Los granjeros de Serbia se adaptan a las políticas de la UE

Artículo publicado el 10 de Septiembre de 2008
Artículo publicado el 10 de Septiembre de 2008
En lugar de morirse de frío en los mercados, los granjeros de Serbia venderán la mayor parte de sus productos en supermercados, y los quesos caseros, kajmak, ajvar, tursija, tocino, miel y slatko estarán envueltos en llamativos envases con la leyenda “cuando seamos parte de la Unión Europea”

Un frío cada vez más intenso pellizca el mercado Bajlonijev, en Belgrado, donde hay más vendedores que compradores. Nikola Pantovic (48 años) salta con destreza detrás de su puesto de venta, calentando sus manos callosas con su aliento. Ya es casi mediodía y casi todas las papas, cebollas y manzanas están sin vender. Las manzanas con forma de piña, y también aquellas nudosas y minúsculas como “ciruelas que se pudren”, ya están totalmente congeladas.

Sin embargo, si confiamos en los expertos agrícolas, cuando la aplicación de los estándares europeos en Serbia avance, también lo hará la oportunidad de que Pantovic y otros “pequeños productores” de los pueblos se conviertan en “pequeña nobleza”. En lugar de morirse de frío en los mercados y esperar a los compradores ansiosamente, los agricultores de Serbia venderán la mayor parte de sus productos a los supermercados. Los quesos caseros, kajmak, ajvar, tursija, tocino, miel y slatko llegarán a las estanterías de los negocios antes que a los puestos de los mercados, envueltos en atractivos envases. Y como nuestro granjero estará menos preocupado por la venta de sus productos, ello podría anunciar el fin de la mayoría de los mercados, al menos como los conocemos hoy.

Queso, kajmak, tursija

(Foto: readysubjects/ Flickr)

Aunque el espectáculo de ver a pequeños cerdos que son vendidos desde los maleteros de los conches no es tan común hoy, la venta de animales de cría enfrentará controles adicionales. En las granjas rurales, el rakija seguirá destilándose a voluntad para uso personal pero para su entrada en el mercado legal será necesario el etiquetado. Todos los que deseen probar suerte en la producción de esta bebida tendrán que instalar una destilería y crear una marca. Serbia tendrá que aceptar la mayor parte de las normas y directivas de Europa en relación a la producción, almacenamiento, procesamiento y ventas.

Serbia tendrá que aceptar las normas y directivas de la UE

Los expertos agregan que lo que se menciona aquí es solo una fracción de los cambios que pueden esperarse con el acceso de Serbia a la Unión Europea. Cuando eso suceda, Serbia tendrá que aceptar la mayoría de las normas y directivas de Europa relacionadas con la producción, almacenamiento, procesamiento y venta de alimentos. Por lo que podemos deducir en nuestra charla con granjeros que venden su mercadería en los mercados de Belgrado, ellos no están bien informados acerca de los nuevos estándares, mientras la legislación ya está siendo discutida con la burocracia de Bruselas. Dragan Mirkovic, consejero agrícola del vice-primer ministro del gobierno de Serbia, dice que la nueva ley sobre seguridad alimentaria, que está comenzando el procedimiento parlamentario, unifica todas las directivas de la Unión Europea relacionadas con la agricultura. Por lo tanto, la carrera hacia la gran competencia en el mercado europeo de alimentos ya ha comenzado en Serbia, aún antes de su candidatura para entrar en la UE.

Competencia de alimentos de la UE

(Foto: cuckove/ Flickr)¿Qué significa? Los granjeros serbios podrán vender leche, carne, frutas, vegetales y otros comestibles solo cuando la inspección de salud determine que sus productos han pasado las condiciones de higiene establecidas, y la prueba está a su cargo. Las firmas que certifiquen requerirán que los granjeros lleven registro del modo en que cultivaron las plantas, qué preparaciones y fertilizantes usaron y qué usaron para alimentar sus animales. Los certificados se expedirán una vez que estén convencidos de que productos tales como quesos, kajmak y ajvar se adaptan los estándares de higiene y no contienen ninguna sustancia nociva. No hace falta decir que la mayoría de los proveedores de comida, supermercados, hoteles y restaurantes; buscarán solo productos que tengan esta clase de sello. Los analistas económicos afirman que la elección que enfrentan los agricultores serbios será simple: cumplir con los estándares o sus mercaderías, en competencia con otras miles que han pasado todas las inspecciones, o no encontrarar comprador. Es un claro mensaje del mercado, pero por ahora solo lo comprenden los expertos, y no “el granjero”.

Hoy, no se puede encontrar ni una etiqueta sobre un frasco de ajvar o tursija traído de los puestos del mercado; la calidad del rakija se juzga por su color, su graduación por el “círculo residual” cuando la botella se agita por primera vez, y en lo que se refiere a los medios de destilación, solo se tiene la palabra del vendedor. La mayoría de los agricultores serbios que venden mercaderías en los mercados no tienen ninguno de los certificados necesarios que podrían resolver este dilema para los compradores del mercado europeo. 

“No tengo ningún certificado, no sé cuáles debería tener, pero es imposible que los alimentos serbios no sean buenos. Cuando llegue el momento, aceptaré todo lo que se requiera”, dice Nikola Pantovic. ¿Puede imaginarse guardando los registros de un producto? “Por supuesto, no soy analfabeto. No me cuesta aceptar algo que vale la pena, pero en mi área viven muchas personas mayores y sin educación, que no lo recibirán tan bien”, contesta. Ivanka Pejic, del pueblo Banat, de Sefkerina, quien ha vivido de la tierra y vendido en el mercado Zeleni venac, en Belgrado durante cuarenta años, está sorprendida de que solo ahora se haga hincapié en la limpieza de los puestos y almacenes. “Nunca hemos trabajado en pocilgas", dice Ivanka, mientras atiende a un cliente de mucho tiempo, quien confirma que cree en su producto y no necesita garantías adicionales. “¿Sabe que los pequeños productores, como usted, tendrán que unir nuevamente sus fuerzas en cooperativas?” “No sé. Casi nunca veo la televisión", dice Pejic, añadiendo que en su granja se produce “un poquito de todo”, pero no sería un problema producir solo maíz o remolachas, si el precio de compra fuera adecuado.

