Los cartones de leche trinlingües de Bolzano

Artículo publicado el 25 de Febrero de 2008
Revista publicada
Artículo publicado el 25 de Febrero de 2008
Un viaje de exploración por el panorama lingüístico europeo está a punto de comenzar si todo sale bien, en la Universidad Libre de Bolzano. Las alegrías y las penas de la pluralidad lingüística se dan la mano.

In der UB in Bolzano hört man einen Mix aus drei Sprachen

El dejar vagar la mirada por las calles de Bolzano le hace a uno sentirse como un alumno de lenguas. El sistema de señalización recuerda a un examen de vocabulario. Junto al cartel de polizía, la misma Polizei pone multas, y en el café de la esquina sirven al turista hambriento de sol no sólo gelato, sino también Eis. Aparte de en la Universität, los estudiantes tienen la posibilidad de inscribirse en la Universitá. Incluso el nombre de la ciudad refleja esta dualidad léxica: uno elige efectuar entrada o bien a la localidad de Bozen en Tirol del Sur o a Bolzano en el Alto Adige.La herencia bilingüe de esta capital de provincia italiana se debe a desavenencias históricas. La emigración forzada de alemanes y la llegada de los italianos del sur en el siglo XX trajo consigo la actual diversidad de este pintoresco lugar enclavado entre Austria e Italia, que se beneficia de ambas culturas.

Just capisco Bahnhof

La Universidad Libre de Bolzano vive desde su fundación en 1997 de esta máxima: Just capisco Bahnof, y todos comprenden su significado sin considerarse especialmente dotados para los idiomas. Junto a las lenguas oficiales alemán e italiano, se ha convertido en obligatorio escuchar inglés en las aulas. Los vinculados al área de ciencias de la educación pueden llegar a contarse entre los hablantes de ladino, una de las lenguas europeas más minoritarias que sobrevive en el norte de Italia.

La universidad se sustenta en su apertura de miras, reflejo de las vidas de aquellos que forman parte de ella. Según las estadísticas del centro, 42 de los 62 profesores e investigadores provienen del extranjero. Su fama se extiende incluso hasta Australia. El 30% de los estudiantes extranjeros catapulta la cantidad de nacionalidades de sus 3.053 estudiantes, a la cifra oficial de 51.

No sorprende, por tanto, que la pluralidad lingüística se haya convertido en el factor principal de motivación de la universidad. “Es una gran ventaja de cara al mundo laboral” –comenta Ann-Christin Gerlach, estudiante de primer año de económicas-. “Las exigencias son distintas de pleno. Tan pronto se habla de diritto público, como de Economics en inglés, y por la tarde se imparte Public Economics en alemán. Hay que saber adaptarse”.

Lo multilingüe es guay

El plus lingüístico está latente. “Es increíble que puedan cambiar tan rápido”, cuenta emocionada Franziska Pritzl, estudiante Erasmus de económicas de Würzburg. Se refiere a aquellos de sus compañeros, artífices de los idiomas, que piden un café en italiano y saludan a sus profes en inglés mientras ojean un periódico en alemán. Cómo no, lidiar con el embrollo lingüístico no resulta tan complicado. “Es como un juego”, nos dice la profesora Baroncelli. Nos desvela que a los italianos se les reconoce por su estilosa forma de vestir. 300 días de sol y pistas de esquí a tan sólo 20 minutos conforman, junto al panorama trilingüe, el atractivo añadido de la zona.

Pero la vida allí no son sólo ventajas, también está el monótono día a día. ¿Cuál es la identidad de la universidad de Bolzano? ¿Qué cultura predomina? ¿No corre el peligro de convertirse en una plataforma neutral dinamitada por cursos de idiomas intensivos en la que muchos conviven sin llegar a ser un especialista en nada? No se puede evitar la proliferación de roles, prejuicios y disgregaciones grupales en muchos ámbitos. Dentro de la universidad despuntan tendencias separatistas motivadas por la pertenencia a un grupo lingüístico, las cuales, en el peor de los casos, provocan el apartheid social.

Muchos han olvidado que estamos en Italia

Los que procuran rodearse de un grupo multicultural, se ven abocados a quedarse encasillados: italianos con italianos, tiroleses con tiroleses, alemanes con alemanes y los Erasmus entre sí. A la hora de contratar se ponen de relieve ciertos estereotipos: “Típico italiano” denota un comportamiento poco decoroso, “típico alemán” se refiere a lo concienzudo. Los estudiantes alemanes son, después de todo, los únicos que se agolpan junto a las puertas de la cantina a la espera de la apertura de puertas.” Creo que por la noche se prefiere ir a tomar una cerveza con alguien que hable tu mismo idioma”, asegura Ann-Christin. La lengua materna remite al lugar de procedencia convertido en rinconcito personal. “Algunos parecen haber olvidado que estamos en Italia”, afirma Ann- Christin.

Para la rectora Rita Franceschini, la pluralidad lingüística resulta beneficiosa. La universidad ya ha desterrado la idea de obligar a los estudiantes a dominar a la perfección los tres idiomas. El propósito es equipar a los estudiantes para el futuro, precisamente de manera políglota. “Es lógico que sea necesario continuar cuidando la propia competencia lingüística”, comenta la rectora. El programa de estudios aporta sólo los conocimientos básicos”. La rectora se toma la variedad idiomática de forma relajada: “En realidad, lo habitual es tratar con personas que se agrupan como cartones de leche. Cada uno es un cartón. Y no todos saben igual, aunque todos tengan el mismo color”.

Fotos en texto: Linas Sinkunas; foto página de inicio: mzellebiscotte/flickr