Locávoros: piensa global, come local

Artículo publicado el 13 de Enero de 2009
Artículo publicado el 13 de Enero de 2009

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¿Qué hacer si el veganismo no te convence y el vitarianismo o vegasexualismo son demasiado extremos para ti? ¡Vuélvete locávoro!

En el mercado de productos bio en el barrio parisino del Marais, los vendedores elogian sus productos y los ofrecen a los clientes potenciales. Es fascinante todo lo que puede ser bio: los cosméticos, las bufandas, los collares, la ropa para los niños y, claro, la comida -incluido el chocolate, el caviar o el salmón-. Respecto a estos últimos, la señora vestida de rojo me explica que lo importante es la forma de cultivarlos. Los salmones son especiamente seleccionados, nadan en el agua muy limpia, comen sano y su colorante es natural. Probablemente no son curados con antibióticos sino con medicamentos homeopáticos, igual que las vacas cuya leche se usa para preparar el queso ecológico. ¿Tiene cada vez más clientes? “Trabajo en esto desde hace 15 años y últimamente el número de clientes ha aumentado mucho”.

Consumidores exigentes

Pero hay personas para las que no es suficiente que la comida sea sana y ecológica. Tambien tiene que ser lo más respetuosa posible con el medioambiente. El vegetarianismo (no comer carne) o veganismo (rechazar todo producto proveniente del mundo animal) ya no sorprenden a nadie. Vitarianismo (consumo de productos vegetales solo frescos) o vegasexualismo (relacionarse únicamente con personas que no consuman productos derivados de los animales) son demasiado extremos para la mayoría. Pero hay algo que se puede hacer para sí mismo y para el medioambiente: se puede comer solo productos locales.

Esta idea comienza a tener mucho éxito en los países desarrollados. Locávoro es la palabra para designar a las personas que comen solamente la comida cultivada y producida en su ambiente más próximo. La palabra ‘locávoro’ fue la palabra del año 2007, según el New Oxford American Dictionary. Esta moda es muy popular en París. En los mercados parisinos se puede ver el gentío buscando las manzanas o las zanahorias cultivadas en las huertas más cercanas (lo que muchas veces significa más contaminadas). La mayoría de los agricultores que venden sus productos admite tener ahora más clientes. Cada vez son más las empresas que proveen de frutas y verduras a París.

"Restringirse solo al consumo de productos locales es a veces imposible"

¿Es difícil comer solo productos locales? “A veces no es posible”, admite Sarah, la joven parisienne mientras hace cola para comprar verduras. Sarah intent desde hace 8 meses comer solamente frutas y verduras locales. “Es bastante difícil. Al principio tienes que definir la distancia máxima de la que pueden provenir los productos y no comprar nada que fuera cultivado fuera de este radio. Además tienes que sacrificar algunos placeres alimenticios. Por desgracia, esto no me va muy bien”, admite Sarah un poco avergonzada.

Un plato de comida y algo más

Comer solo productos locales tiene muchas ventajas. Comiéndolos, tenemos la conciencia de que apoyamos la economía local y “es muy bueno que el dinero que gastemos se quede en la región“, admite una señora mayor que ha comprado la cebolla. Además, protegemos el medioambiente. Cuando elegimos las manzanas de la región de Isla de Francia y no de Argentina, ayudamos a reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Además, las manzanas cultivadas localmente han perdido menos propiedades alimenticias y son mucho más sabrosas. El tiempo entre la recolección y la compra es mucho más corto, por eso son más frescos y no contienen sustancias artificiales para su preservación. Organizaciones e instituciones como AMAP (Asociación por el mantenimiento de una agricultura campenisa) o Controle Ecocert velan por la calidad de las frutas y verduras. 

Los productores de frutas y verduras locales saben que para sus clientes no es suficiente que sus productos no hayan viajado más que varias decenas de kilómetros. El vendedor de tomates del mercado biológico de Raspail dice que sus verduras, además de ser producidas localmente, han sido cultivadas utilizando solo productos naturales y recolectadas a mano. 

¿No para todos?

La dieta ‘locávora’ tiene sus desventajas. Una de ellas es el dinero: los productos naturales son más caros. Si hablamos de tomates puedes recoger 14 kg/m2 cuando los cultivas ecológicamente frente a 30 kg/m2 del cultivo ‘tradicional’. Existe también el límite geográfico. Es más fácil ser locávoro en países desarrollados y cálidos donde se cultiva una mayor variedad de verduras. Con esta diet, hay que renunciar a comer algunos productos durante todo el año y esperar a estaciones determinadas. “Todavía no he decidido si puedo comprar las mandarinas que adoro”, dice Sarah. Por estas razones, este régimen puede ser inadecuado para las personas que, por cuestiones de salud, no pueden comer todo lo que quieren. 

¿Y los otros? Comer productos locales parece ser la demostración del lema “piensa globalmente, actúa localmente”. Además, ante la actual crisis financiera y ecológica, ¿no es nuestra obligación consumir productos locales para ayudar también a la economía local?

Gracias a Johara Boukabous y a Jane Mery por la ayuda en la redacción de este artículo