Los europeos anhelan la democracia

Artículo publicado el 21 de Mayo de 2014
Artículo publicado el 21 de Mayo de 2014

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El do­min­go los ha­bi­tan­tes de Sa­ló­ni­ca vo­ta­ron sobre la pri­va­ti­za­ción de la com­pa­ñía de ser­vi­cio pú­bli­co de agua EYTHA. El 98% dijo Oxi (no), opo­nién­do­se así al plan del go­bierno para pri­va­ti­zar EYTHA. El sá­ba­do, el mi­nis­tro del In­te­rior y el Tri­bu­nal Su­pre­mo de Ate­nas de­cla­ra­ron ile­gal esta con­sul­ta. A pesar de esto, 218 000 per­so­nas par­ti­ci­pa­ron.

El re­fe­rén­dum fue or­ga­ni­za­do por la ini­cia­ti­va po­pu­lar Soste to nero ("Sal­ve­mos el agua"). Tal y como ex­pli­ca Gian­nis Kons­tan­ti­ni­dis, pro­fe­sor de in­ge­nie­ría y miem­bro ac­ti­vo de este co­lec­ti­vo, "este no es un re­fe­rén­dum po­pu­lar ya que la ciu­dad de Sa­ló­ni­ca no tiene base ju­rí­di­ca para lle­var a cabo una vo­ta­ción, pero cree­mos que, si par­ti­ci­pa su­fi­cien­te gente, po­de­mos ejer­cer más pre­sión sobre el go­bierno". Apro­xi­mada­men­te el 40% del medio mi­llón de ha­bi­tan­tes con de­re­cho a voto que tiene la ciu­dad par­ti­ci­pó en el re­fe­rén­dum, lo cual su­peró am­plia­men­te las ex­pec­ta­ti­vas de los or­ga­ni­za­do­res. 

El re­fe­rén­dum se lle­vó a cabo a pesar de la prohi­bi­ción for­mal del go­bierno.

Los or­gani­za­do­res es­pe­ra­ban una gran par­ti­ci­pa­ción al hacer coin­ci­dir el re­fe­rén­dum con las elec­cio­nes lo­ca­les, y la gente res­pon­dió. Su plan fun­cio­nó, y más de la mitad de los que acu­die­ron para ele­gir a la nueva ad­mi­nis­tra­ción par­ti­ci­pa­ron, ade­más, en la vo­ta­ción po­pu­lar. "Mucha gente vino solo al re­fe­rén­dum y no votó en las elec­cio­nes" in­for­mó, pocas horas antes del cie­rre de los co­le­gios elec­to­ra­les, uno de los mu­chos vo­lun­ta­rios en un ba­rrio de la zona este de la ciu­dad.

El go­bierno ate­nien­se apoyó ines­pe­ra­da­men­te  este re­fe­rén­dum. El sá­ba­do, casi al me­dio­día y a menos de 24 horas de la vo­ta­ción, el mi­nis­te­rio del In­te­rior y el Tri­bu­nal Su­pre­mo de Ate­nas de­cla­ra­ron ile­gal la vo­ta­ción. De­fen­die­ron su de­ci­sión ar­gu­men­tan­do la pro­xi­mi­dad de las elec­cio­nes lo­ca­les, prohi­bien­do así el re­fe­rén­dum en los próxi­mos co­mi­cios y ame­na­zan­do con lle­var a cabo ac­cio­nes le­ga­les con­tra aque­llos que dis­tri­bu­ye­sen pa­pe­le­tas de voto. "Es un farol", co­men­tó Juán An­to­nio Ju­lián, coor­di­na­dor de los ob­ser­va­do­res in­ter­na­cio­nales para las elec­cio­nes, sobre las drás­ti­cas me­di­das to­ma­das por el go­bierno y aña­dió que "cree­mos que esto in­clu­so mo­ti­va­rá a más gente a votar".

Y tenía razón. La po­li­cía no in­ter­vino y nin­guno de los ob­ser­va­do­res in­ter­na­cio­nales que vi­nie­ron de Ale­ma­nia, Suiza, Ita­lia, Pai­ses Bajos, Bul­ga­ria y Aus­tria in­for­ma­ron de nin­guna irre­gu­la­ri­dad. In­clu­so men­cio­na­ron lo bien que los or­ga­ni­za­do­res se ha­bían adap­ta­do tras la prohi­bi­ción de Ate­nas de lle­var a cabo el re­fe­rén­dum. Las urnas se co­lo­ca­ron fuera de los co­le­gios elec­to­rales ofi­cia­les y las lis­tas de vo­tan­tes se simplificaron, apare­ciendo solo el nom­bre y el pri­mer ape­lli­do para evi­tar cual­quier si­mi­li­tud con los do­cu­men­tos de las elec­cio­nes lo­ca­les. 

La de­mo­cra­cia es la base que co­nec­ta a los eu­ro­peos.