Problemas de la HACCAP 

Está claro que los agricultores serbios no rechazan los cambios, pero no están preparados y tampoco organizados. Están esperando que el gobierno les explique qué se espera de ellos y luego que les ayude financieramente para cumplir con estos requerimientos. Un ejemplo sería la demanda de constituir cooperativas. “Nuestro granjero ha perdido el afecto por la cooperativa. Ser individualista, ocuparse de todas las pequeñas cosas, y vender mercancías de diversa calidad es parte de su mentalidad. Sin embargo, no veo que haya alternativa, porque son pequeños productores y nunca tendrán éxito como tales en el mercado”, explica Zaharije Trnavcevic, un periodista de la televisión B92 y reconocido experto agrícola. Dice que el 90% de la superficie cultivable en Serbia pertenece a pequeños granjeros que poseen hasta cuatro hectáreas de tierra, mientras que el tamaño de una granja europea promedio es de 35 hectáreas. “Tienen que adquirir y vender sus productos juntos. Aquellos que quieran vivir de la agricultura tendrán que ser parte de grandes asociaciones que usarán la misma tecnología y entrarán en el mercado con una serie de productos clasificados e idéntios, sabiendo a quién se las venden”, agrega Trnavcevic.

Los productores serbios tienen que interesarse

Aquellos a quienes esperamos ver mañana produciendo como trabajadores agrícolas en Europa, en su mayoría, no saben hoy qué es un certificado HACCAP, que prueba que el equipo en que los productos están almacenados y con el cual son procesados es higiénicamente adecuado, o el GAP, que requiere que el productor lleve un registro, un protocolo de producción, por ejemplo, cuándo se fumigó la fruta y qué se usó. Jelena Popovic de la Oficina de Integración de la UE, departamento para la coordinación del proceso para armonizar regulaciones con las regulaciones de la UE, dice que los productores serbios tienen que interesarse, y al hacerlo, averiguar qué mezclas pueden usar, qué fertilizantes están prohibidos y cosas similares.

Se espera que los criadores de ganado, horticultores, y viticultores serbios se mantengan al día con los progresos en el cultivo de plantas y la producción de alimentos. Si no lo hacen, arriesgan la obtención de los certificados necesarios que garantizan la negociabilidad del mercado. Como los gerentes, aunque quizás no usen trajes caros, portafolios a remolque, asistirán a cursos y seminarios, ya que siempre hay algo nuevo que aprender. La agricultura se volverá un asunto seriodel cual se puede vivir, pero no uno casual, que causa hábito, o solo porque un hombre posea “un poquito de tierra”. “En Serbia, de cada cien productores agrícolas, uno tiene educación secundaria agrícola. En Holanda, de cada cien productores agrícolas que se han graduado en escuela agrícola, uno no lo ha hecho”, explica Trnavcevic.

Elija un agricultor

(Foto: rudlavibizon/ Flickr)

Para que sus mercancías lleguen a los mostradores de los exigentes europeos, los agricultores tendrán que especializarse y perfeccionar uno o dos productos. En el viejo continente no hay agricultores que sean cultivadores de frutas, de vegetales y criadores de ganado al mismo tiempo. Uno es un productor de leche, o de carne, o de vegetales. Se debería producir solo lo mejor, y uno no puede ser el mejor en todas las ramas de la agricultura, como la mayoría de los granjeros serbios tratan de ser.

“Hay estándares de la UE que no son obligatorios, pero nuestros productores los aplicarán, para bloquear la competencia. Si no cumplen con ellos, si sus productos no son de buena calidad, no se venderán en el mercado de la UE”, dice Jelena Popovic. ¿Qué ganan los consumidores con esto? Popovic cree que los ciudadanos serbios comprarán productos agrícolas de mejor calidad y que la comida tradicional Serbia -queso, kajmak, tursija- se preparará de un modo más saludable. Una etiqueta sobre su envoltorio eliminará todas las dudas sobre la calidad de todos los comestibles. Es bueno que Serbia adopte normas, porque son una garantía de que no hay ningún residuo o peligrosos elementos químicos en los alimentos.

Los productos serbios tendrán que ser de mejor calidad y más baratos

Juzgando por estos pronósticos, no se mostrará piedad con los productos de mala calidad. Cuando los alimentos libres de impuestos lleguen de Europa al mercado serbio, los productos serbios tendrán que ser de una mejor calidad y más baratos. ¿Debería esto asustar a los productores serbios, la mayoría de los cuales produce muchas cosas en pequeños terrenos y vende productos de calidad no certificada? No. No si estos mismos granjeros están preparados para cambiar sus hábitos de producción inmediatamente, responden los analistas económicos. Incluso si se produjeran “errores”, dicen, estaría mucho más en línea con la política europea a la que apuntamos, que implica que todo lo inadecuado debe desaparecer. Eso, por supuesto, no se aplicará solo a la agricultura. 

Esta es la versión traducida completa del artículo original de la ganadora del Periodista Joven Europeo de Serbia 2008

Traducción del inglés por Diana Irene Arancibia