Los gitanos, la gran minoría “transeuropea”

Artículo publicado el 18 de Abril de 2005
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Artículo publicado el 18 de Abril de 2005

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Se menciona muy a menudo a los gitanos al abordar los problemas de las minorías. En una Unión sin fronteras, este pueblo desconocido navega sin haber encontrado aún su lugar.

Titirimundis, gitanos... Definiciones reduccionistas que esconden la verdadera identidad de 10 millones de romaníes viviendo en Europa. Originarios del norte de la India, comenzaron a inmigrar a Europa Oriental en el siglo XII, constituyendo la minoría más grande de Europa de hoy en día. La Unión Europea de la ampliación no los puede ignorar por más tiempo: dos tercios de ellos se concentran en Europa central y oriental; y Rumania y Bulgaria, candidatos a la adhesión en 2007, albergan una importante población gitana.

Una palabra, un país

Las confusiones, acentuadas por el uso de términos peyorativos, están lejos de desaparecer y los matices de la identidad Romaní tienden a mezclarse entre la variedad de términos. "Gitano" es el término comúnmente utilizado en Europa, pero también se escucha muy a menudo -y siempre sin distinciones- "zíngaro", "romanichels", "manouches"… Estas imprecisiones hacen que las traducciones sean inciertas, mezclando los matices e invitando al prejuicio. ¡Cuesta tanto que se conciba que no todos los titirimundis son necesariamente gitanos, y viceversa! Muchos romaníes han optado por un tipo de vida sedentario. Es a menudo la búsqueda de un modo de subsistencia o de una forma de expansión lo que empuja a ciertos grupos a elegir un modo de vida nómada. Por último, bajo la denominación de "romaní" la comunidad internacional agrupa a la minoría europea de origen indio, salida de migraciones que tuvieron lugar hace más de ocho siglos.

Los medios de comunicación publican de vez de en cuando noticias relacionadas con los gitanos, estigmatizándolos y a menudo percibiéndolos como extranjeros en el seno de la comunidad nacional. A mediados de enero de 2005 el escándalo que estalló en España –país occidental que cuenta con la mayor cantidad de gitanos- revela las tensiones persistentes. Tras una manifestación en protesta por un asesinato, se puso en el punto de mira a todo un barrio gitano. Varios manifestantes prendieron fuego a coches y tiraron piedras a las ventanas de las viviendas a modo de venganza. El odio contra la comunidad gitana ocultado desde hace mucho tiempo, resurge después de decenios de cohabitación.

En el Reino Unido, los travellers (titirimundis) tienen más peso en las decisiones políticas que los gitanos en sentido estricto. Sin embargo, los candidatos a las elecciones legislativas del próximo cinco de mayo toman más bien a los gypsies como diana de sus críticas. A propósito de los campamentos ilegales, el conservador Michael Howard ha dejado entender que la Carta de Derechos Humanos favorece a los titiriteros que pueden así infringir con impunidad las leyes. Los diarios The Sun y Daily Mail se han pronunciado afirmando que el gobierno favorece a estas poblaciones.

El último hecho concerniente a los gitanos en Alemania ha tenido lugar en la ciudad de Ravensburg. El Consejo nacional que agrupa a las comunidades gitanas en Alemania ha afirmado que la administración tenía su parte de responsabilidad en los actos racistas contra sus compatriotas. El procurador de la ciudad, de hecho, ha bloqueado la investigación que implicaba la búsqueda de un ciudadano que había izado una banderola sobre una carroza durante el desfile de carnaval del marzo pasado con el lema: "Zack, zack, Zigeunerpack" ("rápido, rápido, sucios gitanos"). Algo que no deja indiferente al Consejo.

A principios de abril, en una entrevista acordada al diario francés Le Monde, Dana Diminescu, socióloga y autora de una obra sobre la circulación de las migraciones rumanas, recuerda la diferencia entre inmigrantes "romaníes" y "rumanos", a menudo ignorada por la opinión pública. Según ella, se tiene más en cuenta a los gitanos que transitan por Paris o Lyon. Son los que perpetúan su tradición de trotamundos ligada a su pertenencia al clan y a la familia, mientras que "los rumanos están viviendo un proceso de individualización que hace que se fundan con mayor facilidad en el paisaje europeo".

En Europa central y oriental la etnia Romaní se conoce mejor. Son más numerosos en estos territorios en donde llegaron dos siglos antes que al oeste: medio millón de romaníes viven en Hungría, casi los mismos que en Eslovaquia, alrededor de 250.000 en la República Checa, mientras que en Rumania y en Bulgaria -futuros miembros de la Unión en 2007- suman entre dos y tres millones de romaníes.

Unidos en la "europeidad"

Pero "existir" no es sinónimo de "reconocimiento". Tras las múltiples discriminaciones de las que son víctimas en sus regiones, los gitanos constituyen desde ahora un objetivo de las políticas de integración. En efecto, la legislación los designa como una minoría a tener en cuenta por los nuevos y futuros Estados miembro si quieren tener todo de su parte en el proceso de adhesión.

No obstante, los gitanos representan la "europeidad" marcada para la integración europea. Sean o no nómadas, el valor de la libertad prima sobre todo lo demás y ellos no consideran las fronteras como límites de sus viajes. Se definen como "nación sin territorio" y "pueblo europeo", y reivindican estar por toda Europa como en su casa. Las resistencias a las que deben enfrentarse demuestran los obstáculos que la Unión ampliada deberá afrontar para triunfar en su proceso de integración.

Puede que un día la prensa mencione a los gitanos en sus secciones europeas y no en las noticias nacionales, como es el caso de hoy en día que los gitanos son designados como extranjeros en el seno de una población nacional. Cuando los medios de comunicación lo hagan, podremos por fin hablar sin duda de integración europea.