Aun­que el re­fe­rén­dum de Sa­ló­ni­ca ape­nas tuvo re­per­cu­sión en los me­dios de co­mu­ni­ca­ción eu­ro­peos más im­por­tan­tes, es un pri­mer paso para crear una Eu­ro­pa más de­mo­crá­ti­ca. Des­pués del exito de la cam­pa­ña Righ­t2­Wa­ter ("de­re­cho al agua") de la Ini­cia­ti­va Ciu­da­da­na Eu­ro­pea (ICE), que re­co­gió 2 000 000 de votos en con­tra de la pri­va­ti­za­ción del agua en toda Eu­ro­pa, y de los re­fe­rén­dums a nivel na­cio­nal, como el de Ber­lín o París, es obvio que se ins­ta a la po­bla­ción a par­ti­ci­par en la con­fi­gu­ra­ción de Eu­ro­pa. 

No solo en­con­tra­mos prue­bas de esto es los me­dios de co­mu­ni­ca­ción, me­dian­te los cua­les per­so­nas de todo el con­ti­nen­te han se­gui­do los he­chos en Gre­cia, sino que hubo mucha gente que vino y ayudó. Así, gra­cias a los cien­tos de vo­lun­ta­rios de Sa­ló­ni­ca, la vo­ta­ción po­pu­lar pudo lle­var­se a cabo sin nin­gún in­ci­den­te sig­ni­fi­ca­ti­vo.  Este re­fe­rén­dum ha sido un ejem­plo de de­ter­mi­na­ción y orden pú­bli­co -a pesar de los ges­tos ame­na­zan­tes­ del go­bierno es­ta­tal-. Tam­bién hubo sim­pa­ti­zan­tes de otros paí­ses de Eu­ro­pa como Claus Kit­ts­tein, en­via­do ofi­cial­men­te por el Ber­lin Water Forum  ("foro de aguas de Ber­lín") para ob­ser­var el re­fe­rén­dum,  Kit­ts­tein rea­li­za apa­ri­ciónes pú­bli­cas, con­ce­dien­do en­tre­vis­tas a ra­dios y te­le­vi­sio­nes, para aler­tar de los pe­li­gros de una ci­vi­li­za­ción ce­ga­da.

No exis­te una Eu­ro­pa unida sin el pue­blo.

Para mu­chos, la idea de una Eu­ro­pa unida ya es im­po­si­ble. Pese a las me­di­das par­cia­les lle­va­das a cabo por el go­bierno cen­tral para su­perar la cri­sis, a pesar de las mu­chas pri­va­cio­nes im­pues­tas a la gente y pese a la falta de trans­pa­ren­cia por parte de las ad­mi­nis­tra­ciones y la eco­no­mía, el re­fe­rén­dum de Sa­ló­ni­ca mues­tra que la po­lí­ti­ca es un deber del pue­blo. "Una Eu­ro­pa unida no fun­cio­na­rá si no se in­clu­ye a sus ciu­da­da­nos en las de­ci­sio­nes po­lí­ti­cas". "Esto no es solo sobre el agua, sino sobre la de­mo­cra­cia en sí misma", ex­pli­ca Janna Tso­kou de Soste To Nero. To­da­vía queda es­pe­rar cual será la reac­ción del Go­bierno ate­niense a los re­sul­ta­dos de la vo­ta­ción po­pu­lar. De mo­men­to no ha ha­bi­do nin­gu­na de­cla­ra­ción.

Para la ciu­dad de Sa­ló­ni­ca y para la ini­cia­ti­va ciu­da­da­na Soste To Nero, el re­fe­réndum ha sido un gran éxito. El tre­men­do es­fuer­zo or­ga­ni­za­ti­vo ya ha cum­pli­do su pro­pósi­to de lla­mar la aten­ción de la gente sobre los pe­li­gros de la pri­va­ti­za­ción del agua. Sin em­bar­go, como los ha­bi­tan­tes de Sa­ló­ni­ca ya saben, es poco pro­ba­ble que este ne­go­cio pueda de­te­ner­se. Si Ate­nas no reac­cio­na, la gente -una vez más- puede que se de­silu­sio­ne, aun­que ya han sido ig­no­ra­dos por el go­bier­no en mu­chas oca­sio­nes. La con­se­cuen­cia más im­por­tan­te del re­fe­rén­du­m es que se han lan­za­do cues­tio­nes que con­cier­nen a la ne­ce­si­dad de una de­mo­cra­cia más di­rec­ta y estas ne­ce­si­tan ser res­pon­di­das, en un fu­tu­ro, no solo en Gre­cia sino en toda Eu­ro­pa.

Este ar­tícu­lo apa­re­ció por pri­me­ra vez como blog­ger in­vi­ta­do para la Ini­cia­ti­va Ciu­da­da­na Eu­ro­pea

Con­sul­te la ver­sión ale­ma­na en www.​eudyssee.​net.