para respaldar sus promesas?

Una nación dividida

El resultado de las pasadas elecciones se traduce en que diversos grupos heterogéneos tendrán que repartirse el poder tanto en el ámbito nacional como en el regional. Con un 42,8% de los votos, la Alianza Chií Unida de Irak ha sido la gran vencedora al obtener una pequeña mayoría absoluta en la Asamblea Nacional en base al reglamento interno de la misma. La Alianza Kurda, con un 25,7% de los votos, conforma el segundo gran bloque pero está dividida en dos facciones: a un lado los fundamentalistas islámicos que pretenden que la Constitución se base en Sharia o ley islámica, en el otro, los Kurdos seculares, ansiosos por conseguir la autonomía. La última clave étnica la ponen los árabes suníes, los cuales boicotearon las elecciones argumentado que estaban siendo dirigidas por los ocupantes norteamericanos. Será tarea del nuevo Primer Ministro iraquí, el moderado Ibrahim Al-Jaafari, fomentar la cooperación entre los diferentes partido políticos y dejarle alguna puerta abierta a los suníes.

Una vez formado el parlamento, la recién elegida Asamblea Nacional tendrá que diseñar y presentar una nueva Constitución para el 15 de agosto. Luego, los iraquíes dispondrán de dos meses para ratificarla. Con la Constitución ratificada, el pueblo deberá elegir a finales de 2005 un parlamento definitivo. A buen seguro los iraquíes seguirán necesitados de apoyo internacional, especialmente militar, pero al amparo de la vigente Resolución 1546 de la ONU, la ronda de tareas de los cascos azules en Irak expira a finales de 2005.

Los polacos, británicos e italianos son algunos de los ejércitos de la UE presentes en Irak. Los iraquíes los siguen viendo como ocupantes más que como liberadores y esto se refleja en los continuos ataques que estos contingentes sufren. Pero Europa no sólo está prestando asistencia militar, también presta ayuda a la sociedad civil, que se concentra en el sector financiero. También destina ayudas adicionales a los fondos para la reconstrucción de la Administración e Infraestructura o para paliar la pobreza, y presta su cobertura a los ministerios de Electricidad y Petróleo. Pero sólo 5 de los 200 millones entregados para la reconstrucción de Irak se destinarán a fortalecer la Democracia, defender los derechos humanos y consolidar la sociedad civil.

Europa vacilante

Una sociedad civil asentada es el requisito sine quan non para alcanzar un Irak democrático, y hay muchas maneras para que Europa se implique al respecto. Por ejemplo, el recién elegido gobierno iraquí ha solicitado a la UE que establezca allí una representación oficial para aumentar la visibilidad de la Unión. Este tipo de presencia le demostraría a la gente que la UE no sólo está implicada militarmente. La Unión Europea duda sobre el tema, y no es para menos dada la situación del país en materia de seguridad.

Irak saldría muy beneficiado si los existentes programas para la formación de policías, jueces y políticos fueran ampliados. En concreto, Irak espera obtener de la UE lecciones en ingeniería institucional: el federalismo parece perfilarse como la mejor solución posible para mantener una división estable de poderes entre los tres grandes grupos étnicos del país.

Lo que la UE debe preguntarse es por qué no está Irak incluido en el área de colaboración euromediterránea, cuando sí lo están vecinos suyos como Siria, Jordania y Turquía. La Unión creó este programa para fortalecer las sociedades civiles y para estrechar los vínculos entre ellos. Visto así, la Unión podría emplear un sistema que ya está funcionando en vez de derrochar energía creando nuevos programas.

La Unión Europea tiene que sobreponerse a su indecisión en lo que a Irak respecta e implicarse en serio para fortalecer la incipiente democracia iraquí más allá del compromiso militar.