Londres: un vendaval llamado Khan

Artículo publicado el 6 de Junio de 2016
Artículo publicado el 6 de Junio de 2016

Se le han añadido muchas etiquetas por ser musulmán y venir de orígenes modestos. Sin embargo, al ganar la capital británica, Sadiq Khan podría posicionarse sobre el techo del país como muchos otros lo hicieran antes: cultivando un apetito político y mostrando los dientes.

"Todos tenemos identidades múltiples: soy londinense, británico, inglés, de origen asiático, de herencia paquistaní, soy padre, soy marido, soy un gran fan del Liverpool, soy miembro del partido Laborista, soy miembro de la Fabian Society [un think tank constituido por expertos políticos ingleses de centro-izquierda, creado en 1884, nota de la editora] y soy musulmán". Así decidió presentarse Sadiq Khan, en un discurso repleto de anáforas [un recurso lingüístico], como nuevo alcalde de Londres y sucesor de Boris Johnson. Pero Khan - "el alcalde de todos los londinenses" - podría haber añadido que también fue abogado especializado en defensa de los derechos humanos e hijo de una pareja de emigrantes paquistaníes [su padre era conductor de autobús y su madre modista, ndlr].

Escuela de la vida

Nacido en Tooting, en el suburbio meridional de Londres, Khan creció en una vivienda de ayuda social. Durante su infancia, se enfrentó muy pronto al racismo ordinario y a los ataques contra su religión. Una estigmatización de la cual también fue víctima a lo largo de su campaña para el acceso a la alcaldía. Sin embargo, sus orígenes le han permitido escribir una historia única. Su brillante elección, fuertemente respaldada por 1,3 millones de electores, le convierten en el político elegido por sufragio universal que más votos ha recibido en la historia de Reino Unido. Tras reconocer esto, Khan dirigirá sus primeras palabras a la ciudad que decidió hacerlo partícipe de su destino: "Gracias Londres por ser la ciudad más maravillosa del mundo. Estoy muy orgulloso de nuestra ciudad. Me siento profundamente honrado por la esperanza y la confianza que pusieron en mí”.

Un comienzo a bombo y platillo, ponderado por un hecho inédito: Sadiq Khan es y será el primer alcalde musulmán de Londres. Dicho esto, el nuevo edil de 45 años deberá rápidamente responder a las responsabilidades que pesan sobre su función. El día de mañana se enfrentará a estas dificultades y se medirá si es de verdad la encarnación del londinense moderno y ambicioso, cómodo con la identidad multicultural de su ciudad y su posición en el mundo.

Khan “el proletario”

Los medios de comunicación europeos ya han comenzado a tallar el futuro del nuevo alcalde. Todos adoptan una visión bastante diferente de esta elección. En Francia, en los Países Bajos, en Alemania y también en Suiza, se hace referencia sistemáticamente a la religión de Khan y a la imagen de Pakistán como tierra del fundamentalismo musulmán. Metronews escribía: "Sadiq Khan, hijo de inmigrantes proletarios y alcalde de Londres". En Países Bajos, donde también un alcalde musulmán dirige desde 2008 la segunda ciudad del país, Rotterdam, la cuestión de la religión también toma cierto protagonismo. El periódico holandés NRC Handelsblad hacía la comparación entre el "millonario verde" [su adversario, el conservador Zac Goldsmith, ndlr] al "musulmán de izquierda".

Lejos de esta representación, el Reino Unido ve más bien el símbolo de un éxito académico que debe celebrarse. La elección de Sadiq Khan constituye un momento clave en la vida política británica, pues se produce el acceso de una persona de origen emigrante a los puestos sociales de relevancia. David Lamy, diputado laborista de Tottenham amplia: "Si algún día conseguimos que nuestro Primer Ministro sea de color, se lo deberemos a lo que Sadiq Khan haya logrado".

Bajo los techos de Londres

Por el momento, lo que Sadiq Khan ha logrado se atribuye principalmente a un plan: el Home for Londoners [Hogar para londinenses, ndlr], que no es otra cosa que su programa emblemático con el que responder a la primera preocupación de sus electores: la vivienda. Para hacer de "la capital más cara de Europa" un lugar más accesible, el nuevo alcalde de Londres piensa cuadruplicar el número de viviendas "poniendo de rodillas a los codiciosos constructores". A su vez, el nuevo representante piensa establecer una agencia inmobiliaria sin fines de lucro con el objetivo de ayudar a los "buenos propietarios" a escapar de las garras de las agencias. Los propietarios con esta etiqueta de calidad podrían diferenciarse así de lo que él llama "los rufianes del sector inmobiliario". Finalmente, Khan quiere permitir que, os 6 primeros meses después de la construcción, estas viviendas estén a la venta para los locales. "No tiene ningún sentido construir casas si solamente las compran inversores de Oriente Medio o Asia", exclamó. "No quiero que nuestras viviendas siguen estando vacías. No quiero que Londres se convierta en la capital mundial del blanqueo de dinero. Quiero dar la prioridad a los londinenses", explicó.

Especialmente en relación al verano pasado, cuando apoyó el nombramiento de Jeremy Corbyn para la Presidencia del partido Laborista, -aunque más tarde prefirió votar por su adversario- , Khan navegó por la "Corbymanía" para atraer la simpatía de la izquierda del partido. A partir del momento en que se impone como candidato laborista para Londres, se distancia de Corbyn, criticando los ataques anti-judíos del partido [Al partido laborista se le ha tachado en diferentes ocasiones de anti-judío, nota de la editora] o por el hecho de que el nuevo líder de los Laboristas se negara a cantar el himno nacional, el God Save the Queen. "No fue muy sabio de su parte, sobre todo cuando intenta llegar a ser Primer Ministro", exclamó.

El vídeo de campaña de Sadiq Khan.

Además de apasionar a una gran parte de la población, Sadiq Khan demuestra cada vez más que le interesa la política. Es él quien da buena cuenta de las maniobras o las posiciones transitorias adoptadas por los que están dispuestos a todo para agradar al electorado. Permite que sobre él se proyecte la idea de un verdadero líder. Recientemente, un diputado laborista lo comparaba incluso con Richard Nixon en el Financial Times: "Es poco escrupuloso, pero no en un sentido negativo, sino como Nixon, el primero de los políticos sin escrúpulos de nuestro tiempo, muy potente electoralmente”. Entonces, Sr. Khan, "¿le veremos muy pronto en el 10 de Downing Street"?