Lo social es un motor para la economía europea

Artículo publicado el 9 de Junio de 2006
Artículo publicado el 9 de Junio de 2006

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Humanizar la globalización es posible. Frente al capitalismo, existe una alternativa: la economía social.

Los directivos de las empresas que más éxito cosechan coinciden hoy en que lo esencial es el “capital humano” –desagradable expresión- y no sólo ya el capital financiero. Al mismo tiempo, las fuerzas sociales y políticas buscan nuevos modelos empresariales, existiendo al menos uno… innovador y eficaz: la economía social, que engloba cuatro tipos de estructuras: las asociaciones, las mutuas, las cooperativas y las fundaciones. A menudo, la economía social se ve contrapuesta al sistema capitalista, más orientado hacia la búsqueda de beneficio, y al sector público pensado para satisfacer el interés general. En realidad, la economía social es un modo de “emprender de otra manera”, colocando a la persona física en el centro del desarrollo económico y social.

Un cordaje universal

Un representante de una gran cooperativa india se sorprendía hace poco de que los franceses no dejaran de correr en busca de nuevos conceptos, mientras que el de economía social tiene la ventaja de verse cada vez más reconocido en el mundo y es suficiente en sí mismo. Y es verdad, las cooperativas, las mutuas, las asociaciones y sus hermanas en el mundo, conocidas con apelativos distintos en cada idioma charities o Selbsthilfe-Organisationen, están presentes en todos los continentes y en todos los sectores, ya sean industriales, sanitarios y sociales, financieros o culturales.

Se trata, pues, de una alternativa en marcha que en la Unión Europea representa el 12% de su producto interior bruto (PIB) y concierne, directa o indirectamente, al menos al 60% de la población. ¿Quieren ejemplos? El grupo cooperativo español Mondragón (con marcas como Fagor y Brandt), Coop Italia, un poderoso grupo de cooperativas de consumidores, las mutuas de seguros como DEVK Versicherungen en Alemania o Folksam en Suecia, las cooperativas de viviendas o la mutua TÜW en Polonia, el Co-operative Group británico en el campo de los consumidores, de la banca o de los seguros, o el grupo cooperativo Migros en la misma Suiza.

Un futuro prometedor

Esta economía social, democrática y solidaria, demuestra que el capitalismo como solución única pertenece al pasado. Este nuevo sistema ofrece la posibilidad de conciliar competitividad y reparto justo de los excedentes, independencia y propiedad colectiva elegida. ¡Para fortalecer esta alternativa, es necesario que los más jóvenes, estudiantes, creadores de empresas, asalariados y consumidores, se unan a ella y la fuercen a evolucionar! Los nuevos campos de acción son numerosos: Internet, los sistemas informáticos libres como la Fundación de programas libres o Wikipedia, el comercio equitativo encarnado por la marca Max Havelaar, los servicios personales, las nuevas tecnologías y la biotecnología.