¡Los alemanes no saben ligar!

Artículo publicado el 9 de Julio de 2010
Artículo publicado el 9 de Julio de 2010

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Llevo un año viviendo en Berlín y hasta ahora lo máximo que han flirteado conmigo fue cuando, sin darme cuenta, me vi involucrada en una sarta de insultos verbales derivados de una borrachera. Sólo espero que a esto no se le considere “romper el hielo”

Por supuesto, estoy preparada para aceptar que el problema lo tengo yo: ni soy una Angelina Jolie ni poseo una talla grande de sujetador. Tenía asumido que la culpa era mía hasta que me di cuenta de que no soy la única que ha sido rechazada descaradamente.

Es más, parece que cada mujer que conozco en Berlín siente el mismo rechazo masculino que yo. Fiona, una chica que lleva viviendo ya dos años aquí, no se sorprendió en absoluto cuando le confesé que era muy difícil conocer chicos en la capital germana. Su respuesta fue así: “Por supuesto, aquí tienes que ser una auténtica pesada porque los alemanes nunca toman la iniciativa”. Por otra parte, Carola me contó que a ella nunca en su vida le ha entrado un alemán y eso que ella es berlinesa de nacimiento. Según ella, “los hombres aquí simplemente no hacen ningún intento por acercarse a ti”.

Es por eso que no tengo el listón muy alto que digamos. Mis expectativas se basan en antiguas experiencias inútiles con encantadores británicos e irlandeses, de esas que a menudo consisten básicamente en torpes coqueteos con una chica en el bar, seguidos de un tartamudeo inexplicable. O bien, horas más tarde y ya borrachos como una cuba, se deciden a asaltar a su ‘víctima’ en la pista de baile.

Mis experiencias consisten básicamente en torpes coqueteos, seguidos de un tartamudeo inexplicable

Así que, mejor no recordar mis momentos de ligoteo, caracterizados hasta ahora más bien por su escasez de romanticismo. Lo peor llega cuando escuchas “me encanta el movimiento de tu pelo al viento”, mientras estás sentada en la sala de estar. Pero con estas frases pueriles o gestos tontos tan embarazosos al menos insinúas a la otra persona tus intenciones. En Alemania, por el contrario, el chico que hay sentado en la otra mesa puede estar enamorado de ti hasta las cejas y tú no saberlo nunca.

Víctimas de la 'Venustrafobia'

Por tanto, ¿qué es lo que sucede realmente aquí? ¿Es que al alemán no le apetece ligar contigo o es que son incapaces físicamente de dar el paso? ¿Es algo genético, como el hecho de que los blancos no sepan rapear o los europeos no sepan bailar? Me pregunto si con la evolución del semental italiano y el elegante francés todos estos siglos atrás, el germano tomó otra dirección, es decir, una forma natural de equiparar la balanza para las mujeres europeas. 

Son abundantes los ejemplos que demuestran la incapacidad de ligar del alemán. Solo por mencionar algunas anécdotas, las numerosas escuelas y cursos de seducción que se extienden por todo el país sobreviven a duras penas para no cerrar en un día laboral en las grandes ciudades. Además, un artículo publicado recientemente en varios medios en el que se comparan los hábitos de ligar entre culturas señala que los alemanes “consideran la conquista de una alemana como un deporte de alto riesgo. El encanto al ligar no importa demasiado”. Según el autor del artículo, es evidente que los alemanes no están muy interesados en los deportes de alto riesgo, por lo que se les considera víctimas de la 'venustrafobia' o “miedo enfermizo de ligar con mujeres bellas”. Hay algunas fuentes que interpretan este miedo como consecuencia de la aparición abundante de población femenina que ha reemplazado al hombre en su papel de predador en el juego de la conquista sexual.

Ligar “a la alemana”

Sin embargo, el comportamiento de los hombres al flirtear podría tener relación con las expectativas de la sociedad al respecto. De las alemanas, se dice que esperan que la población masculina muestre contención. La revista germana Spiegel Online ya proporcionaba algunas pautas durante el desarrollo de la Copa Mundial de Fútbol de 2006 para que las seguidoras extranjeras supieran cómo debían actuar para marcar a los alemanes tras los partidos. El artículo señalaba que si querían atacar, debían mostrar cautela, ya que decirle “hola” a una chica alemana suena demasiado atrevido. ¿Decir hola? ¿Es que todavía estamos en el siglo XIX? La revista Deutsche Welle también aconsejaba a los estudiantes internacionales ser reservados a la hora de ligar en Alemania. Al parecer, “juego de miradas y buenas maneras” te llevarán más lejos que “un postura exagerada de machote”. En definitiva, la definición de “ligar” al estilo alemán se limita a miradas frías desde el otro lado de la sala.

Probablemente la razón por la que los alemanes no ligan es, en parte, debido al miedo que sienten de pasar vergüenza. ¡Pero precisamente ése es el riesgo que conlleva ligar! Los alemanes no son muy amigos del riesgo. No va con ellos el hacer las cosas de forma espontánea e irracional, sino más bien de forma precisa y mesurada. Olvídate de la predisposición que llevamos por naturaleza e incluso del acervo cultural: a los alemanes no les interesan los deportes de riesgo. Aunque, pensándolo bien, a mí tampoco me ha atraído nunca la adrenalina. A lo mejor ya es hora de que me inscriba en uno de esos cursos de seducción...

Artículo publicado en el Babelblog de Berlín.