Los eurodiputados: ¿trepas, comprometidos u oportunistas?

Artículo publicado el 19 de Agosto de 2009
Artículo publicado el 19 de Agosto de 2009
Hoy la mayoría de los actores de la clase política no se atropella por llegar a las puertas de los puestos políticos europeos, sobre todo cuando sueñan con un destino nacional. Para ellos, es mejor que se decida sobre el suelo de su propio país. Afortunadamente, aún quedan algunos apasionados

(Parlamento Europeo)En Francia, ha sido el 'no' de la joven Rama Yade a la petición presidencial para participar en las elecciones europeas de 2009 el que ha roto el tabú. La secretaria de Estado por los Derechos Humanos ha preferido arriesgarse a ganar la antipatía de su mentor Nicolas Sarkozy antes que exiliarse a Estrasburgo. “Más motivada por un mandato nacional”, ha declinado la oferta, con el fin de no ser excluida del tablero de juego político francés. Los jefes de Estado, indignados por esta tendencia, tienden a presentar el Parlamento "uropeo como un lugar al que se envían a los “mejores”... Pero eso no cambia nada: otra política francesa, Rachida Dati, ministra de Justicia y alcaldesa del distrito nº 7 de París, no ha podido rechazar esta “dulce sanción” bajo pena de recibir una más explícita: ha cedido, después de un regateo con vistas a garantizarle un futuro nacional y perspectivas a volver al gobierno tan pronto como termine su misión europea. Una actitud que demuestra que el mandato europeo, lejos de ser visto como una promoción, es más un contratiempo. O peor, un sacrificio.

Volver a la acción

(European Parliament/Pietro Naj-Oleari) Este es el caso, tanto para la derecha como para la izquierda: Olivier Besancenot, el portavoz del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) francés, se presentó en tercera posición en la lista, aun cuando tenía pocas oportunidades de ser elegido. ¿Por qué? “Continuar con la lucha en la calle en Francia”. Es decir, seguir estando presente en la política nacional y no alejarse de su objetivo de las presidenciales de 2012. Ocurre lo mismo con el benjamín de los eurodiputados franceses, el centrista Damien Abad, de 29 años, esta elección representa un trampolín… Para ser elegido más tarde, en Francia: “En Estrasburgo, voy a trabajar a fondo", piensa. "Pero quiero establecerme en el departamento de Ródano, donde seré cabeza de lista para las elecciones regionales”.

Para otros, sin embargo, ser elegido eurodiputado ha sido una inmensa sorpresa: los jóvenes candidatos de Europe-écologie, apuntados en Isla-de-Francia. Pascal Canfin, un periodista de 35 años, y Karima Delli, de 29 años, militante de los Verdes desde 2005, han hecho campaña junto a Daniel Cohn-Bendit: a partir de ahora residen en Estrasburgo. “Estoy muy sorprendida por mi elección. Tenía otros proyectos pero he sido elegida y voy a esforzarme. Europe-Écologie es un movimiento de acción. Llamo a todos aquellos que quieran unirse a aprovechar este resultado, dice Karima Delli. Estoy comprometida porque mi generación tiene una responsabilidad y voy dar el 100%”.

“Estoy muy sorprendida por mi elección. Tenía otros proyectos pero he sido elegida y voy a esforzarme"

Entonces, ¿chollo o trampolín? No escasean los ejemplos en el resto de Europa. En Alemania, por ejemplo, el mandato europeo le ha servido al popular Cem Özdemir, actual copresidente de los Verdes alemán, que pudo volver a la escena política después del asunto Hunzinger. En 2002, siendo aún diputado, abusaría de su status de hombre político para irse de vacaciones en avión. Gracias a su mandato europeo, Cem Özdemir ha vuelto discretamente al plano nacional y ¡él mismo se ha llamado a veces el Obama alemán!

Money, Money, Money

(Parlamento Europeo/Pietro Naj-Oleari)Los eurodiputados perciben un salario consecuente, al menos igual al de sus homólogos nacionales, al que se suman algunas indemnizaciones más que significativas (en total, un poco más de 7.000 euros mensuales). ¿No será esto lo que finalmente motiva a los candidatos? Ya que esta remuneración asegura una situación confortable y puede ser, por tanto, una buena fuente de financiación: esto explica, en parte, la presencia del Frente Nacional, euro-escéptico, en los bancos del parlamento de la UE.

Finalmente, existe una última categoría: la de aquellos que han visto el oasis europeo evaporarse frente a sus ojos. En Polonia, Kazimierz Marcinkievicz, el ex primer ministro polaco del partido Prawo i Spawiedliwosc (conservador y euro-escéptico) no ha dudado en cambiar de camisa para estar presente en las listas del PO (partido de centro-derecha), el bastión de Donald Tusk, su sustituto actualmente a la cabeza del gobierno. Una maniobra que no ha servido de nada… Su tumultuoso divorcio (abandonó a su esposa por una joven de 28 años) ha sido la perdición de su credibilidad política.