los ecologistas ocupan tiflis

Artículo publicado el 22 de Octubre de 2013
Artículo publicado el 22 de Octubre de 2013

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En Tiflis, Georgia, donde el ruido y el humo del tráfico pueden dejarte mareado y sin aliento, los miembros de la comunidad están preocupados y las políticas del gobierno local van a dejarles sin árboles para obtener oxígeno y sin parques verdes donde llevar a sus hijos.

El 30 de septiembre de 2013 una multitud de activistas se reunieron frente a la principal sala de conciertos de Tiflis, exigiendo que se detuviera la destrucción de los parques públicos y los espacios verdes de su ciudad. En Tiflis, Georgia, donde el ruido y el humo del tráfico pueden dejarte mareado y sin aliento, los miembros de la comunidad están preocupados y las políticas del gobierno local van a dejarles sin árboles para obtener oxígeno y sin parques verdes donde llevar a sus hijos. A pesar de que la plaza estuviera llena de simpatizantes, los activistas están altamente frustrados y desconcertados ante la falta de interés por parte del gobierno y el miedo a que los intereses particulares de los que venden las tierras sobrepasen la preocupación por la salud pública y el bienestar. Muchos partidarios del creciente movimiento ecologista en Tiflis creen que, a pesar de las manifestaciones semanales y las muchas peticiones, el gobierno no se está tomando en serio sus exigencias. En lugar de eso, se están talando árboles a un ritmo alarmante al mismo tiempo que el terreno se vende a empresas privadas por una miseria.

surge un movimiento   

Aunque la venta de terrenos privados sin regular ha sido un problema en Georgia desde los 90, la reciente venta de un terreno cerca del Lago de la Tortuga, en Tiflis, ha hecho que el movimiento ecologista de la ciudad crezca y se intensifique inesperadamente en las últimas semanas, consiguiendo que la masa de simpatizantes sea mayor que nunca antes. Según los habitantes de la localidad, la decisión del ayuntamiento de vender la designada zona recreacional en el área de Ciyvebi es ilegal. Muchos de los miembros de la comunidad que nunca se habían involucrado en un movimiento ecologista empezaron a movilizarse y a unir fuerzas con los miembros del grupo Agricultura de Guerrilla de Tiflis al ver cómo las decisiones del gobierno afectaban directamente a su barrio. Después de años de inactividad, los activistas locales adoptaron de repente las tácticas de Occupy Wall Street, instalando tiendas allí donde se estaban talando árboles con el fin de habilitar un espacio para un nuevo restaurante.

Los activistas exigen que el gobierno local declare una suspensión de la venta de suelo público hasta que el ayuntamiento aborde el tema de la legalidad de estas ventas. Sin embargo, aún está por ver si el gobierno reaccionará ante esta demanda. Según Erekle Urushadze, un activista local y representante de la organización no gubernamental Transparencia Internacional, se han llevado a cabo muy pocas acciones efectivas, a pesar de que los miembros del ayuntamiento han acordado reunirse con los activistas en varias ocasiones. El grupo Agricultura de Guerrilla espera que, con suficientes firmas, su petición obligue al gobierno local a sentarse y escuchar. Aunque los activistas están molestos con la inactividad del gobierno, la actitud general de que ha llegado el momento de acabar con la venta desenfrenada de recursos naturales prevalece. “Ya es hora de que el gobierno se dé cuenta de que el futuro de la tierra es el futuro del país y de que los recursos naturales no son sólo una mercancía que puedan vender”, explica con fervor un activista a un grupo de amigos congregados frente a la sala de conciertos esperando para firmar la petición. A medida que crece la magnitud del movimiento, lo hace también la fe en que la presión desde abajo acabará por obligar al gobierno a cambiar sus políticas. “Hasta ahora, la gente no se daba cuenta de lo que estaba sucediendo, o les daba igual”, se queja Nino, un estudiante de la Universidad Estatal de Tiflis. “El ayuntamiento solo se hará responsable si una masa de personas críticas se involucra. Hasta entonces la destrucción ilegal de los árboles de la ciudad y la venta de espacios verdes públicos continuará”.

 Georgia Natural

Las políticas del anterior presidente del gobierno Mihkail Saakashvili, caracterizadas por los cambios frecuentes en las competencias de los ministerios y por la desenfrenada agenda del mercado libre, hicieron que Georgia fuera un sitio en el que se hacía difícil ejercer presión en favor de la protección de los recursos naturales. Después de la avalancha de acusaciones de corrupción que salieron a la luz en 2011, el presidente ordenó que se reestructurara por completo el Ministerio de Medioambiente. Para el horror de los ecologistas de Georgia, el control de los recursos naturales pasó al Ministerio de Energía. Poco después, el nuevo Ministro de Recursos Naturales y Energía, Alexandre Khetaguri, introdujo un nuevo sistema de arrendamiento de bosques, que básicamente aseguraba que no se crearían nuevas áreas protegidas en Georgia y que todo desde bosques, lagos, y campos podría ser alquilado a inversores privados.

La belleza natural y la diversidad del Cáucaso, captadas en el documental de David Attenborrough ‘Rusia Salvaje’, tienen un potencial sin igual para el desarrollo del turismo sostenible y los descubrimientos científicos. Según Giorgi Rajebashvili, un habitante local, antiguo empleado de la organización no gubernamental Alternativa Verde y dueño de su propia empresa turística, “el Cáucaso tiene una gran proporción endémica de flora y fauna de rango limitado, paisajes diversos que van desde bosques húmedos de montaña y pantanos hasta altas montañas y semidesiertos, con posibles poblaciones de especies en peligro de extinción en el resto de Eurasia. Aunque Georgia sólo cubre una séptima parte del Cáucaso, suma ejemplares de casi cada tipo de hábitat y biomedio que se encuentra en la región. La diversidad de las especies del país sobrepasa dos tercios de las especies que se encuentran por todo el Cáucaso, conteniendo casi el 1% de todas las especies de animales y plantas del planeta”. Sin embargo, la preservación de esta diversidad es contingente en la decisión del gobierno de priorizar la conservación; y debido a su proximidad a los asientos del poder, depende de los habitantes de Tiflis asegurar que los responsables de las políticas lo entiendan.