Los datos oficiales no siempre dicen toda la verdad

Artículo publicado el 25 de Julio de 2005
Artículo publicado el 25 de Julio de 2005

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

En una entrevista con café Babel, Johnny Munkhamman, de Timbro -el think tank del mercado libre de la empresa sueca-, explica que el modelo escandinavo no es tan bueno como parece.

Usted parece creer que el modelo social escandinavo equivale a un freno del crecimiento y del progreso, ¿por qué?

De 1890 a 1950 Suecia tenía la segunda tasa de crecimiento más elevada del mundo, pero desde que subieron los impuestos, del 20% en 1950 al 50% en 1980, nos hemos quedado atrás. Por ejemplo, según la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica, en 1970 Suecia era el cuarto país con más riqueza per cápita del mundo, mientras que ahora ha bajado al número 14. No es casualidad que un incremento en los impuestos y en el tamaño de la actividad del Estado, haya tenido como resultado una ralentización del crecimiento económico, tanto en Escandinavia como en el resto de Europa occidental. Esto es debido a diversas razones.

En primer lugar, una elevada fiscalización sobre las empresas significa que disponen de menos capital para la inversión, contratación o expansión. Como tal, los impuestos suponen una carga para el negocio mismo que produce crecimiento y prosperidad, y han provocado la marcha de muchos empleos y empresas fuera de Escandinavia. Segundo, el impuesto sobre la renta es muy alto, lo que tiene como consecuencia que el trabajo ofrezca menos beneficios ya que no se gana lo suficiente para compensar los esfuerzos. Tercero, los impuestos elevados se usan a menudo para pagar a las personas que no están trabajando, lo que hace el empleo menos atractivo y el desempleo más atractivo. Cuarto, los impuestos financian los servicios sociales como sanidad y educación que se ofrecen a menudo los monopolios públicos. Esto limita a las empresas a la hora de expandirse en este sector, un hecho que se convierte cada vez más en una estrategia a medida que el sector industria decrece.

¿Cuál es la alternativa a la elevada fiscalización y la intervención estatal, teniendo en cuenta que los países escandinavos tienen la tasa de desempleo más baja y los índices más altos en calidad de vida de Europa?

No tenemos los índices más altos en calidad de vida de Europa. Es cierto que todavía vivimos de los éxitos que tuvieron lugar antes de que el Estado y los impuestos aumentaran, pero estamos quedándonos atrás. Sólo una de las cincuenta empresas suecas surgió después de 1970, por ejemplo. Y la baja tasa de crecimiento es evidente en la vida cotidiana: hay que esperar años para acceder a un tratamiento en el sistema nacional de salud. Tampoco tenemos la tasa de desempleo más baja. La cifra oficial de entre un 5% y 6% no es toda la verdad: un estudio reciente filtrado por un importante sindicato sueco apuntaba a que el nivel real de desempleo se sitúa actualmente alrededor de un 20%. Esto se debe a que, aparte del 5%-6% que se encuentra oficialmente desempleado, hay casi la misma cifra de quienes están inscritos en programas públicos, otros tantos de baja durante años y la jubilación anticipada que está subiendo vertiginosamente…; la alternativa es un Estado más pequeño con impuestos más bajos. Esto es lo que tuvo éxito antes y lo que tiene éxito en las economías de rápido crecimiento en Europa central y del este.

Pero no puede negar que la situación económica es peor en países como Francia y Alemania

Es verdad que la situación económica es ligeramente peor en los grandes países europeos que en Escandinavia. Pero esto no es porque tengamos un gran Estado con elevados impuestos. Es porque en realidad hicimos algunas reformas positivas en los ochenta y noventa. En Suecia por ejemplo, la reforma de las pensiones recortó las prestaciones de jubilación en un 40% y la gente tiene ahora seguros privados. También privatizamos las telecomunicaciones lo que hizo que empresas como Nokia y Ericsson pudieran expandirse mientras nosotros recortamos los impuestos marginales. Esta clase de reformas sería la vía hacia el éxito –en términos de crecimiento económico, más empleo y mayor calidad de vida- para Alemania, Francia y también otros países.

¿Puede nombrar algún país en Europa donde el sistema actual de bienestar social funcione mejor que en Escandinavia?

Esa es una pregunta muy amplia que también implica lo que entendamos por sistemas de bienestar social. Si miramos al empleo, que también es importante para el bienestar social, en Suecia ha descendido durante cuatro años consecutivos. Sólo tres millones de una población de nueve millones van a trabajar en un día laboral cualquiera. En lo que se refiere al empleo la situación es mejor en la mayoría de los países del resto de Europa. La cifra interanual de crecimiento del primer cuatrimestre fue sólo de un 1,4%. En líneas generales, en Suecia la sanidad pública es buena, pero el acceso a esta es uno de los peores de Europa occidental. Los resultados escolares son buenos en algunas materias pero han ido en descenso durante varios años seguidos. De hecho, en ocasiones, la situación es mejor en muchos otros países europeos que en Escandinavia, incluso si todavía vivimos de viejos éxitos, lo que en cualquier caso no puede durar.