Los británicos no pueden mantener un debate maduro sobre Europa

Artículo publicado el 27 de Junio de 2005
Artículo publicado el 27 de Junio de 2005

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Café babel charla sobre el euroescepticismo y sobre el turno de presidencia británico con el que fuera Ministro del Reino Unido para Europa y ahora parlamentario, Denis MacShane.

¿Por qué el debate en el Reino Unido sobre Europa es tan limitado?

La dificultad en Gran Bretaña reside en que no tenemos política nacional pactada sobre Europa. Nos pasamos el 80% del tiempo que empleamos hablando sobre Europa sin discutir cómo deberíamos afrontar la reforma de Europa. Estamos estancados en la teológica división sobre si estamos a favor o en contra de Europa, lo que representa una de las tragedias de la política británica porque implica que no somos capaces de mantener una debate maduro sobre Europa, siempre reina este adverso bullicio.

¿A qué se refiere cuando dice “debate maduro”?

Bueno, a uno basado en hechos, necesitamos desterrar todos los mitos al estilo Harry Potter sobre que Bruselas va a decidir nuestras política fiscal, exterior o de defensa. Todo eso es falso. En cambio, deberíamos preguntarnos cómo contribuir a que el mercado común funcione, cómo encontrar el equilibrio justo entre la “Europa económica” (rentable) y la “Europa social” (el Estado del bienestar), cuántas leyes queremos que Europa pueda dictar a los Estados miembro en nuestro nombre y cuantas estamos preparados para aceptar que se nos impongan a nosotros mismos en el nombre del resto de Europa.

Pero es sólo que nunca tenemos este tipo de discusiones.

¿Cree usted que un referéndum precipitaría este debate al igual que ha sucedido en Francia?

No lo creo, porque lo que vi en Francia fue un debate Código Da Vinci sobre la Europa de los mitos. Se tuvieron que enfrentar a gente que decía que Bruselas decidiría sobre la legislación del aborto en Francia, algo que simplemente no es cierto, y aún así corrieron ríos de tinta en los periódicos sobre ese tema. ¡Es increíble! El país de Descartes ha perdido toda conexión con la razón. Así que no; yo creo que la idea de que en la campaña de cuatro semanas de un referéndum se puede mantener el debido debate sobre Europa está equivocada. El debate tiene que darse de una forma madura en condiciones normales, tal y como siempre hablamos sobre nuestra política de defensa dentro de la OTAN o nuestra política comercial con la OMC, sin entrar a debatir sobre si debemos ser miembros de esas organizaciones o no.

¿Ayudará la presidencia británica a superar la actual crisis política?

Creo que será una presidencia regeneradora. En la Unión hay una triple crisis: la económica, la política y la de liderazgo. Las tres están conectadas entre sí, por lo que es muy difícil encontrar una solución sobre cómo debe Europa ser gobernada cuando Europa no crece económicamente.

Tenemos que esperar hasta las elecciones alemanas de este año, la de Italia el próximo y a las de Francia en 2007 para ver si pueden surgir nuevos líderes que conecten mejor, porque la desconexión no es sólo entre la llamada elite europea y el pueblo, también existe entre los diferentes líderes europeos y entre los que ellos designan para la Comisión

¿Cuáles son los objetivos de la Presidencia Británica?

Espero que la presidencia británica fomente la reflexión sobre Europa y que sea muy firme para decir que Europa necesita reformas económicas y políticas encaminadas a la creación de empleo. También creo que la presidencia debería invitar a Europa a dejar de mirarse el ombligo y de verse como una parte importante del bien en el mundo. El cambio climático, la ayuda a África, intentar resolver problemas como los de Irán, Sudán u Oriente Medio. Europa tiene cuestiones políticas a las que responder y problemas económicos que resolver, pero aún así, todavía es un jugador importante en la escena internacional y espero que el Reino Unido, como un país seguro en el panorama internacional, trate buenamente de unir a los otros 24 países para que animen a Europa a verse como tal jugador global -y no me refiero a que Gran Bretaña imponga su voz-.

Usted ha dicho que el Reino Unido debe instar a la reformas económicas en Europa ¿Implica esto que los demás países deben seguir el modelo británico?

No, La idea de que hay un sólo modelo europeo que funcione en los otros 24 países es sencillamente absurda. Me cansa tanto toda esa clase de sinsentidos. Deberíamos buscar qué es lo que hace que Europa funcione y aplicarlo (por ejemplo), existen partes de Gran bretaña que no funcionan muy bien, por lo que tendríamos que aprender de otras partes de Europa.

¿Qué esperanza queda para ese tipo de integración teniendo en cuenta el gran escollo que representa el cheque británico y las gélidas relaciones con Francia?

Bueno, Italia está amenazando con vetar el presupuesto si no se llega al acuerdo que ellos demandan, España está muy descontenta, Alemania quiere reducir su contribución, pero sólo en Londres existe esta obsesión maniaca con Francia y con el hecho de que los políticos franceses hayan agitado lo del Cheque Británico. Lo que quiero decir es que eso es parte del debate, junto con los demás sistemas de gastos e ingresos que existen en la UE, y deberíamos discutir sobre todos ellos. Yo dudaba mucho de que alcanzásemos un acuerdo sobre el presupuesto, pero nunca antes en la historia de Europa hemos tenido el presupuesto listo y preparado 18 meses antes de que se tuviera que aplicar. Hubiera estado bien, pero no conozco a nadie dentro que por un momento pensara que era realista que eso sucediera. Así que todo este bullicio alredor del cheque británico es bastante artificial.

¿Cree usted que el culpable de la fijación británica con el cheque es el euroescepticismo?

¿Cuál es el significado de euroescéptico? Lo siento, pero los franceses y los holandeses acaban de votar algo que ha sido una victoria bastante decisiva para el euroescepticismo. Al mismo tiempo, los británicos acaban de reelegir a un gran numero de diputados cuyos partidos apoyan políticas proeuropeas. Los conservadores han peleado sus terceras elecciones consecutivas bajo un perfil marcadamente euroescéptico y ¿qué ha pasado?: que por tercera vez han obtenido menos de 200 diputados. No se debe confundir la antipatía por Bruselas o el sentido de irritación con el rechazo de la Unión Europea, porque si el electorado británico hubiera querido políticas antieuropeas me temo que el euroescéptico Mr. Kilroy-Silk sería ahora mismo diputado y los conservadores estarían ahora decidiendo las políticas del gobierno británico en Europa.