¿Los conservadores británicos están desnortados?

Artículo publicado el 15 de Junio de 2006
Artículo publicado el 15 de Junio de 2006

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Bajo el liderazgo de David Cameron, el Partido Conservador británico lleva a cabo un nuevo intento de llegar a Downing Street, manteniendo, a pesar de las apariencias la hostilidad frente al proyecto federalista para Europa.

Suele ser habitual que el Partido Conservador británico llame la atención sobre Europa. A menudo se hace notar despreciando a la UE –son los euroescépticos más destacados de la isla-. En cambio, la pasada semana aparecieron en los medios por motivos de distinta índole.

Un discurso que trae cola

En un discurso pronunciado por William Hague, ex-líder del partido y hoy a cargo de asuntos internacionales, los Conservadores declararon lo que ellos llamaron “nuevo pensamiento en Europa”. “Creo firmemente que el lugar de Gran Bretaña está en la Unión Europea”, aseguró Hague a los medios de comunicación. El país debería ser un “jugador firme” y no “detenerse en sus limitaciones”, añadió.

El partido se halla sumido en una completa redefinición propia. Tras nueve años en la oposición, los conservadores tienen sed de poder y David Cameron, su nuevo y joven líder, sabe que tienen que cambiar mucho para conseguirlo. Para recuperar el importante centro estratégico no teme rechazar las creencias conservadoras durante tanto tiempo defendidas a capa y espada. Su nuevo programa encaja perfectamente, atenuando la desagradable imagen de odio hacia Europa.

¿Abandonando el centro...

Ahora bien, éste no es un partido nuevo y el discurso de Hague lo recordaba bien. De un modo contundente y sin ambigüedades, confirmó los rumores que circulaban desde hace un tiempo: los conservadores han decidido abandonar el Partido Popular Europeo (PPE), el grupo político del Parlamento Europeo que comparten con otros partidos europeos de centro-derecha muy trascendentes, como el Partido Popular en España.

El objetivo primordial de los conservadores -Hague lo dejó bastante claro- es transformar la UE, y por ello ya no están cómodos en el PPE. El federalismo europeo está relacionado con una “Europa de los valores”, con más integración política y una política exterior común. Algo que nada tiene que ver con lo que predican los conservadores en casa: una Europa mucho más flexible, menos centralizada y menos intempestiva. La versión federal del PPE, guiada instintivamente por la visión de una “Unión más profunda” del arquitecto de la UE, Jean Monet, es la peor pesadilla del partido.

A los Tories británicos les aguarda un camino lleno de baches. Por ahora, el apoyo para el cambio de grupo europarlamentario es mayor en el Reino Unido que entre los propios europarlamentarios Tories, y a muy pocos partidos más en el Parlamento Europeo les ilusiona la idea.

… para ir a los extremos?

Si los acontecimientos se suceden como hasta ahora, los conservadores podrían -a pesar de su retórica- terminar de romper sus relaciones con la construcción de la UE, en compañía de una colección de radicales xenófobos, y despojados de la influencia que hoy ejercen.

Si aun así consiguen formar un grupo unido independiente y con una línea ideológica clara aceptado por amplia mayoría en el Parlamento, podrían convertirlo en una fuerza sin precedentes para el cambio radical dentro de la UE. El hecho de que favorezca o perjudique a la UE será discutible, pero la confusión que le seguiría, puede ser beneficiosa para un Parlamento Europeo que hasta ahora no ha dicho ni pío.